4 abril 1975

Derrocada la dictadura pro-norteamericana de Lon Nol

La milicia comunista de los Jmeres Rojos liderada por Pol Pot toma el poder en Camboya instalando un régimen de terror

Hechos

El 01.04.1975 el presidente de Camboya, Lon Nol, abandonó el país. El 17.04.1975 las tropas de los Jmeres Rojos entraban en la capital Phnom Penh.

Lecturas

En marzo de 1970 llegó Lon Nol al poder en Camboya. 

En 1975 Pol Pot tomó el poder en Camboya y estableció un régimen de terror que a principios de 1979 fue abolido por unidades del ejército vietnamita. En cuatro años, más de dos millones de personas fueron víctimas de los jemeres rojos.

En abril de 1975 Pol Pot logró el poder en Phnom Pehn con la ayuda de las guerrillas comunistas de los jemeres rojos. Tras una prolongada guerra civil, los refugiados se hacinaban en las ciudades y la administración había desaparecido. Así, los jemeres rojos se encontraban en la disyuntiva de aceptar la ayuda internacional o establecer una sociedad agraria sin clases sociales. Pol Pot, el líder comunista, optó por potenciar las zonas agrícolas y no las ciudades donde, a causa de la guerra, habían acudido en busca de refugio muchos campesinos que se hallaban sin trabajo, sobreviviendo en penosas condiciones. Con los nuevos dirigentes la paz no llegó al país; de hecho, lo peor estaba por llegar: mediante la fuerza se obligó a los habitantes de Phnom Penh a partir hacia el campo.

Unos cuatro millones de personas, es decir, la mayoría de la población de Camboya residente en las ciudades, fue obligada a protagonizar un éxodo que desbordó las previsiones del gobierno y en el que miles de personas murieron en los caminos. La gente, desfallecida, fue asentada en aldeas y distribuida en colectivos agrarios para plantar arroz y crear nuevos sistemas de regadío en jornadas de 17 horas. Los intelectuales, que no se adaptaron al concepto de una sociedad camboyana igualitaria, se exponían a ser arrestados por los jemeres rojos en cualquier momento.

El asesinato de deportados y su transformación en lo que los militares de Pol Pot llamaban ‘abono humano’ se efectuaba de forma apresurada, enterrando los cadáveres en fosas comunes; aproximadamente un tercio de la población de Camboya fue víctima de ese régimen de terror.

El embrutecimiento de los jemeres rojos había comenzado durante su prolongada estancia en la jungla. Por otra parte, muchos comunistas habían perdido la vida en la guerra civil contra las fuerzas de seguridad del príncipe Sihanuk y Lon Nol. En consecuencia los jemeres rojos se vieron forzados a reclutar incluso a niños para su ejército. Los conflictos fronterizos entre Camboya y Vietnam, debidos a la penetración del ejército vietnamita en el este de Camboya, desembocaron en una guerra sangrienta y finalmente provocaron la caída del régimen.


LON NOL PARTE AL EXILIO

LonNOl  Después de cinco años en el poder, Lon Nol, se ve obligado a partir al exilio derrotado por las milicias maoistas de Pol Pot.

Pol Pot fue derrocado en enero de 1979.

El Análisis

Pol Pot llega: El fracaso de Lon Nol y Nixon

JF Lamata
Las tropas de los Jemeres Rojos, lideradas por el enigmático Pol Pot, entraron en Phnom Penh, poniendo fin al régimen de Lon Nol, que apenas hace dos semanas huyó de Camboya rumbo al exilio. El general derechista, que en 1970 derrocó al príncipe Sihanuk con el respaldo tácito de Nixon, abandona un país en ruinas, dejando tras de sí un experimento fallido de anticomunismo que costó miles de vidas y abrió la puerta a una pesadilla aún mayor. Los Jemeres Rojos, con sus banderas rojas y su fervor maoísta, no solo han tomado la capital; han declarado el “Año Cero”, prometiendo una revolución radical que imita la Gran Revolución Cultural de Mao Zedong. Mientras las calles de Phnom Penh se vacían bajo las órdenes de evacuación de los nuevos amos, el mundo contempla con horror el amanecer de una dictadura que promete ser tan brutal como intransigente.
Lon Nol fue la apuesta de Washington para contener el comunismo en Indochina, pero su régimen fue un desastre desde el principio. Apoyado por bombardeos estadounidenses que devastaron el campo camboyano y mataron a decenas de miles de civiles, Lon Nol no logró ni frenar al Viet Cong ni aplastar a los Jemeres Rojos. Su nacionalismo torpe y su represión indiscriminada alienaron a la población, mientras los bombardeos de Nixon, en lugar de debilitar a los insurgentes, engrosaron las filas de Pol Pot con campesinos furiosos y desesperados. La “vietnamización” de Nixon, que buscaba transferir la carga de la guerra a aliados locales como Lon Nol, se desmoronó como un castillo de naipes. Cuando el Congreso de Estados Unidos cortó los fondos para las operaciones en Camboya, Lon Nol quedó solo, incapaz de sostener un ejército corrupto y desmoralizado. Su huida el 1 de abril fue la crónica de una derrota anunciada, dejando a Camboya en manos de un enemigo que Washington ayudó, sin querer, a fortalecer.
Pol Pot, el oscuro líder de los Jemeres Rojos, no es solo un comunista; es un fanático con un sueño distópico. Inspirado por Mao, promete borrar el pasado de Camboya, vaciar las ciudades y transformar el país en una utopía agraria. Los primeros reportes son escalofriantes: los habitantes de Phnom Penh son forzados a marchar al campo, sin excepciones, bajo la amenaza de las armas. Este no es el socialismo de los libros; es una revolución salvaje que huele a sangre. El fracaso de Lon Nol y el apoyo miope de Nixon han entregado Camboya a un régimen que podría hacer palidecer incluso los horrores de Vietnam. Mientras Pol Pot comienza su experimento macabro, el mundo se pregunta cuánto costará esta nueva tragedia y si América aprenderá alguna vez que no se puede combatir el fuego con gasolina. Camboya, hoy, no es solo un país derrotado; es un grito de advertencia.
JF Lamata