8 enero 1981
El partido político no aspira a presentarse a las elecciones
Los periodistas Julio Merino y Fernando Latorre fundan el partido político Acción Nacional Progresista como matriz de su nueva revista ultra HERALDO ESPAÑOL
Hechos
- El 8.12.1979 se hizo público que la formación política Acción Nacional Progresista estaba en trámite de inscripción.
- En enero de 1981 salió el primer número de la revista Heraldo Español.
Lecturas
En junio de 1979 D. Julio Merino González fue despedido como director de EL IMPARCIAL a pesar de que su línea editorial ultra había servido para subir ejemplares de venta del periódico. En diciembre fue nombrado director de EL DIARIO DE BARCELONA al que también fijó una línea editorial ultra causando que fuera despedido en enero de 1980.
Durante su etapa al frente de EL DIARIO DE BARCELONA el Sr. Merino puso en marcha su siguiente proyecto periodístico, que era fundar su propia publicación. Asumiendo que el Gobierno no autorizaría una empresa periodística encabezada por él, decidió dar un paso muy original fundar un partido político y hacer que, por tanto, su nueva publicación apareciera como ‘órgano de expresión’ de ese partido político, sabiendo que así el Gobierno no podría actuar contra él.
Por ello en diciembre de 1979 registró el fantasmal partido político Acción Nacional Progresista, figurando como sus miembros el propio Julio Merino González y sus principales colaboradores, Fernando Latorre de Felez, Valentín González Álvarez y José Luis Navas. A partir de ese partido pudo sacar la revista HERALDO ESPAÑOL de la que él mismo sería director y con la misma línea editorial mantenido por los otros medios. Y luego, durante el juicio del 23-F, en enero de 1982, sacaría el periódico LA VOZ DEL PROGRESO, también como órgano de su inexistente partido, para ponerlo al servicio de los acusados de ese proceso.
16 Enero 1981
Curas
El HERALDO ESPAÑOL esa revista ultra especie de EL ALCÁZAR semanal, que dirige Julio Merino, piloto del diario – ya desaparecido – EL IMPARCIAL en su época más apoteósica, aparece esta semana con una portada de antología. Comentando el reciente congreso de los comunistas catalanes, el semanario, en medio de un clamor de colorines y banderas republicanas, advierte más o menos: «Vuelven los rojos» (los cuaras y los ricos, que se preparen)».
Yo no sé los ricos, pero los curas desde luego que se están preparando, y no precisamente para el apocalipsis prebélico que predice EL HERALDO ESPAÑOL, sino para otros asuntos mucho más domésticos y concretos. Por ejemplo, el divorcio. Porque la ley de Paco Ordóñez ha creado un unánime cabreo en el seno de la Conferencia Episcopal Española, y en todos los sectores, desde los progres a los moderados, pasando por Marcelo y Guerra Campos. Es tal la irritación, que muchos obispos están considerando la posibilidad de emitir un duro comunicado contra el proyecto, coincidiendo precisamente con el II Congreso de la UCD. No deberían de hacerlo. Porque un comunicado antidivorcista procedente de la jerarquía en el II Congreso centrista, sería inevitable vinculado con el sector crítico, cuyas peticiones de democratización real, dejarían paso a las inevitables interpretaciones de «derechización del partido».
El Análisis
Julio Merino había demostrado que era un gran periodista y director de periódicos. Había obtenido mejores resultados que su maestro Emilio Romero Gómez, ‘el gallo’, pero lo que no consiguió fue un empresario dispuesto a financiarle, algo fundamental en la supervivencia del periodismo impreso. Aún así Merino demostró ingenio con su idea de crear publicaciones de un órgano de expresión de un partido político-fake. Una lástima que Julio Merino pusiera su labor periodística al servicio de una causa tan fracasada como la de Antonio Tejero, por que a partir del fracaso del 23-F la defensa del golpismo no rentaría en España y eso acabaría con su carrera en el sector.
J. F. Lamata