12 enero 1922
Muere el Papa Benedicto XV
Hechos
El 22.01.1922 falleció Su Santidad el Papa Benedicto XV.
Lecturas
El Papa Benedicto XV ha muerto esta mañana en Roma. De origen aristocrático (su nombre civil era Giacomo Della Chiessa) fue ayudante del cardenal Rampolla en la nunciatura de Madrid y, bajo el papado de León XIII desempeñó la secretaría de Estado vaticana. Ascendió al trono de San Pedro en septiembre de 1914, durante las primeras grandes batallas de la guerra mundial.
Benedicto XV se ofreció repetidas veces al respecto como mediador el fracaso de esta tentativa no le hizo renunciar a su propósito de paliar las miserias y los horrores de la guerra y la posguerra. Bajo su papado, la iglesia publicó en 1919 el nuevo código de derecho canónico.
El Análisis
Con la muerte de Su Santidad Benedicto XV, la Iglesia Católica pierde a uno de los pontífices más discretos y a la vez más valientes de la era contemporánea. Elegido en 1914, apenas iniciada la Gran Guerra, Giacomo della Chiesa no tuvo tiempo para instalarse en la serenidad de Roma. Desde el primer instante, su pontificado quedó marcado por un solo objetivo: impedir la barbarie y restaurar la paz entre las naciones cristianas. Sus reiterados llamamientos a la concordia, sus mensajes a los gobiernos beligerantes, y su labor humanitaria —especialmente con los prisioneros de guerra— le ganaron el respeto de muchos y el desprecio de otros tantos, especialmente de quienes consideraron que su neutralidad era sospechosa o insuficiente.
En un tiempo en que el nacionalismo se impuso a los valores universales, Benedicto XV intentó que la Santa Sede fuera un faro moral por encima de las banderas, pero sus gestos cayeron, a menudo, en oídos cerrados por el estruendo de los cañones. El «Pacto de Navidad» de 1917, propuesto por el Papa, fue ignorado por las grandes potencias. Su visión, sin embargo, ha resistido al juicio de la historia. Y tras el conflicto, su encíclica Pacem Dei Munus Pulcherrimum señaló que la paz verdadera no se puede construir sobre la venganza, mensaje aún incómodo para los vencedores de Versalles. Mientras tanto, Benedicto XV procuró acercar a la Iglesia a los nuevos tiempos, reformando la Curia, promoviendo la acción misionera y manteniendo una firme posición doctrinal sin caer en el inmovilismo.
Hoy, la cristiandad le despide con recogimiento, y con cierta amargura. Porque fue el Papa que clamó por la paz cuando el mundo eligió la guerra. La historia lo recordará no por los fastos de su pontificado, sino por el silencio digno ante el rugido de los imperios. En un tiempo convulso para las almas y las naciones, Benedicto XV supo ejercer la caridad, la firmeza y la compasión. Su sucesor tendrá ante sí un mundo transformado por el conflicto, el auge del laicismo, el avance del comunismo y el resurgir de los totalitarismos. Que encuentre en la figura del pontífice fallecido un ejemplo de cómo enfrentar la tormenta sin dejar de ser pastor.
J. F. Lamata