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Linchamiento en las redes contra Mariló Montero por sus comentarios en el programa ‘Las Mañanas de la 1’

13 Julio 2013

Mariló Montero, la reina mala de la mañana (ahora también bruja)

Ignacio Prados

Mariló no solo es borde con sus colaboradores, porque a los de la orquesta en directo los tiene fritos, también es borde con sus espectadores

Vaya por delante: tengo las mañanas libres así que he podido disfrutar de esos magacines matinales que las televisiones emiten para deleite de señoras y no tan señoras. He podido comprobar como Ana Rosa Quintana se dedica a vaguear durante las horas que dura su programa porque el trabajo sucio y el limpio se lo hacen sus dos copresentadores o ese periodista de sucesos que se llama Nacho Abad. Ana Rosa se dedica básicamente a poner su nombre y su cara y hacer entrevistas de vez en cuando a personajes relevantes y se lo lleva todo calentito a su casa. Susanna Griso por su parte es esfuerza mucho en hacer un programa alejado del corazón y la farándula y hacer no lo hace mal, pero se rodea de colaboradores que no se los deseo ni a mi peor enemigo. Y por último está Mariló Montero, cuyo programa no me interesa demasiado excepto las canciones que se inventa su banda pero que ha encumbrado a Mariló como una auténtica bestia televisiva que da que hablar más que ninguna de sus compañeras. Porque Mariló es borde y seca como la mojama.

Mariló no solo es borde con sus colaboradores, porque a los de la orquesta en directo los tiene fritos e incluso se ríe de sus reporteros como hace con el pobre Tino que las estaba pasando canutas haciendo una conexión en directo para demostrar que en Gipuzkoa puede hacer mucho frío. También es borde con sus espectadores, como con la pobre Heidi (ni yo tengo claro de cómo se escribe), una alemana de la que se ríe sin ocultarlo mucho. ‘Pero, ¿tú a quién estás llamando?’, le llega a espetar Mariló en pleno éxtasis de carcajadas. El vídeo vale la pena, y no solo por Mariló Montero, palabra. Pero la que salió realmente escaldada de una conversación con Mariló fue Ane Igartiburu en una entrevista que se resume en la siguiente pregunta: ‘¿Estás oxidada?’. Para que luego digan que la que hace entrevistas incómodas es Ana Pastor.

Y aquí no queda la cosa, Mariló no necesita a nadie realmente para liarla. Si alguien se tiene que quemar en la cocina, es ella, y lo hace para demostrar que la cocina tiene pequeños percances. Todo por y para la audiencia. Y si se tiene que tumbar en la cama y demostrar cómo ella usa la almohada lo hace sin ningún pudor demostrando que a comprometida con su público no le gana nadie. Aunque cuando la lió realmente, y muy parda, fue cuando quiso dar su opinión sobre los transplantes de órganos y lanzó un enigma al aire que ni Iker Jiménez se habría atrevido a formular. ¿Quién dice que los órganos no vienen acompañados de pedazos del alma del donante? Operados de apendicitis o de amígdalas, siento deciros que según Mariló habéis perdido parte de vuestra alma que se habría marchado con ese órgano que os fue extirpado con bisturí.

Pero sus dotes de bruja no quedan ahí ni mucho menos. Aunque a veces tiene problemas para discernir lo obvio (¿qué hay en un coche fúnebre?), Mariló ha demostrado que es capaz de predecir cosas y disfrazarlas de tontería. Si comentaba que un encierro de las fiestas de San Fermín en Pamplona le había recordado a la desgracia del Madrid Arena han faltado días para que en el octavo encierro de las fiestas se produjera un tapón en el callejón de la plaza de toros que ha provocado 23 heridos, algunos de ellos en estado muy grave. Queda demostrado que Mariló Montero además de ser la reina mala de la mañana es una bruja. Y le queda como mínimo otro año de contrato en TVE con los que seguir dejando huella con su peculiar estilo.

Ignacio Prados

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