14 junio 2015
Muere el político y abogado José Federico de Carvajal, ex presidente del Senado con el PSOE y miembro de la ‘beautiful people’
Hechos
El 14 de junio de 2015 se hizo pública la muerte de D. José Federico de Carvajal.
14 Junio 2015
Duelo por un soldado de la libertad
Las malas noticias no dejan de llegar en los últimos días. La muerte de José Federico de Carvajal echa el cierre a una etapa del socialismo es- pañol. Un socialista madrileño nacido en Málaga, de familia acomodada de tradición republicano-liberal, que es la demostración de que el Partido Socialista no es el partido de los pobres, sino el partido contra la pobreza.
Ingresó en el PSOE en 1953, con apenas 23 años por convicción intelectual, como le gustaba decir, y no por una conciencia de clase. Combatió la Dictadura con todas sus fuerzas, llevándole a participar en el «contubernio de Múnich». Pero su aportación al socialismo más importante se produce a partir de mayo de 1979, cuando, tras la dimisión de Felipe González como secretario general del PSOE, presidió la gestora durante cuatro meses.
Nunca se ha reconocido lo suficiente la importancia de la intervención de Pepe Carvajal que se saldó con el abandono de las tesis marxistas en el PSOE y abrió el camino a la victoria electoral de 1982.
Todo un historial de 77 años de militancia política con una hoja de servicio intachable. Muchos han tenido la fortuna de compartir con Pepe Carvajal el combate por las libertades y por la democracia.
Sin duda, todos ellos pueden hablar con mucha más auto- ridad que yo sobre esa parte de su vida. Pero confieso que para la gente de mi generación hablar con él producía la extraña sensación de estar hablando con un personaje de un libro de Historia, solo que normalmente uno nunca habla con los personajes de los libros de Historia.
Su vida se resume en un ejercicio permanente de la defensa de los seres humanos y la lealtad a las ideas políticas. Pepe era de esas personas que no abundan en la política, que siempre toma partido y se compromete.
En octubre de 2010 tuvo la consideración de pedirme presentar su libro de memorias, El conspirador galante. En la presentación, Pepe Carvajal insistió en la defensa de la libertad: «Que la gente sepa lo difícil que es la libertad y que una vez conseguida hay que defenderla y no estropearla».
En mi tiempo de senador, en los recesos, me gustaba apoyarme en la baranda que hay frente al salón de plenos y observar la colección de 34 retratos de presidentes del Senado, del Gobierno y senadores ilustres como Sampedro o Cela. Me gustaba parar la mirada en el retrato de Pepe Carvajal, que allí cuelga como presidente del Senado entre 1982 y 1989, y recordar la pasión y el compromiso de hombres y mujeres que arriesgaron su vida, y algunos la perdieron, para conseguir lo que hoy tenemos que tan escaso nos parece.
Los socialistas tenemos nuestro santoral laico encabezado por Pablo Iglesias, Largo Caballero, Besteiro o Indalecio Prieto. A ese santoral se han incorporado Luis Gómez Llorente, Gregorio Peces-Barba, Pedro Zerolo y en el día de ayer Jose Federico de Carvajal.
Espero que con la grandeza humana ocurra como con la energía, y que toda la grandeza de Pepe Carvajal no desaparezca con él, sino que se transforme y se encarne en todos los que hemos tenido la fortuna de haberle conocido, o simplemente de haber oído hablar de él en los libros.
Nosotros, sus amigos, los que tuvimos la suerte de conversar con él, de aprender de sus consejos y de sus preguntas, de tenerle a nuestro lado cuando nos vimos en dificultades, seguimos en la tarea. Y los días en que estemos más lúcidos, más generosos, más valientes en el empeño… esos días, casi podremos decir que le vimos, que escuchamos su voz en el fragor de la batalla. Ese va a ser nuestro ánimo.
Tomás Gómez