30 septiembre 1916

El diario liberal es conocido como uno de los tres periódicos del 'Trust' (junto con EL HERALDO DE MADRID y EL IMPARCIAL) que bajo la batuta de Moya (padre) representan la prensa progresista española

Muere Alfredo Vicenti, Director del periódico EL LIBERAL, puesto en el que será reemplazado por Enrique Gómez Carrillo

Hechos

El 30.09.1916 falleció D. Alfredo Vicenti Rey, director del periódico EL LIBERAL.

Lecturas

El 30 de septiembre de 1916 muere D. Alfredo Vicenti Rey, director del periódico progresista El Liberal, integrado en la Sociedad Editorial, el ‘Trust’. El presidente del ‘Trust’ D. Miguel Moya Ojanguren nombra al periodista D. Enrique Gómez Carrillo como nuevo director de El Liberal en sustitución del fallecido.

El Sr. D. Enrique Gómez Carrillo será director del periódico El Liberal hasta septiembre de 1917. 

El Análisis

Vicenti baja la pluma

JF Lamata

Ha fallecido en septiembre de este 1916 don Alfredo Vicenti, quien fuera alma y conciencia del diario El Liberal, buque progresista del llamado Trust de don Miguel Moya, la Sociedad Editorial de España. Con su muerte se apaga una pluma tenaz, indómita en ocasiones, que durante años batalló desde las trincheras del republicanismo templado, el anticlericalismo militante y la modernización de nuestras letras y costumbres políticas.

Vicenti no fue simplemente un director de periódico, sino una figura. Al frente de El Liberal, impulsó una concepción de la prensa que desbordaba lo informativo para abrazar lo doctrinal, lo cívico y hasta lo agitador. Su Liberal fue, sin duda, el más encendido de los periódicos del Trust, el que más se acercó a los humores radicales sin dejar de estar en los márgenes del sistema. Aciertos tuvo muchos: dio espacio a firmas jóvenes y combativas, marcó estilo con sus crónicas parlamentarias y llevó el compromiso social a los titulares. Pero también conoció el desliz: fue bajo su dirección cuando se publicó aquel desafortunado recuadrito —sin firma— sobre el “fraile raptor”, que valió al diario la primera condena por injurias a la prensa española. Una mancha jurídica que, para bien o para mal, inauguró la jurisprudencia moderna sobre la responsabilidad editorial.

Le sucede ahora don Enrique Gómez Carrillo, cronista de exquisitez parisina, más literato que agitador, más estilista que doctrinario. Veremos si el espíritu combativo de El Liberal sobrevive en manos de quien ha preferido siempre las tertulias de Montmartre a las barricadas del Congreso. En todo caso, quede aquí constancia: Alfredo Vicenti hizo de su diario una trinchera, con su verdad, con sus excesos, con su ideología clara y su estilo batallador. España pierde a un director que creyó en la prensa como instrumento de combate. El tiempo dirá si fue demasiado pronto… o demasiado tarde.

J. F. Lamata