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Areilza cuenta con el apoyo de Areilza mientras que Silva, López Rodó y Fernández de la Mora podrían formar parte del proyecto de Fraga

Manuel Fraga y José María de Areilza desarrollarán dos proyectos políticos diferentes aliándose cada uno con otros ex ministros: «Alianza Popular» y «Centro Democrático»

HECHOS

El 26 de septiembre de 1975 el periódico ABC publicó una carta de cinco de los ex ministros que estaban planificando la creación de una nueva formación política denominada ‘Alianza Popular’.

25 Septiembre 1976

Bajo el signo de las alianzas

ABC (Director: José Luis Cebrián)

Al signo de la multiplicidad política personalista sucede ahora un signo de alianzas, de formación de bloques, con composiciones más o menos heterogéneas. Era una evolución previsible desde el momento en que parece abierto, y sin trabas merecedoras de crítica seria, el camino de las urnas.

Nadie, ningún grupo por sí sólo, mucho menos luego de tantos años sin elecciones generales, puede afrontar, seguramente, la prueba decisiva de los votos con probabilidades ciertas de triunfar.

El momento y las circunstancias del país reclaman, por igual, tácticos movimientos de unión; de suma de fuerza o acumulación de sufragios.

Asistimos ahora a este fenómeno con síntomas incipientes pero clarísimos. Y nuestra reacción primera es de preocupación profunda. ¿Por qué? Porque al modo pendular, que parece constante inevitable de la política española, se va desde una excesiva, ineficaz, partidos, grupos y subgrupos, a una excesiva y peligros concentración.

Apunta la tendencia, que cualquiera puede detectar, a la formación de una especie de Frente Popular, en el que culminaría la aglutinación de las izquierdas, y apunta igualmente en las áreas donde juegan las derechas a la constitución de un frente nacional, que gráficamente, y con evidente propósito de descrédito, se ha denominado ya «ex ministro unidos».

Aunque obvias razones nos impedirían ocultar una preferencia en estas columnas a la hora de optar por uno de los dos, atentos al bien común patrio y la superior convivencia nacional, no debemos prestar conformidad a tan grave dicotomía política.

En comentarios editoriales muy recientes ha quedado definida nuestra franca repulsa ante una configuración de la política española con patrón de reinos de taifas. Hemos criticado, con reiteración suficiente, el hecho de presentarse a diario la política como un crucigrama complicadísimo de siglas, como un desesperante acertijo de iniciales en buena partes comunes a términos distintos.

Debemos censurar ahora, con idéntica decisión, cualquier maniobra o estrategia, sea impremeditada o deliberadamente querida, que conduzca al país a su división en dos bloques. La misma etimología tienen frente y enfrentamiento. Y nunca jamás será plausible nada de lo que pudiera volver a surgir la trágica hostilidad de dos España.

No escribiremos lo ideal, para librarnos de énfasis, ni por cuanto se entiende de utópico o inalcanzable en lo ideal; escribiremos que lo posible y lo absolutamente deseable es un normal pluralismo. No tan desintegrado que aturda y confunda a la opinión pública, el baile de la innumerables partículas políticas. No tan igual y plano que se resuelva en la radical y dilemática opción entre dos únicos términos. Muy comprobada desgracia nacional es jugar políticamente a cara o cruz.

¿Alianzas, uniones, para adquirir más fuerza y presentarse con mayor capacidad de captación al electorado? Claro que sí. ¿Frente o bloques en la mínima pluralidad de dos, con el riesgo evidente de la radicalización de posiciones y de las incompatibilidades absolutas? Desde luego, no.

No, porque, además, así se falsearía la verdad política que ahora vive y siente la opinión española. Resultaría irremisiblemente falseada en tanto en cuanto la división en dos bloques más obedecería a los designios de los líderes políticos que a los reales sentimientos o tendencias de la opinión. No surgirían los dos bloques como reflejo de una auténtica partición política popular, sino que la engendrarían desde la cúspide.

Si deseamos, leales al pensamiento y teoría de la Corona, una democracia auténtica para España, entendemos, por supuesto, que esta democracia, de corte europeo,, marco de pacífica convivencia ámbito de tolerancias, campo de España competencia política, no tendrá buen principio si sus primeros pasos los tiene que dar la mitad de España contra la otra mitad.

26 Septiembre 1976

Escriben Fernández de la Mora, Fraga, López Rodó, Martínez Esteruelas y Silva Muñoz

Manuel Fraga Iribarne, Gonzalo Fernádez de La Mora, Laureano López Rodo, Martínez Esteruelas, Federico Silva

Sr. director:

Hemos leído el editorial Bajo el signo de las alianzas publicado hoy, en el que, después de hacerse eco, con evidente efecto peyorativo del mote ex ministros unidos, se insinúa que conducimos al país a su división en dos bloques. A este respecto deseamos puntualizar:

Primero – Que las reiteradas objeciones de ABC a la atomización de los grupos políticos son contradictorias con la hostilidad que ahora manifiesta contra un propósito de unión que, en esas mismas columnas han acogido con entusiasmo algunos de sus colaboradores más calificados [José María Ruiz Gallardón].

Segundo – Que el número de ex ministros supera ampliamente el centenar, y los contactos que hemos tenido hasta ahora los firmantes no han sido en nuestra calidad de antiguos miembros del Gobierno, sino como representantes de sectores de opinión. Entendemos que no es un inconveniente grave para un político contar con una experiencia de gobierno legítimamente adquirida al servicio de la nación.

Tercero – Que la existencia de Coordinación Democrática es un hecho innegable y no muy reciente, ajeno a la acción de los firmantes y al cual el ABC no había dedicado hasta ahora un editorial tan directo como el que le ha inspirado el anuncio de la posibilidad de un eventual alianza entre los firmantes.

Cuatro – Que una superficial lectura de la prensa revela inmediatamente la existencia de otras opciones políticas de alcance nacional y regional que sería demasiado largo enumerar. El articulo citado al ignorarlas crea una imagen inexacta y radicalizada para apoyar en ella su crítica.

Quinto – Que la legislación vigente ofrece a la clase política y a los periódicos cauces para presentar a los electores una amplia gama de alternativas y que quien lo considere oportuno puede promover otras alianzas y fomentar mayores pluralismo, sin necesidad de hostilizar a uno de los pocos intentos que hasta ahora se han producido para superar la atomización en un sector que, como lectores de ABC, pensamos que es el que el periódico propiciaría.

Sexto – Que una democracia no puede funcionar eficazmente si no se ofrece al país un número razonablemente reducido de grandes opciones políticas, como acontece en Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña, etc.

Con el ruego de que publique esta carta, le saludamos muy atentamente.

  • Gonzalo Fernández de la Mora
  • Manuel Fraga Iribarne.
  • Laureano López Rodó
  • Cruz Martínez Esteruelas.
  • Federico Silva Muñoz
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