9 abril 1902
Luto en el diario EL LIBERAL: Muere el periodista y escritor Isidoro Fernández Florez ‘Fernanflor’, cofundador del periódico
Hechos
El 9.04.1902 el periódico EL LIBERAL informó del fallecimiento de D. Isidoro Fernández Florez.
Lecturas
La muerte del cofundador del periódico El Liberal D. Isidro Fernández Florez es notificada por el periódico el día 9 de abril de 1902. Sólo un año después de la muerte de Mariano Araús.
–
NOTA DE EL LIBERAL
Gran consuelo ha sido para nosotros el ver, mientras le llevábamos al camposanto, que Madrid, en todas sus jerarquías y clases, sabía y quería hacer justicia al amantísimo muerto.
Cuanto hay aquí de distinguido, de inteligente y de culto, rindió ayer a Fernández Florez, el último homenaje.
La ciencia, la literatura, la política, la nobleza, la industria, la milicia y las artes iban con sus más altas representaciones, detrás del féretro.
E iba también el pueblo que, aunque a veces parece no enterarse en las horas de prahca o de muerte reconoce siempre a los suyos.
Una de gloria y otra de lágrimas.
Ojalá que la memoria del maestro querido nos preste valor para que la obra en que él puso su corazón, su patriotismo y su genio no desmerezca en nuestras torpes manos.
El Análisis
Ha fallecido en Madrid don Isidoro Fernández Flórez, conocido por su seudónimo Fernanflor, y con él se apaga una de las plumas más singulares y fecundas del periodismo español del último tercio del siglo XIX. Nacido en 1840, su trayectoria abarcó desde sus inicios en El Imparcial, donde ideó y dirigió el suplemento literario Los Lunes, hasta la fundación en 1879 de El Liberal, diario de orientación republicana que se convirtió en referente de la prensa progresista.
Fernanflor no solo fue un periodista comprometido, sino también un escritor de talento, autor de obras como Cuentos rápidos (1886) y Tamayo: estudio biográfico (1900). En 1898, su prestigio le llevó a ingresar en la Real Academia Española, donde ocupó la silla U y pronunció el discurso La literatura en la prensa, reflejo de su convicción de que el periodismo podía y debía ser vehículo de cultura y arte.
Ayer, durante su sepelio, Madrid entero rindió homenaje al maestro. Desde las altas esferas de la ciencia, la literatura, la política y las artes, hasta el pueblo llano que reconocía en él a uno de los suyos, todos acompañaron el féretro en una muestra de respeto y gratitud. Con la desaparición de don Isidoro, la prensa española pierde a un innovador que supo conjugar el rigor informativo con la sensibilidad literaria. Su legado perdurará en las páginas que escribió y en la inspiración que brindó a generaciones de periodistas y escritores.
J. F. Lamata