16 junio 1940
Jugada de Stalin aprovechando la Segunda Guerra Mundial
La tropas de la Unión Soviética de Stalin invaden y se anexionan los países del báltico, Estonia, Letonia y Lituania y vuelven a atacar a Finlandia
Hechos
Entre el 15 y el 16 de junio de 1940 la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) invadieron las repúblicas de Estonia, Letonia y Lituania.
Lecturas
En agosto de 1939 se firmó el pacto Hitler-Stalin.
El Análisis
Mientras los ejércitos de Hitler se despliegan por Francia y los Países Bajos, en un frente aparentemente olvidado del mapa, las tres pequeñas repúblicas bálticas —Estonia, Letonia y Lituania— han sido ocupadas militarmente por la Unión Soviética entre el 15 y el 16 de junio de 1940. En cuestión de horas, el breve paréntesis de independencia que habían disfrutado desde el fin de la Primera Guerra Mundial se ha cerrado violentamente. Stalin ha cumplido su parte del siniestro acuerdo firmado en agosto de 1939 con Hitler, el pacto germano-soviético, que selló la partición de Europa oriental sin disparar una sola bala entre ambos imperios. Mientras los cañones atronan en París, en el Báltico todo se decide en silencio, bajo la sombra del ultimátum y la ocupación.
Las jóvenes repúblicas bálticas habían sido modelos modestos pero firmes de independencia, con democracias frágiles pero reales, y una cultura nacional que luchaba por afirmarse entre gigantes. Si bien en los años treinta algunas de estas repúblicas habían derivado hacia regímenes autoritarios —como tantos otros en Europa—, su existencia como Estados libres suponía una negación rotunda al expansionismo soviético. La URSS, sin embargo, las ha reducido a peones en su tablero geopolítico. En perfecta simetría con el Reich, Stalin también busca rehacer el viejo imperio de los zares, devorando territorios que antes formaban parte de su órbita.
Lo que presenciamos no es solo una tragedia para los pueblos bálticos, sino una advertencia clara al mundo: los totalitarismos, aunque enemigos ideológicos, pueden ser aliados tácticos cuando se trata de repartirse el botín. En 1940, Europa sufre una doble invasión: una desde el oeste, bajo las botas nazis, y otra desde el este, con la estrella roja. La libertad de las naciones más pequeñas, otra vez, es el precio más fácil de pagar.
J. F. Lamata