13 junio 1971
Nuevo cuestionamiento a la política norteamericana en Vietnam
Los periódicos THE NEW YORK TIMES y THE WASHINGTON POST publicab ‘Los Papeles del Pentágono’ desafiando al Gobierno Nixon
Hechos
Los artículos de The New York Times empezaron a publicarse el 13 de junio de 1971 y posteriormente también por The Washington Post. El Fiscal del Estado demandó a ambas publicaciones ante el Tribunal Supremo.
Lecturas
LOS MAGNATES MEDIÁTICOS JUDÍOS DESAFIARON A NIXON–
Los Pentagon Papers son un documento secreto en 47 volúmenes contando la participación militar de EE.UU. en Vietnam entre 1945 y 1967. La obra fue encargada en 1967 por el entonces secretario de Defensa, Robert McNamara, quien nombró a Leslie Gelb, director de planificación de control de la política de seguridad internacional, como supervisor del estudio. Gelb contrató a 36 oficiales militares y expertos civiles e historiadores para escribir las monografías de la investigación.
La publicación de los documentos, primero por The New York Times (propiedad del magnate judío Arthur Ochs Sulzberger), y después por The Washington Post (propiedad de la empresaria judía Katherine Graham), provocó ira y vergüenza pública contra el Gobierno de Richard Nixon, quien a través de la fiscalía de EE.UU trató sin éxito que los periódicos dejaran de publicar aquellos papeles.
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El Análisis
En junio de 1971, el periodismo estadounidense demostró que podía poner en jaque al mismísimo poder presidencial. El New York Times, bajo la dirección de Abe Rosenthal y con la familia Sulzberger como propietaria, rompió el silencio con la publicación de los Papeles del Pentágono, un estudio interno que documentaba cómo sucesivas administraciones —demócratas y republicanas— habían mentido al público sobre la guerra de Vietnam. La primicia, pronto seguida por The Washington Post de Ben Bradlee y Katherine Graham, desató un terremoto político y judicial: el fiscal general de Nixon llevó a ambos periódicos hasta el Tribunal Supremo en un intento de frenar la publicación.
El fallo final fue histórico. El Supremo dictaminó que la censura previa por parte del Gobierno era inconstitucional, estableciendo un precedente crucial para la libertad de prensa en Estados Unidos. Más allá de la victoria legal, el episodio reveló las tensiones internas de la era Nixon: un presidente obsesionado con el control de la información, una prensa que empezaba a definirse como contrapoder, y una opinión pública cada vez más escéptica con la narrativa oficial sobre Vietnam.
El caso cambió para siempre la relación entre prensa y poder. Las figuras de Rosenthal, Sulzberger, Bradlee y Graham se consolidaron como símbolos de un periodismo dispuesto a arriesgarlo todo por el derecho a informar. Nixon perdió la batalla judicial, pero gran parte de la ciudadanía estuvo con él y será reelegido en 1972 presidente de manera abrumadora.
J. F. Lamata