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Fernández Ordoñez era hasta ese momento Secretario de Estado de Hacienda del ministro Pedro Solbes

El Gobierno Zapatero designa a Miguel Ángel Fernández Ordoñez (MAFO) nuevo Gobernador del Banco de España

HECHOS

El 07.03.2006 a propuesta del Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero el Rey nombró a D. Miguel Ángel Fernández Ordoñez nuevo Gobernador del Banco de España.

09 Marzo 2006

El próximo gobernador

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Pocas trayectorias profesionales al servicio de la función pública pueden exhibir una hoja de servicios como la de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, hoy secretario de Estado de Hacienda y, probablemente, a partir de julio de este año, gobernador del Banco de España. Si finalmente es nombrado para este cargo en julio, resultaría difícil objetar su currículum o la pertinencia de su perfil, personal o público, que, con muy breves paréntesis temporales, responde a la idea cabal de un servidor del Estado.

La reacción esquinada del PP sostiene que el nombramiento casi anunciado de Fernández Ordóñez mancilla la deseada independencia de la autoridad bancaria y monetaria española, puesto que ocupa hoy un cargo importante en el Gobierno de Rodríguez Zapatero. El argumento, esgrimido con la tosquedad propia y habitual del diputado Vicente Martínez Pujalte, desprecia el probado carácter independiente del candidato, su demostrada autonomía intelectual respecto a los Gobiernos que le nombraron -son públicas sus arraigadas posiciones liberales, bien opuestas a la ideología mayoritaria en el PSOE- y su evidente competencia profesional para ocupar el puesto. Si el PP considera que la calidad de cargo público imprime carácter e impide el servicio en un organismo regulador independiente, bien podría haber caído en ello cuando designó gobernador en julio de 2000 a Jaime Caruana, que ocupó la dirección general del Tesoro en el ministerio de Rodrigo Rato.

No parece excesivo conceder al menos el beneficio de la duda a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, entender que se ganará la confianza del sistema financiero y que velará por la solvencia de bancos y cajas, y mantendrá ese nivel de crítica prudente y razonable a la política económica del Gobierno cuando sea necesario. Exactamente como lo han hecho los gobernadores anteriores, gracias a cuya gestión se convirtieron en firme referencia analítica para inversores, economistas y consumidores. El PP y quienes discuten hoy la figura del próximo gobernador deberían tener más y mejores razones para oponerse a su candidatura.

29 Junio 2006

El PP, contra Ordóñez

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Todos los organismos reguladores deben ser preservados del riesgo de politización. El Banco de España con mayor razón, puesto que la solvencia de las entidades financieras afecta indirecta, pero intensamente, al resto de las actividades económicas españolas. En contra de esta prudente apreciación, el PP mantiene una oposición pertinaz -casi hostilidad- al nombramiento de Miguel Ángel Fernández Ordóñez como gobernador del Banco de España -en sustitución de Jaime Caruana, cuyo mandato expira a mediados de julio- y, al mismo tiempo, propone como subgobernador a uno de los actuales consejeros del banco, José María Marín Quemada, en uso de la supuesta práctica de consenso según la cual el Gobierno propone el nombre del gobernador y la oposición contribuye a la formación del equipo de dirección con el nombre de un subgobernador.

La respuesta del vicepresidente Pedro Solbes, que ayer confirmó el nombramiento de Fernández Ordóñez en el Congreso, fue contundente: el subgobernador propuesto por el PP ni siquiera se considerará mientras la oposición no acepte la designación del gobernador. El PP rechaza a Fernández Ordóñez porque tiene carné del PSOE y ha sido secretario de Estado de Hacienda con Pedro Solbes. También fue secretario de Estado de Economía y de Comercio con otros Gobiernos socialistas, presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia y de la Comisión Nacional del Sistema Eléctrico. El PP hace abstracción de los méritos del candidato del Gobierno para centrarse exclusivamente en la supuesta falta de independencia del nuevo gobernador.

Si la objeción se fundamenta en el carné del PSOE del candidato Fernández Ordóñez, ya debería saber Mariano Rajoy que existen abundantes casos de profesionales con carné político que desempeñaron sus responsabilidades con feroz independencia frente al poder; y, por el contrario, están registrados ejemplos numerosos de gestores sin carné que ejercieron sus funciones con sumisión a los ministros de turno. Bien lo sabe el PP, porque durante sus Gobiernos se recuerdan reguladores presuntamente independientes que en todo momento actuaron a las órdenes del Ejecutivo.

La oposición del PP sólo puede explicarse como un deseo de obstaculizar la sustitución normal del gobernador actual. Refuerza la tesis obstruccionista el hecho de que el PP se niegue a entender que el consenso para el nombramiento de gobernador y subgobernador exige que ambos sean aceptados por el PSOE y el PP; en ningún caso cabe que la oposición acepte a uno y rechace al otro. Por tanto, hace bien el vicepresidente Solbes en advertir de que, si no hay acuerdo sobre Fernández Ordóñez, el nuevo gobernador nombrará al próximo subgobernador sin atender sugerencias. El cambio resultará mejor aún si el subgobernador surge de entre los competentes directores generales del banco. Así no se politizará la institución, como desinteresadamente desea Rajoy.

19 Julio 2006

Obstruccionismo tenaz

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Miguel Ángel Fernández Ordóñez tomó ayer posesión como gobernador del Banco de España, la máxima autoridad financiera española y, conviene recordarlo, uno de los 12 bancos que toman las decisiones monetarias en el Banco Central Europeo. Pocas dudas caben sobre su capacidad para gestionar el banco y nadie pondrá en cuestión que el nombramiento de José María Viñals como subgobernador refuerza la independencia de la institución y la aleja de las tentaciones políticas. Pero el PP se las ha apañado, una vez más, para abrir una trinchera de crispación política en lo que debería ser un ejercicio de responsabilidad institucional, poniendo en entredicho la idoneidad del nuevo gobernador y denunciando una pérfida ruptura del consenso que, en su opinión, era ley en los nombramientos de la autoridad bancaria.

Ambos argumentos son contradictorios. Sostiene Miguel Arias Cañete que Fernández Ordóñez es un hombre con carné del PSOE y, por tanto, rompe la tradición de independencia de los gobernadores. El PP sitúa la independencia de criterio y la autonomía de gestión en el hecho de que el gobernador tenga o no carné de un partido, aunque saben sus dirigentes que varios reguladores sin carné del PP nombrados en la etapa Aznar mostraron un servilismo sonrojante hacia las sugerencias del Ministerio de Economía. Desempeñe mejor o peor su tarea, es muy probable que Fernández Ordóñez exhiba y mantenga tanto su independencia del Gobierno como de otros poderes menos definidos. Maneja, además, el PP otro argumento condenatorio: el nuevo gobernador fue hasta marzo secretario de Estado de Hacienda y, por tanto, difícilmente podrá criticar la política económica que ayudó a elaborar. Lástima que no aplicara esta objeción en el caso de Jaime Caruana, director general del Tesoro antes que gobernador.

El PP parece entender el consenso como si el Ejecutivo nombrara al gobernador, y la oposición, al subgobernador. No hay tal. Puesto que el primero, como establece la ley, lo nombra el Rey a propuesta del jefe del Gobierno, es conveniente que el subgobernador sea una persona aceptada por ambas partes. Bien sabían Rajoy y Arias Cañete que el acuerdo sobre el segundo responsable del banco exigía su aquiescencia con la figura de Ordóñez.Pocas probabilidades hay de que el PP cambie de rumbo y apoye al nuevo gobernador. Y sin embargo lo necesita, porque la entidad tiene pendientes problemas de cierta consideración, entre ellos, y no precisamente menor, una nueva regulación para bancos y cajas de ahorro.

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