25 septiembre 2008
Marichalar demanda al director de la revista, Carlos Dávila y a la autora de la información, Eugenia Viñes
La revista ÉPOCA (Intereconomía) asegura que en la separación de Jaime de Marichalar, su esposa alega ‘consumo de cocaina’
Hechos
En el número del viernes 26.09.2008 la revista ÉPOCA publicó en portada con la imagen de D. Jaime de Marichalar que en su searación su esposa doña Elena ‘Alega consumo ocasional de cocaina’.
Lecturas
Los abogados de los Duques de Lugo niegan, en una nota remitida a la agencia EFE, que la Infanta Elena y Jaime de Marichalar hayan iniciado un proceso de divorcio o nulidad matrimonial, los motivos difundidos por la revista Época para la separación y se reservan emprender medidas legales contra el semanario.
«Que son absolutamente falsas y carentes de base alguna las pretendidas iniciativas, supuestamente en curso, sobre el divorcio o demanda de nulidad matrimonial ante Tribunal eclesiástico alguno, a petición de cualquiera de las partes». Añaden «que son absolutamente falsos los hechos narrados en el reportaje como supuestos de una inexistente demanda de nulidad canónica del matrimonio». Además, indican que «ante imputaciones de carácter injurioso, calumnioso y atentatorio al honor y a la intimidad de las personas, contenidas en distintos extremos del reportaje que se desmiente, las partes se reservan la facultad de ejercitar las acciones legales de todo tipo que les corresponden».
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Entre el 26.10.2006 y el 29.10.2006 , varios programas de televisión se hicieron eco de lo publicado por ÉPOCA.
‘El Gato al Agua’
‘Espejo Público’
‘Método X 2’
¿Dónde Estás Corazón?
‘Sé lo que Hicistéis’
‘Está Pasando’
El secretario y Marichalar
De las palabras de Carlos García Revenga no se salvó nadie. Ni siquiera el pobre Marichalar, del que el secretario aseguró: “Es un cursi con problemas”; lo dijo y me miró de soslayo, quizá sabiendo, como sabía que en mi papel de director de ÉPOCA estaba padeciendo incidentes judiciales con el exduque. Al cursi le he dado para el pelo en sucesivas sentencias judiciales. Se fue a los tribunales para pedirme un millón de euros y ha terminado teniendo que pagar hasta las costas. Al cabo del tiempo revelaré algo: si me hubiese seguido atizando los costados, se hubiera encontrado con la sorpresa mayúscula de un parte médico sugestivo, pero ahora, siete años después, le abandono y que siga copiando, en sus vestidos, al gurrumino estilista Valentino. A lo mejor es su modista.