6 enero 1990

Durante su etapa la joven cadena había sido muy elogiada por tener un mayor distanciamiento del poder que TVE

La muerte del Director General de TELEMADRID, Javier García Fernández, desata una crisis en la cadena pública madrileña

Hechos

El 6.01.1990 falleció D. Javier García Fernández, Director General Ente Público Radio Televisión Madrid (RTVM).

Lecturas

El 6 de enero de 1990 muere D. Javier García Fernández, director general de Telemadrid (Director General del Consejo de Administración de la Televisión Pública Madrileña) con apenas 48 años de edad. El Sr. García Fernández había sido el hombre que había logrado consenso en torno a su persona de los cuatro partidos representados en la cámara, PSOE, PP, CDS e Izquierda Unida, para poner en marcha la televisión pública madrileña. Ante su muerte el cargo queda temporalmente vacante y sus funciones son asumidas con el secretario del consejo, D. Guillermo Montes González (CDS).

UNA FIGURA POLÉMICA ASUME EL MANDO

Guillermo_Montes D. Guillermo Montes González, proveniente de la Televisión de Galicia (había sido miembro de Coalición Galega) y secretario general de TELEMADRID hasta ese momento asumirá la Dirección del canal. El Sr. Montes es miembro del CDS al igual que el Sr. García Fernández, pero su relaciones con el equipo de informativos del canal que lidera D. Fermín Bocos Rodríguez no son tan fluidas como las de su antecesor.

Guillermo Montes estará al frente de TELEMADRID hasta el nombramiento de un nuevo director general en marzo de 1990. 

24 Febrero 1990

El rapto de TELEMADRID

EL MUNDO (Pedro J. Ramírez)

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LA televisión autonómica madrileña se ha convertido en uno de los más violentos ciclones del agitado mundo de la comunicación. Las continuas intromisiones de los partidos políticos en el funcionamiento de la cadena acaban de provocar una crisiscuyas consecuencias pueden dar al traste con el sueño de una televisión profesional, con autonomía frente a los políticos, que se vislumbró en la Comunidad autónoma cuando Telemadrid empezó a funcionar. Inicialmente, la ausencia de una hegemonía clara de un partido en el Gobierno de la Comunidad propició la profesionalidad del proyecto televisivo. La crisis en los informativos, propiciada por el intento del centrista Guillermo Montes de destituir a su director Fermín Bocos, no es más que la punta de un iceberg en el que las injerencias de los miembros del órgano gestor, el consejo de administración, alcanzan niveles impensables en cualquier otra cadena de televisión. Pedro Erquicia, al frente de once directivos más, dirigió un escrito al consejo en el que se exponía la gravisima situación que atraviesa la cadena. El escrito pretendía plantear una situación que, si bien duraba desde hacía cierto tiempo, nunca se había combatido abiertamente: la carencia de competencias por parte de estos directivos. Hasta entonces, sólo Fermín Bocos, como director de los informativos, se había atrevido a enfrentarse al todopoderoso Consejo. Ni el área de producción, ni la de programación, ni la de compras, ni la de personal… ni ninguno de sus jefes respectivos se habían opuesto al control ejercido por Montes, secretario general en funciones de director general desde la muerte de Javier García Fernández. Interrogantes sobre programas como El ruedo, cuyo coste asciende a 14 millones semanales, mientras que El pantallazo, de similares características, asciende a seis millones la semana más cara, se plantean sucesivamente. Sólo Bocos hizo frente a la situación y, cuando también quiso controlar los informativos, Montes se estrelló contra su director.

Pero el verdadero origen de la crisis hay que buscarlo mucho más atrás. Arranca del momento mismo de la elaboración del Estatuto de RTVM. Dicho Estatuto otorga el máximo poder al Consejo de Administración. Los partidos políticos representados en este consejo -tres consejeros por parte del PSOE, tres por el PP, dos por el CDS y uno por Izquierda Unida-, acariciaban, con él, el sueño de gobernar, sin problemas, una televisión para ellos mismos. Su propia televisión. Telemadrid. El reparto de poder fue organizado, según fuentes de Telemadrid, con descaro: «Tú cubres tales cargos, tú estos y tú los de más allá. Así, todos tan contentos». De este modo, García Fernández, amigo personal de Joaquín Leguina, fue nombrado director general con el consenso de todos los grupos parlamentarios participantes en RTVM; Guillemo Montes, del CDS, secretario general; Marino Peña, próximo al PP, director de programas… Y así, hasta cubrir la cuota de poder. La llegada de Pedro Erquicia y sus diferencias con García Fernández hicieron que los partidos desconfiaran de Erquicia, dando mayores competencias al director general y, por extensión, a su segundo, Guillermo Montes. El reciente fallecimiento de García Fernández dejó el trono sin sucesor y Montes asumió sus funciones en calidad de interino. Fue entonces cuando se evidenció en mayor medida el intento de manipulación. El pasado cuatro de enero la prensa desveló la intención de Guillermo Montes de controlar el popular y ya prestigioso informativo. Había exigido explicaciones al equipo de Fermín Bocos sobre la no inclusión en Telenoticias del alcalde de Madrid, Rodriguez Sahagún, y, no convencido con ellas, había exigido que se le comunicase el contenido del informativo, dos horas antes de su emisión. Al parecer, el alcalde madrileño llamó personalmente a Montes por teléfono para protestar porque las cámaras no estuvieron presentes mientras plantaba un árbol para abrir la campaña de «Un árbol por cada niño nacido en Madrid». Rodriguez Sahagún estaba ya un tanto molesto porque Telenoticias informó, en su día, de la famosa cena en la que los centristas renovadores madrileños se enfrentaron a la dirección del partido, encabezada por Gerardo Harguindey, y el sector oficialista del CDS. Lo responsables de informativas alegaron razones profesionales para no enviar un equipo a filmar el evento de Rodriguez Sahagún, pero Montes no claudicó. Días después exigió el contenido de Telenoticias. La negativa de Bocos excitó tanto su ira que planteó un ultimátum al consejo: «O Fermín Bocos o yo». A partir de ese momento la situación fue complicándose paulatinamente hasta llegar al punto en que hoy se encuentra: ni los mismos partidos saben muy bien como resolverla. El escrito de los once directivos de Telemadrid, -no quince como se ha publicado, puesto que cuatro de ellos no firmaron-, solicitando el amparo del Consejo para garantizar el libre ejercicio profesional en los términos estipulados en sus contratos, así como la restitución del organigrama original de la empresa, suprimido en parte por el Consejo, no tuvo respuesta. Tampoco la tuvo la dimisión de Baltasar Magro, subdirector de la cadena quien, tras solicitar que se le rescindiese el contrato, llegó a delarar: «Soy el primero que tira la toalla. Como subdirector apenas tengo competencias y me entero de muy poquito de lo que pasa». Ni la había tenido el escrito presentado anteriormente por los redactores del informativo Telenoticias en el que solicitaban más medios; mayor número de redactores en plantilla para poder llevar a cabo el esperado y anunciado informativo de las 2.30 de la tarde, además de que se hicieran efectivos algunos de los nombramientos propuestos por el director como, por citar un ejemplo, el de Hilario Pino como presentador de Telenoticias, función que ejerce efectivamente desde el comienzo de las emisiones. Al día siguiente, Pedro Erquicia, en virtud de los escasos poderes que le quedan, a pesar de su cargo, solicitó una reunión extraordinaria del consejo. Era la primera vez que Erquicia tomaba tal medida. Por su parte, el Partido Popular hacía público un escrito en el que se mostraba satisfecho con el nivel de objetividad y profesionalidad de los informativos de Telemadrid. También solicitaba de Erquicia que adoptase las medidas precisas para resultar él, tal y como establece el Estatuto, administrador único en materia de personal no directivo. La solución al conflicto, según miembros del Consejo de Administración, sería nombrar un nuevo director general que sustituyese, «de cure», a García Fernández. Varios candidatos han sido porpuestos extraoficialmente: Alberto Delgado, Clara Isabel Francia… Pero de todos ellos, Ramón Colóm parece ser el favorito. Sin embargo, en este punto existen diferencias sustanciales entre el PSOE y el CDS. Los centristas quieren a Guillermo Montes en el cargo de subdirector general. Si él no continúa, considerarían que el resto de los partidos atenta contra el CDS. Gerardo Harguindey, presidente regional del CDS en Madrid, es su principal valedor. El problema estriba en el deseo de Montes de asumir competencias tales como la dependencia directa del consejo de administración, las relaciones, en exclusiva, con la federación de televisiones autonómicas y su participación en todas y cada una de las comisiones de la empresa. No obstante, el PSOE aceptaría a condición de que se admita la propuesta de Colom, ya que, a pesar de que el partido no necesita los votos del CDS en el consejo de Telemadrid -le basta con el Grupo Mixto e Izquierda Unida, sí los necesita en la Asamblea de Madrid para aprobar los presupuestos de la Comunidad.

Todo parece indicar que el conflicto se mantendrá abierto, por lo menos, hasta el nombramiento de los nuevos consejeros de Telemadrid, que según la ley aprobada recientemente alcanzan el número de 17. Esta nueva composición restará fuerza al CDS, pero el temor y el malestar de los trabajadores es un hecho real. Algunas fuentes consultadas por este periódico indican la posibilidad de que los partidos políticos sólo queden satisfechos con la eliminación de Fermín Bocos y los componentes de su actual equipo de redactores. Las medidas que adopte el consejo de administración quizá puedan conocerse el próximo lunes. La respuesta a la petición de Erquicia para que el consejo se reuniera de forma extraordinaria fue pronta: el consejo acordó su reunión para el día siguiente. Pero más tarde fue aplazado hasta el próximo lunes ante la imposibilidad de acudir por parte de algunos de los consejeros. Mientras, la crisis de Telemadrid ha trascendido el ámbito televisivo. Próximamente será debatida en la Asamblea de Madrid, donde Bocos y Montes tendrán que explicar, a la comisión de Presidencia, sus posturas respectivas sobre el intento de control de los informativos por parte de Montes. Por su parte, Guillermo Montes permanece en silencio, sin que hacer ningún tipo de declaración al respecto.