13 mayo 1977

Calificó al país de Bretznev como 'Gran País soviético'

La presidenta del PCE Dolores Ibarruri ‘La Pasionaria’ vuelve a España desde el exilio con elogios a la dictadura de la URSS

Hechos

  • El 13.05.1977 Dña. Dolores Ibarruri regresó a España después de haber vivido en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas desde 1939.

Lecturas

La Pasionaria es presidenta del PCE desde 1960. 

Dña. Dolores Ibarruri Gómez, La Pasionaria, vuelve a España el 13 de mayo de 1977, presidenta del Partido Comunista de España (PCE) después de 38 años viviendo en la Unión Soviética.

DESPEDIDA CON HONORES POR EL RÉGIMEN DE LA URSS

Antes de abandonar la URSS, la Sra. Ibarruri fue despedida en un acto oficial por autoridades que la acompañaron hasta el aeropuerto. Despidieron a «Pasionaria» en Shremetyevo, el miembro del buró político del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijail Suslov, considerado como ideólogo del comunismo sovietico, y uno de los secretarios del comité central, Boris Ponomaryov, que se ocupa de las relaciones con los partidos comunistas que no se hallan en el poder.

«EL EUROCOMUNISMO ES UNA IMBECILIDAD»

La presidenta del PCE está al margen de la política de moderación de D. Santiago Carrillo, que busca alejarse todo lo que pueda de la URSS y el Pacto de Varsovia y limitar sus contactos internacionales con los Partidos Comunistas de Francia e Italia (y Rumanía). Preguntado justo antes de su marcha de Moscú a España por el periódico asturiano LA NUEVA ESPAÑA sobre si ella se iba a desvincular de la URSS para acercarse al eurocomunismo contestó: «El eurocomunismo es una imbecilidad. Yo siempre he sido pro soviética» (24-04-1976). Pese a todo el cargo de presidenta del PCE es más honorífico, ya que las funciones ejecutivas recaen sobre el Secretario General, es decir, el Sr. Carrillo.

La Pasionaria renunciará a su acta de diputada en septiembre de 1977. 

24 Mayo 1977

Carrillo jusfifica las alusiones de "Pasionaria" a la Unión Soviética

Jesús Ceberio

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«Luchadora como el viento del Cantábrico, resistente como el hierro de Gallarta», en palabras del poeta Bias de Otero, Dolores Ibárruri, Pasionaria, se presentó el domingo ante su pueblo vasco después de cuarenta años. Al menos 35.000 personas abarrotaron dos pabellones de la Feria de Muestras de Bilbao, para escucharla apenas cinco minutos.

Santiago Carrillo ni siquiera movió un músculo cuando en esos pocos minutos Pasionaria se refirió tres veces «al gran país soviético» y a «los países que construyen el socialismo y han conseguido vivir sin capitalismo». Sus palabras -al menos tres veces hubo de secarse las lágrimas- se refirieron a los dolorosos recuerdos del pasado.Las palabras de Santiago Carrillo fueron, sin embargo, todo un curso de eurocomunismo, enrolando en su propio barco a Pasionaria, «que no viene a revivir los viejos dolores, sino a construir una Euskadi libre». Manifestó también que el camino de la violencia es el que buscan los artífices del fascismo.

La ausencia de Pasionaria en la rueda de prensa celebrada por la tarde no pareció suficientemente justificada por los periodistas presentes, en base a los achaques de salud aducidos por los dirigentes comunistas.

Santiago Carrillo calificó como «especulación de mal gusto» cualquiera que pudiera hacerse a partir de las alusiones de Pasionaria sobre la URSS. «Yo, en su caso, habría hecho lo mismo», añadió refiriéndose a los 38 años vividos por Pasionaria en la Unión Soviética, donde perdió a un hijo en la guerra contra Hitler.

Sobre el posible relanzamiento de la lucha armada por parte de ETA manifestó que «condenaríamos esa táctica si ayuda a desestabilizar la situación».

Negó, por último, que se hubiera entrevistado con Suárez, y manifestó que si fuera invitado por el Rey a acudir a La Zarzuela «no tendría ningún inconveniente en hacerlo».

«Pasionaria», en Gijón

«Comunismo hay uno en todo el mundo, aunque sus planteamientos sean distintos según los países de que se trate», afirmó anoche Dolores Ibárruri en una rueda de prensa celebrada a su llegada a Gijón, procedente de Bilbao. Afirmó también que «el Partido Comunista respetará en todo momento lo que el pueblo decida».

El Análisis

SÍMBOLO ANTIFASCISTA SÍ, SÍMBOLO DE LA DEMOCRACIA NO

JF Lamata

Los militantes comunistas coreaban «sí, sí, sí, Dolores a Madrid» desde hacía años, «veremos a Dolores en Madrid», cantó Ana Belén. Sabían que Dolores Ibarruri era un símbolo. Precisamente por eso la temía tanto la derecha, y por eso llegó a decir Manuel Fraga que «no tendría suficientes policías» como para protegerla. Se equivocó y aquella anciana comunista pudo volver tranquilamente a España en mayo de 1977, un mes antes de las primeras elecciones en las que participaría como cabeza de lista del PCE por Asturias.

Lo que ya no parece tan atinado era que los militantes del PCE la coreaban como un símbolo de la democracia. Una mujer que durante años había estado aplaudiendo a Stalin, una mujer que no venía de un país democrático como Francia o pseudodemocrático como México, sino que venía de un régimen de partido único como era el del PCUS en la URSS, régimen que ella apoyaba de manera entusiasta y que, si hubiera sido por ella, hubiera querido repicar en España, no tenía ningún tipo de legitimidad para ser presentada como demócrata. Y esto se debe a la fijación de una parte de la izquierda de identificar como ‘demócrata’ a alguien por ser anti-fascista.

La Pasionaria dedicó toda su vida a luchar contra el fascismo y como tal merece ese reconocimiento, pero no lo hizo por defender la democracia, sino por defender el modelo político que ella consideraba que sería mejor para la clase trabajadora, el modelo comunista. Viviría lo suficiente para ver la realidad del paraíso socialista de la Europa del Este.

J. F. Lamata