12 octubre 1894

Muere el marqués Manuel María de Santa Ana, fundador y director del diario LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA

Hechos

El 12.10.1894 el diario LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA anunció la muerte de su fundador, D. Manuel María de Santa Ana.

Lecturas

La esquela de D. Manuel María de Sana Ana, marqués de Santa Ana, se publica el 12 de octubre. en la portada de La Correspondencia de España.

Como figura más importante del periódico queda D. Leopoldo Romeo, que será su director hasta agosto de 1921. 

El Análisis

Marqués de Santa Ana: el editor que fue poder

JF Lamata

Ha muerto don Manuel María de Santa Ana, marqués de Santa Ana, y con él desaparece una de las figuras más influyentes —y peculiares— del periodismo político español de la segunda mitad del siglo XIX. Fundador de La Correspondencia de España, don Manuel María no fue simplemente un editor, sino un poder en sí mismo: voz, pluma, y presencia de peso en la política madrileña. Donde otros periódicos fueron meros voceros de sus padrinos —La Época de don Cánovas, El Tiempo de don Silvela, El Heraldo de don Canalejas—, La Correspondencia hablaba con voz propia. Pero no porque fuera neutral, sino porque su dueño también era actor político.

Esa doble condición —de periodista y de diputado, de editor y de notario del régimen— define a don Manuel María mejor que cualquier elogio fácil. No pretendió jamás que su diario fuera independiente en el sentido moderno del término. Lo fue, si acaso, en tanto dependía sólo de sí mismo. Su línea editorial no se subordinaba a políticos concretos porque él mismo era uno, y porque entendía la prensa como extensión de su acción pública. En una época en que la objetividad no se practicaba y la militancia era virtud, La Correspondencia destacó por su estabilidad y por su formidable red de corresponsales, cuya eficacia aún hoy asombra.

Ahora, con su desaparición, el periódico queda huérfano de su figura tutelaresca. Su legado no es fácil de continuar: su autoridad venía tanto del cargo como del carácter. Queda al frente don Leopoldo Romeo, director de inteligencia fina y pluma segura, que conoce la casa como pocos y que acaso sea el único activo con el que La Correspondencia podrá sortear esta orfandad sin descomponerse. Porque si algo enseñó el marqués de Santa Ana, es que en España los periódicos no son instituciones: son personas. Y cuando esas personas faltan, la continuidad se convierte en una apuesta.

J. F. Lamata