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El diario ABC acusa al 'Estatuto' propuesto por EL PAÍS de seguir el modelo 'soviético'

Junta de Accionistas de PRISA 1980 – Aprobado el Estatuto de la Redacción para los periodistas de EL PAÍS

HECHOS

  • El 20.06.1980 la Junta General del Grupo PRISA – empresa editora del diario EL PAÍS – aprobó las cuentas de su consejero delegado, D. Jesús Polanco y aprobó igualmente el Estatuto de la Redacción.  Unos días antes, el 18.06.1980, el diario ABC consideraba en su editorial aquel Estatuto como ‘anti-constitucional’.

La Junta General de Accionistas de PRISA del día 20 de junio de 1980 a propuesta del Consejero delegado D. Jesús Polanco Gutiérrez aprueba conceder un Estatuto a la Redacción de El País que le concede autonomía  con respecto a los accionistas. Dos días antes de la Junta General el ABC dirigido por D. Guillermo Luca de Tena Brunet publica un editorial tachando de ‘soviético’ aquel Estatuto. El País respondió con otro editorial cuestionando que El País pudiera seguir considerándose liberal.

Desde su nacimiento en 1976 la tirada de El País no ha hecho más que aumentar año tras año pasando de 128.000 a 234.000 ejemplares.

En la junta del 20 de junio de 1980, a propuesta de don Jesús Polanco, el Grupo PRISA dio un nuevo paso a favor de la redacción concediendola derechos oficiales sobre los accionistas mediante un “Estatuto de Redacción”. Algunos accionistas clamaron contra la decisión, “conceder derechos a la redacción por parte de la empresa era expropiar derechos a los accionistas [Sr. González Páramo]”“Este Estatuto acabará con la libertad de prens ba, a menos que se entienda por libertad la que existe en Cuba” [Sr. Chueca]. El accionista y subdirector del periódico Sr. Valcárcel respondió creando un “sindicato de accionistas” para hacer frente a al Sr. Polanco en la compra de las acciones, pero el matrimonio entre el Sr. Polanco y el Sr. Cebrián que el propio empresario definiría como  “un pacto para hacer un frente común” (Pacto de Sacha) equivalía a que cualquiera que se metiera con el Sr. Polanco se metía con toda la redacción de EL PAÍS, es decir, que disputar el control al Sr. Polanco era, en la práctica, enfrentarse al periódico.

Sucesos de la Junta

– D. Guillermo Piera culpó al consejo de no haber tenido listo la memoria en los tiempos previstos. Irregularidades en la transmisión de acciones de Jesús Polanco. “Debería haberse evitado” y de recibir una percepción de corte salarial sustraída sin el conocimiento de la junta.

– D. Javier Baviano, director-gerente y mano derecha del Sr. Polanco, replica en nombre del consejo las cuestiones planteadas por Piera.

– La accionista Dña. Amparo Soler califico de minucias los reparos de Piera

– El accionista D. Fernando Chueca: “Polanco, se pasa de triunfalismo y pretende dominar el periódico por la carrera para ganar acciones. Este Estatuto acabará con la libertad de prensa,, a menos que se entienda por libertad de prensa la que existe en Cuba”.

– El accionista D. Bonifacio de la Cuadra: «Este Estatuto es moneda de cambio en Europa occidental”.

CARAS DESTACADAS DE AQUELLA JUNTA:

adrian_piera D. Guillermo Piera, miembro de ‘El Sindicato de Accionistas’ de PRISA actuó como ‘censor’ de cuentas en aquella junta, intentando sin éxito detectar fallos en la gestión económica del equipo del Sr. Polanco.

javier_baviano D. Javier Baviano fue el encargado de defender las cuentas en nombre del Sr. Polanco y replicar a todas las ‘pegas’ planteadas por el Sr. Piera.

bonifacio_de_la_cuadra El periodista D. Bonifacio de la Cuadra (accionista de PRISA) fue uno de los máximos defensores del ‘Estatuto de Redacción’ en la Junta de junio de 1980

chueca El arquitecto D. Fernando Chueca (miembro de ‘El Sindicato de Accionistas’ de PRISA) fue uno de los que más radicalmente se opuso al Estatuto de la Redacción.

 ¿Puede un redactor discrepar de un editor?

Teóricamente el Estatuto de la Redacción debía permitir que cualquier redactor pudiera hacer pública su discrepancia de la empresa si se daba y nadie podía ser obligado a escribir algo contra su conciencia. Sin embargo ninguna de estas hipótesis se dio en los años inmediatamente siguientes y toda la redacción a pies juntillas pareció apoyar a  pies juntillas al presidente de la empresa editora, D. Jesús Polanco. La única ocasión conocida en que miembros de la dirección protestaron contra el editorial se produciría en 2007 por el artículo ‘Caudillo Guevara‘.

18 Junio 1980

EL PAÍS Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

ABC (Director: Guillermo Luca de Tena)

El Estatuto de EL PAÍS liquida en el fondo el ejercicio de la propiedad privada en los periódicos y establece para gobernarlos un sistema de soviets.

El diario EL PAÍS ha realizado en las últimas semanas una desaforada campaña en favor de la libertad de expresión que ha coronado, recogiendo en lugar preferente unas declaraciones del ‘intelectual cubano’ Lisandro Otero, con este titular: ‘En Cuba existe una total libertad de expresión’. Según las declaraciones de las que se hace eco EL PAÍS en Cuba existe una total libertad de expresión, tanto en el campo de la creatividad artística como en el de la investigación científica oen la práctica de cultos religiosos. La única libertad que no se reconoce es la de hacer la contrarrevolución’. (…) No hace falta decir que EL PAÍS ha actuado con cautela, sin mojarse directamente. Publica en lugar preferente y recuadradas unas maniestaciones de un intelectual cubano, Lisandro Otero, con la apología de la libertad de expresión en Cuba. (…) Ahí queda, efectivamente, la descarada manipulación de la verdad. Porque la misma Argentina, cuyo régimen ha sido criticado duramente en las columnas de ABC, es un paraíso en cuanto a la libertad de Prensa si se le compara con Cuba. En aquella isla, cuna de un excelente periodismo independiente en otros tiempos, la libertad de expresión se reduce al cero absoluto. Todos los diarios, revistas, emisoras de radio y de televisión son propiedad del Estado y todos sus directivos y puestos de responsabilidad, sin excepción, los desempeñan militantes del Partido Comunista. (…)

La apología de la libertad de expresión cubana publicada en EL PAÍS coincide con la aprobación de un llamado Estatuto de la Redacción de este periódico que coincide punto por punto con las tesis del sindicato comunista Comisiones Obreras. Se crea un Comité de Redacción que por dos tercios de su Asamblea tiene de hecho, aunque se le añada la vasleina de que no es vinculante, la capacidad de vetar al director nombrado por la empresa y le replicar en el propio periódico a la línea editorial señalada por éste. Ese Estatuto, que muchos estiman anticonstitucional, liquida en el fondo el ejercicio de la propiedad privada en los periódicos y establece para gobernarlos un sistema de soviets.

19 Junio 1980

UN ESTATUTO

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

Un estatuto de la redacción de EL PAIS fue aprobado recientemente por más de dos tercios del censo de redactores del diario; previamente había sido sancionado por el Consejo de Administración de PRISA (empresa editora de la publicación) y por la dirección del periódico. La junta general de accionistas de PRISA decidirá en última instancia la entrada o no en vigor de esta carta de derechos y deberes de la propiedad, la dirección y la redacción de una empresa privada dedicada a administrar un bien público: la información.En grandes líneas, el estatuto de este periódico contempla sus principios fundacionales, la actual línea editorial del diario, establece la cláusula de conciencia de los periodistas, su derecho y su obligación al secreto profesional las atribuciones y obligaciones de la dirección,, el sistema de nombramiento de los altos cargos profesionales y la constitución formal de un comité de redacción.

Durante más de un año, comisiones de la redacción, dirección y consejo de administración de este periódico lo han discutido exhaustivamente en una negociación que nunca ha sido fácil, pero que ha merecido la pena. Los hombres y mujeres que hacen posible EL PAIS, desde la redacción o desde la propiedad, no han logrado ningún descubrimiento -revolucionario al propiciar este estatuto, han intentado tan sólo aproximar los esquemas de trabajo de la prensa española a lo que es moneda corriente entre los periódicos más solventes y prestigiosos de Europa occidental, en el entendimiento de que lo que resulta bueno para Le Monde, Le Figaro, Il Corrierre della Sera, Frankfürter Allgemeine Zeitung, Neue Zurcher Zeitung, Suddeutsche Zeitung, y para sus lectores, podía ser saludable para una prensa española que acaba de salir de cuarenta años de desertización informativa y manipulación dictatorial.

El estatuto de EL PAIS no podía menos que resultar polémico, por cuanto será quizá el primero de este género que se implante en España, pero de ninguna manera el último. Para algunos es demasiado poco y para otros resulta excesivo. El tiempo y el uso que se dé a este u otros «pactos redaccionales» dirimirán la polémica. Pero, en cualquier caso, es un logro importante abrir una discusión intelectual sobre la «dirección más corresponsabilidad» en los medios de información y la fijación de unas garantías mínimas sobre el honor de los periodistas, el derecho de los propietarios a mantener una línea fundacional y el de los lectores a no ser intoxicados informativamente a capricho de un redactor, un director o un empresario.

La libertad, incluso en Occidente, es un bien precario, y el de la libre circulación de las informaciones, un trabajo delicado objeto de múltiples presiones. Un trabajo que ha sido certeramente definido por Claude Julien, director electo de Le Monde, con estas palabras: « Las verdades del poder, poder del Estado, poder de los partidos de oposición, poder del dinero, poder de los que orientan y deciden, no pueden ser las verdades del periodista. El que quiera pensar y escribir no tiene más solución que revelar lo que todo poder se esfuerza en ocultar». Contra todo poder, incluido el de los propios periodistas, los medios de información que sinceramente pretenden aproximarse cada día a la independencia y la objetividad elaboran y discuten pactos redaccionales que dificulten la manipulación de las noticias o su ocultación y faciliten la realización de un periodismo honesto.

Sin este entendimiento no se comprenderán nunca los estatutos redaccionales de la mejor prensa europea. Ni los propietarios ni los directores, ni los redactores ganan algo personal con los pactos de redacción; por el contrario, todos ceden en beneficio de un compromiso común y de una libertad de información que debe ser patrimonio de la sociedad. Por eso tenemos fe en el estatuto de este periódico, que esperarnos se apruebe por la junta general de la sociedad editora de EL PAIS y resulte así un paso interesante y sugerente para toda la profesión periodística y para la mejora de los niveles de correcta información del pueblo español. La defensa de la libertad de expresión y los estatutos de redacción, ampliamente experimentados en toda Europa occidental, obligan a difíciles e interesantes discusiones intelectuales sobre el papel de los medios de información en las sociedades modernas. El estatuto de EL PAIS es bueno así hasta para ABC, que ayer lo tildaba, ni más ni menos, que de anticonstitucional y de comunista, de liquidador de la propiedad privada y de introductor del sistema de soviets en el gobierno de los periódicos -¿sabrá de veras ABC lo que es un soviet? Estas acusaciones -sin duda casualmente producidas la víspera de la celebración de la junta de EL PAIS- tienen tanto que ver con la realidad como la tesis de que ese gran periódico que es ABC sigue siendo un diario liberal. Las imputaciones que nos hace la manipulación invitan a la sonrisa cuando se lanza en tromba contra este periódico, criticando el titular de una información y vapuleando un estatuto que los lectores de ABC no conocen. Para que lo conozcan o para que entiendan su sentido no estaría de más que reproduzca siquiera este comentario.

Por lo demás, duerman tranquilos nuestros colegas de la calle de Serrano. No avivaremos el fuego de su suplicio con la llama de la polémica. Las 75 velas de su reciente aniversario, que sinceramente celebramos con ellos, muestran el parpadeo de la España que se fue y no vuelve. Quizá para avivar su luz necesite la prensa española, ABC también, ¡qué cosas!, un estatuto para su redacción antes de lo que sus propios dirigentes piensan.

El Análisis

ESPEJISMO DE LIBERTAD DEL OBRERO FRENTE AL DUEÑO

JF Lamata

¿Pueden los trabajadores de una empresa tener voz y voto frente a los dueños de la empresa? Los accionistas se juegan su dinero en el negocio y son los que pagan los honorarios, por tanto… ¿cómo pueden tener estos los mismos derechos que ellos? La clave de esta polémica está en el derecho a una ‘cláusula de conciencia’ de la que Constitución hablaba sin que nunca se hubiera desarrollado. La actitud de ABC, por tanto, parecía razonable, aunque podía considerarse ‘interesada’ si se tenía en cuenta que D. Dario Valcárcel (rival del Sr. Polanco en aquella pugna) estaba cada vez más en contacto con el diario de Prensa Española.

Pero a pesar del romanticismo de los periodistas de EL PAÍS y del histerismo del ABC, el Estatuto de Redacción de EL PAÍS no alteraría la relación dueño-trabajadores. Sirvió, en aquel momento, para que toda la redacción encabezada por el Sr. Cebrián apoyara al Sr. Polanco en la guerra accionarial con ‘El Sindicato de Accionistas’ (dónde estaba el Sr. Valcárcel). La realidad es que, una vez finalizada la guerra accionarial, no se produciría ningún nombramiento importante en el diario EL PAÍS en contra del dueño. El Sr. Polanco ejercería, y así debería ser, puesto que el capital era suyo, aunque eso dejara el Estatuto como mero espejismo.

J. F. Lamata

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