23 octubre 1989
Fue presidente de Convergencia hasta el pasado enero. Será reemplazado por Macia Alavedra
Muere de un infarto en plena campaña electoral Ramón Trías Fargas, consejero de economía de la Generalitat de Catalunya
Hechos
El 23.10.1989 la prensa informó del fallecimiento de D: Ramón Trías Fargas, consejero de Economía de la Generalitat de Catalunya.
Lecturas
Ramón Trias Fargas murió el 22 de octubre de 1989, a los 66 años, de la forma más política posible: mientras pronunciaba un mitin de CiU en la plaza de Ocata de El Masnou, en plena campaña de las elecciones generales del 29 de octubre. Llevaba unos veinte minutos hablando ante unas 300 personas cuando dijo «me encuentro mal, traedme las pastillas», se llevó las manos al pecho y tuvo que sentarse; dos médicos y varias enfermeras intentaron atenderle y fue trasladado al hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, donde ingresó ya cadáver. Inicialmente se habló de infarto o paro cardiaco, aunque la autopsia estableció posteriormente que la causa concreta había sido la rotura de la arteria aorta. La reacción política mostró hasta qué punto era un personaje apreciado fuera de sus propias filas: Pasqual Maragall, su antiguo adversario municipal, fue el primer dirigente en acudir al hospital y lo definió como «un auténtico señor de Barcelona»; Narcís Serra dijo perder a un amigo, Rafael Ribó destacó su condición democrática y Felipe González elogió la seriedad con que había defendido siempre sus ideas. Economista, catedrático, liberal, antifranquista y fundador de Esquerra Democràtica de Catalunya, se había incorporado a Convergència en 1975 y terminó siendo uno de sus dirigentes históricos. Fue diputado en el Congreso entre 1977 y 1982, presidente de CDC entre 1981 y enero de 1989 y conseller de Economía y Finanzas de la Generalitat en dos etapas, 1980-1982 y desde 1988 hasta su muerte. Entre ambas protagonizó probablemente su derrota política más visible: CiU lo presentó como candidato a la alcaldía de Barcelona en las municipales de 1983, pero el PSC de Maragall consiguió 21 concejales frente a los 13 convergentes; Maragall fue investido con sus 21 votos y los tres del PSUC, mientras Trias recibió únicamente los 13 de CiU y pasó a ejercer como jefe de la oposición municipal hasta 1987.
Su último año permite entender también la frustración de un hombre que poseía prestigio, pero nunca llegó a alcanzar el liderazgo al que razonablemente podía aspirar. En el VIII Congreso de CDC, celebrado en enero de 1989, dejó la presidencia del partido para que la asumiera Jordi Pujol, mientras Miquel Roca Junyent quedaba consolidado como secretario general y auténtico número dos. La versión oficial de una retirada voluntaria resulta, como mínimo, incompleta: el propio Trias explicó ante los compromisarios que no se retiraba «por cansancio» ni por otro motivo personal, sino porque Pujol se lo había pedido. Y añadió que había rechazado la presidencia del Consell Nacional que Pujol y Roca le ofrecían porque, «por dignidad», prefería convertirse simplemente en militante de base. Más revelador todavía fue lo sucedido durante la clausura: El País relató que Trias abandonó la sala cuando comenzaba a hablar Miquel Roca, gesto que irritó a Pujol y que difícilmente encaja con la imagen de una sucesión completamente amistosa; el periódico llegó a calificar posteriormente su actitud de «semidisidencia». No rompió, sin embargo, con Convergència ni con Pujol: continuó como conseller e incluso volvió a formar parte del comité ejecutivo de CDC unos meses después. Pero su discurso de despedida dejó frases que sonaban inequívocamente a advertencia contra la concentración de poder: pidió desconfiar de los dirigentes predestinados e impermeables a las ideas ajenas y recordó su particular jerarquía de fidelidades: primero la libertad, después Cataluña y sólo después Convergència.
23 Octubre 1989
Un economista liberal y dialogante
Ramón Trías Fargas, conseller de Economía y Finanzas de la Generalitat de Cataluña, que falleció ayer al sufrir un infarto mientras intervenía en un mitin, fue un personaje político que tuvo una importante actividad en la transición democrática en Cataluña. Nació el 27 de diciembre de 1922 en Barcelona y en 1939 viajó a Colombia, país donde se doctoró en Derecho, ya que allí emigró su padre, militante de Acció Catalana Republicana, al ser derrotada la República española. Este hombre dialogante y liberal, según le definen sus compañeros de partido y los políticos de otros grupos, regresó a la capital catalana en la década de los cincuenta y se casó en 1954 con Montserrat Trueta, con quien tuvo cuatro hijos. Fue expedientado y sancionado en numerosas ocasiones, debido a su contínua actividad política, en la que se incluye el haber puesto en contacto a Prat de la Riba con el doctor Robert, lo que según sus biógrafos ayudó al nacimiento del catalanismo. En 1974 fundó con otros políticos Esquerra Democrática de Cataluña, partido que después se fusionó con Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), que él mismo presidió hasta hace apenas un año. Resultó elegido diputado en las primeras elecciones generales de junio de 1977, por CDC, dos años después fue reelegido ya en las listas de CiU y en diciembre de 1980 le nombraron consejero de Economía y Finanzas de la Generalitat catalana. En 1986 consiguió una plaza como senador por CiU, actividad que desarrolló hasta que dos años más tarde, en julio de 1988, dejó para acceder de nuevo a la consejería de Economía y Finanzas, en el que fue tercer mandato de Pujol. Partidario siempre del pensamiento liberal, Ramón Trías asistió días pasados a la reunión de la Internacional Liberal en la que se eligió a Adolfo Suárez como presidente, ya que pertenecía a ese grupo a título individual. Es conocida su contribución a la creación de la Universidad Autónoma de Barcelona, en la que fue catedrático de Hacienda Pública. Como responsable de la economía del Gobierno autónomo catalán decidió la primera emisión de deuda pública de la Generalitat, por importe de 10.000 millones de pesetas. Su actividad académica y política le llevó a publicar diversas obras, entre ellas «La balanza de pagos interior», «El servicio de propaganda del sistema capitalista», «Entre el capitalismo y el comunismo, un tercer camino», «Quince años de política económica en la RFA», «El sistema financiero español» y otras. También participó muy activamente en la asociación «Aspanias» en favor de los deficientes mentales, junto con su esposa Montserrat Trueta.
23 Octubre 1989
Muerte en el mitin
LAS CIRCUNSTANCIAS de la muerte de Ramón Trias Fargas, conseller de Economía y Finanzas de la Generalitat de Cataluña, que cayó fulminado por un ataque al corazón mientras se dirigía a sus partidarios en un mitin, introducen una nota dramática en esta campaña electoral, en la que, aparentemente, nada se juega y nadie parece creer lo que dice y lo que hace.Con Ramón Trias Fargas no desaparece únicamente un político liberal y un economista insigne, sino, ante todo, un intelectual que buscó en la razón, en sus razones, el sustento de su práctica personal, indómito ante los partidismos al uso y sin reparo alguno en el lucimiento público de las discrepancias. Como conseller de Economía y Finanzas de la Generalitat, a diferencia de sus antecesores, no fue un hombre de detalle, sino una cabeza capaz de dibujar líneas maestras y de realizar algunas apuestas, pocas pero valiosas -como es el mercado de futuros de Barcelona-, y de mantener, a veces a contracorriente, una clara posición contra el fraude fiscal.
La muerte le pilló en un momento de declive político, en el que nuevas y no siempre más limpias formas de hacer superaban su talante demócrata, liberal y tolerante. Pudo haber sido presidente de la Generalitat, ministro de algún Gobierno español o alcalde de Barcelona, y muchas cosas más posiblemente, y todo en su trayectoria suponía merecimientos para tales destinos. Pero debió conformarse con el papel más modesto de una consejería y con su lucidez crítica y su fe, infatigable en la gente y en la palabra. Su súbita e inesperada desaparición, en plena campaña electoral, proporciona a su figura una luz nueva, añadida a los perfiles indiscutibles de su personalidad, y es la que surge de una bella muerte, la de un hombre consecuente con sus ideas que las sabe defender y asumir hasta el último soplo de vida.
23 Octubre 1989
Ante todo, liberal
Ramón Trias Fargas era, por encima de todo, un liberal, en lo político y en lo económico. Un talante que quizá acuñó en su años de exilio en Colombia, acabada la guerra civil, y que quiso dejar patente en sus palabras de despedida como presidente de CDC, en enero pasado.»En materia ideológica», explicó Trias ante las bases y la dirección convergentes, «no he engañado nunca a nadie. Estoy seguro de que nadie en esta sala y ninguno de los militantes duda de mi nacionalismo. (…) Pero yo desde el primer día me he manifestado como un liberal. Un liberal en la clandestinidad, en España y en el extranjero, en la época de Franco. Un liberal sin reticencias en la época posterior inmediata a la muerte del general, cuando estaba de moda el marxismo. Un liberal ahora, cuando esto de la idea liberal de progreso, de justicia y de las libertades de las personas y de los pueblos ya es más aceptada».
A Trias le obsesionaba el exceso de poder. «El hombre tiende, si tiene mucho poder, a abusar de él», afirmaba. En su noción de la división del poder se sienta una de las bases de su nacionalismo económico. Trias, que en 1985 publicó un estudio en el que defendía la viabilidad de la independencia económica de Cataluña», era partidario de la recaudación descentralizada del IRPF: «Dado que el anticuado sistema fiscal sitúa la recaudación en el centro del país, se da la circunstancia de que la periferia tiene los problemas, pero no tiene el dinero. Las competencias periféricas de un sistema descentralizado constituyen una garantía para los ciudadanos y un modo de reforzar el sistema democrático».
A diferencia de sus predecesores, Josep Maria Cullell y Josep Manuel Basáñez, Trias Fargas no ha sido un hombre de detalle. Ha sido más bien el político de las grandes ideas, el dirigente que traza las líneas maestras para que luego los ejecutivos vayan llenando de contenido el plan trazado.
El Análisis
D. Ramón Trías Fargas no pudo ser el gran líder del catalanismo liberal democrático, ese puesto se lo arrebataron D. Jordi Pujol y D. Miquel Roca, que lograron la popularidad de la que él careció. Intento ser alcalde de Barcelona pero fue derrotado por D. Pasqüal Maragall. Ocupó el cargo de presidente de Convergencia hasta que fue desplazado para ceder el puesto al Sr. Pujol a principios del año 1989.
Eso no significa que estuviera acabado. En el momento de su muerta era consejero de Economía de la Generalitat, que no era un puesto menor, aunque estuviera por debajo de quien habría deseado liderar el catalanismo político.
Pero lo más doloroso para Ramón Trías Fargas es que su nombre sería usado para denominar así a la fundación con la que se financiaría el partido Convergencia con procedimientos no del todo limpios.
J. F. Lamata