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El socialista 'MAFO' dimitió después de la campaña mediática de los medios próximos al Gobierno Rajoy que lo culpan de no haber impedido el desastre de Bankia

Luis María Linde de Castro nuevo Gobernador del Banco de España tras la dimisión de Miguel Ángel Fernández Ordoñez

HECHOS

El 26.06.2012 D. Luis María Linde de Castro fue designado nuevo Gobernador del Banco de España reemplazando a D. Miguel Ángel Fernández Ordoñez, que presentó su dimisión.

El 26.06.2012 D. Luis María Linde de Castro fue designado por el Gobierno Rajoy nuevo Gobernador del Banco de España reemplazando a D. Miguel Ángel Fernández Ordoñez, que presentó su dimisión. El Sr. Fernández Ordóñez ocupaba el cargo desde 2006.

El mandato del Sr. Linde durará hasta junio de 2018.

08 Junio 2012

Objetivo, devolver el prestigio al Banco de España

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

EL RELEVO en la cúpula del Banco de España se produce en medio de críticas que nunca antes había recibido esta institución. Ayer, por ejemplo, cuando Luis de Guindos daba a conocer el nombre del nuevo gobernador, el actual continuaba en boca de todos por la negativa del PP y del Gobierno a que compareciera en el Congreso para explicar su gestión en la crisis de Bankia, que va a ser investigada por la Justicia.

Por eso, lo mejor que se puede decir de esta última etapa del Banco de España es que se ha acabado. Y esperemos que el próximo gobernador, Luis Linde, haya aprendido la lección. Devolver la independencia a la institución será el primer reto a corto plazo. En este sentido, la propuesta de ayer parece ir enfocada a este fin. Linde es un veterano economista, técnico comercial del Estado, con amplia experiencia internacional. Ha sido el representante español en el Comité de Asuntos Internacionales del BCE y anteriormente en su antecesor, el Instituto Monetario Europeo. Además, conoce perfectamente el Banco de España donde trabajó entre 1987 y 2000; en su última etapa como director general del Departamento de Extranjero.

El nuevo gobernador tiene un perfil eminentemente técnico, muy distinto al de Ordóñez. Pero no conviene olvidar que era el candidato de Luis de Guindos, lo que presupone una cierta sintonía entre el Ministerio de Economía y el Banco de España, algo positivo ahora que lo más importante es tomar decisiones drásticas para corregir la difícil situación de la banca. Además, que Rajoy se haya decidido finalmente por Linde supone un espaldarazo al ministro tanto dentro del Gobierno y del partido como frente a Mario Draghi, al que hubiera gustado situar a José Manuel González Páramo como controller del Gobierno.

El PSOE propuso ayer como subgobernadora a Soledad Núñez. Aunque el PP prefiere a Fernando Restoy, actual vicepresidente de la CNMV, Núñez sería una buena elección. En primer lugar porque sería fruto del tradicional consenso entre el Gobierno y la oposición en el Banco de España, roto por Zapatero al nombrar a Ordóñez en 2006. Núñez tiene el currículo necesario para ocupar ese cargo: fue directora general del Tesoro durante el mandato socialista y, por ese motivo, se ha sentado ya en el consejo del Banco de España. Desde luego, habría que despejar cuanto antes esta duda porque el subgobernador es clave en estos momentos: le corresponde pilotar la supervisión bancaria y ostenta la presidencia del Frob, con lo que tiene bajo su control las entidades nacionalizadas.

Linde llega en un momento delicadísimo para el país y para los bancos. Tiene todos los condicionantes para desarrollar bien su labor, pero no se puede permitir el más mínimo error. El Banco de España tiene que volver a ser un pilar fundamental en el desarrollo de la política económica.

09 Junio 2012

Las tareas del gobernador

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

El nuevo responsable del Banco de España tiene que restañar las heridas que, al menos en parte, el Gobierno ha contribuido a agravar

La pugna de perfiles contrapuestos, el de Luis Linde, conocedor de todos y cada uno de los mecanismos que hacen funcionar el Banco de España, y José Manuel González-Páramo, ex consejero del BCE y conexión privilegiada con las autoridades económicas y monetarias europeas, se resolvió a favor del primero, a pesar del notorio inconveniente de que será un gobernador de transición. Una interpretación bien intencionada subrayaría que Linde es la persona adecuada para recuperar la autoestima del banco, y que Luis de Guindos, el ministro de Economía, da prioridad a restaurar el orden en la institución. Pero la praxis política del PP deja pocos resquicios a los análisis optimistas. Es más probable que la designación de Linde se deba a un cálculo de poder, puesto que deberá jubilarse en tres años y ello proporcionará al Gobierno la posibilidad de controlar otro mandato con un gobernador de su cuerda, que a consideraciones estratégicas o técnicas. El PP no se caracteriza por el respeto institucional. Así lo demuestran los intempestivos ataques que ha sufrido el gobernador saliente, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Sea cual sea la calidad de su gestión, parece contraproducente hostigar al gobernador de una institución que debe ser respetada dentro y fuera de España.

Es más importante para los ciudadanos conocer las razones que han llevado a una crisis bancaria sin precedentes en España y, en concreto, por qué el Banco de España no ha sabido detectarla y controlarla. Puede argumentarse que las auditoras tampoco encontraron motivos de alarma en balances que, de forma intuitiva, se suponían debilitados por el crash inmobiliario; pero las firmas privadas han pasado por alto todos los grandes agujeros societarios contemporáneos, desde Banesto y Torras hasta Enron. Pero el Banco de España es una institución pública de gran prestigio; sus servidores siempre han tenido a gala prevenir las catástrofes bancarias antes de que llegaran a constituir un problema para el Estado. Para ello, el banco desarrolló durante décadas procedimientos insistentes y detallados de inspección de bancos y cajas, que incluían la presencia constante de inspectores en las oficinas bancarias.

La tarea de Linde es doble. Por una parte, tiene que calmar los ánimos internos en el banco, revisar las actuaciones del regulador en los casos de Bankia y las cajas nacionalizadas, señalar los errores cometidos y, si se corresponde con las conclusiones obtenidas, volver a los procedimientos de inspección con los que el Banco evitó tantas catástrofes financieras en el pasado. Por otra, Linde tiene que tomar el mando en las operaciones de rescate que organice el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) con dinero privado, público español y público europeo. Recuperar el mando en el rescate es esencial para la confianza de la institución, pero también para corregir la conducta errática en la gestión de la crisis que ha seguido el Ministerio de Economía.

En síntesis, una institución que atraviesa por una situación crítica debe hacer frente a una crisis bancaria que ha llevado al país a la frontera de una intervención financiera. Y para ello el nuevo gobernador tiene que restañar las heridas que, al menos en parte, el Gobierno que le apoya ha contribuido a agravar. Una paradoja que define perfectamente la depresión política y económica actual.

09 Junio 2012

Luis Linde, al Banco de la Nada

Federico Jiménez Losantos

Aunque había otros candidatos -sobre todo, González Páramo y Fernando Becker-, Luis Linde, respaldado por el ministro de Economía Luis de Guindos, es el nuevo gobernador del Banco de España. Pero será un gobernador doblemente gobernado, que gobernará entre poco y nada. La primera de las atribuciones del Banco de España, desde que nació el Banco de San Carlos, era la de emitir moneda. Pero desde que España se integró en el euro, esa función la asume el Banco Central Europeo. La segunda era la de supervisar el estado de salud de los bancos y cajas de ahorros, para lo que siempre tuvo un prestigioso grupo de inspectores. Mas, ay, el paso de MAFO por la institución ha liquidado el prestigio de la inspección y la salud bancaria. Es posible que la semana que viene España pida a la UE alguna forma de rescate del sector financiero, arrastrada por la ruina de las cajas. Y entonces será Europa a través de una comisión ad hoc la que asuma la supervisión que antes realizaba al Banco de España. Tal vez por esa falta de tarea, el Gobierno ha elegido a Linde: sólo le quedan tres años para jubilarse.

09 Junio 2012

Enredo

Casimiro García-Abadillo

El miércoles 6 de junio, Rubalcaba llamó por teléfono a Soledad Núñez (ex secretaria de Estado del Tesoro durante los gobiernos de Zapatero) para ofrecerle el puesto de subgobernadora del Banco de España.

Aunque no se hizo público hasta el jueves, Rajoy ya tenía decidido que el elegido para gobernador, de la terna que le presentó Luis de Guindos, sería Luis Linde.

Es de suponer que cuando Rubalcaba habló con Núñez había pactado ya su nombre con el ministro de Economía. Era lógico. Se trataba de recuperar el consenso roto con el nombramiento de Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Es decir, que el PP y el PSOE se ponen de acuerdo: el Gobierno nombraba al gobernador; el principal partido de la oposición, al subgobernador, y los dos apoyan en el Congreso a los dos altos cargos del banco supervisor.

La cosa estaba tan cerrada que cuando De Guindos anunció el nombre de Linde en la Comisión del Congreso, los responsables de prensa del PSOE avisaron a todo el mundo de que la subgobernadora iba a ser Soledad Núñez.

Sin embargo, tras la comparecencia del ministro, Martínez Pujalte advirtió de que el PP no la veía bien «por su perfil político». Moncloa también puso pegas porque entiende que es dar demasiado poder a una persona que «ha ocupado un alto cargo en el Gobierno anterior y no cuadra con el perfil profesional de Linde».

Para sorpresa de la propia Núñez, de nuevo Rubalcaba la llamó el jueves por la noche para decirle que de lo dicho, nada. Que tenía que conformarse con un consejo en la CNMV.

Es decir, que el líder del PSOE aceptó sin rechistar las objeciones del PP a una persona que previamente había pactado. No sólo eso: ni siquiera ha dado una mínima batalla para defender su nombramiento.

Es lógico que Núñez se encuentre decepcionada. No buscaba ese cargo, pero es natural que le hiciera ilusión. No sólo por la cuota de poder que representa, sino porque era volver a una casa que ya conoce y en la que su padre ocupó una función relevante durante mucho tiempo. Es cierto que Julio Segura (presidente de la CNMV) se ha movido para situar en el Banco de España a su número dos, Fernando Restoy, que ahora parece ser el candidato preferido de Rubalcaba. También lo es que Almunia no era muy partidario de Núñez, a la que la vieja guardia veía como una persona demasiado cercana a Zapatero e incluso un tanto chaconista.

Pero esas presiones, por sí solas, no explican el cambio de Rubalcaba en sólo 24 horas. Algo más ha tenido que ocurrir para explicar ese giro inesperado.

En todo caso, lo que pone de manifiesto este pequeño enredo es que el líder del PSOE actúa sólo en clave interna. Es decir, que no está dispuesto a aceptar nada que no venga avalado y bendecido por la vieja guardia.

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