25 noviembre 1885

Al encontrarse su esposa, María Cristina, embarazada, su hijo será proclamado nuevo Rey en el momento en que nazca

Muere el Rey de España, Alfonso XII, el primer Jefe de Estado estable que gobierna bajo una monarquía parlamentaria

Hechos

El 25-11-1885 falleció el Rey Alfonso XII.

Lecturas

El Rey de España D. Alfonso XII fallece el 25 de noviembre de 1885 víctima de tuberculosis. Su esposa, Dña. María Cristina de Habsburgo-Lorena, que está embarazada, asume como regente la jefatura del Estado.

El 27 de noviembre de 1885 cesa el Gobierno Cánovas formado en enero de 1884 y D. Práxedes Mateo Sagasta Escolar, del Partido Liberal, es nombrado presidente del consejo de ministros en esta nueva etapa hasta el siguiente cambio del turnismo en julio de 1890.

LA RESTAURACIÓN DISEÑADA POR CÁNOVAS

 El Rey Alfonso XII personificaba la etapa iniciada en 1875 conocida como ‘La Restauración’, que trataba de introducir el primer sistema parlamentario estable.

1875-1885

LA ÉPOCA (Propietario: Ignacio José Escobar, Marqués de Valdeiglesias)

26-11-1985

Leer

¡Qué diferencia entre el 30 de diciembre de 1874 y el 25 de noviembre de 1885!

¡Entonces la patria en ruinas; la guerra civil ardiendo en el Norte, en Cataluña, en Aragón, en Valencia; los separatistas desgarrando el suelo de Cuba, y a punto de perderse para España aquella isla; la Hacienda arruinada y el crédito público en depreciación tal, como jamás se vió en todo el tiempo transcurrido desde el advenimiento del régimen constitucional; los partidos fraccionados y en abierta y enconada lucha; la flor de nuestra juventud, regando con su sangre los campos de batalla, en vez de regar con el sudor nobilísimo del trabajo los valles y las llanuras para hacerlos reverdecer y fructificar; el pánico enseñoreándose de todos los ánimos y de los hogares todo, desde la populosa ciudad hasta la última aldea.

¡Que más! Velada la estatua de la ley, la Constitución en suspenso y la dictadura erigida en supremo poder por exigencia ineludible de las circunstancias, cuando no la anarquía dominando ciudades, pueblos y provincias.

Después ¡cuán distinto cuadro! Restablecida la ley, fundada la paz, recobrado el prestigio, realzado el crédito, asegurado el orden.

En menos de dos años España dejó de ser espanto de propios y ludibrio de extraños para convertirse en nación respetable y respetada.

¿A quién fue debido cambio tan venturoso? Al Rey Alfonso XII de España que, a semejanza del Rey Alfonso III de León, domino la guerra exterior, acabó con las guerras interiores, puso coto a las ambiciones, apagó las turbulencias y fue prez y fortuna de su patria.

El Análisis

Un Rey que trajo estabilidad y esperanza

JF Lamata

El 25 de noviembre de 1885, la muerte prematura de Alfonso XII marcó el fin de una era en la que España logró una estabilidad inédita y un mínimo de pseudodemocracia, a pesar de las sombras del caciquismo. Alfonso XII, a diferencia de sus predecesores, demostró una habilidad notable para rodearse de consejeros excepcionales como Cánovas y Sagasta, quienes no solo compartían la visión de una monarquía parlamentaria, sino que también implementaron el turnismo para garantizar una transición pacífica del poder. Este enfoque, aunque imperfecto, fue un avance significativo comparado con la inestabilidad que reinó durante el mandato de su madre Isabel II y su antepasado Carlos IV, y se distanció de las tentaciones totalitarias que caracterizaron a Fernando VII.

La Época, el diario cercano a Cánovas, recuerda que cuando Alfonso XII ascendió al trono el 30 de diciembre de 1874, España estaba en ruinas. Las guerras civiles devastaban el norte y las provincias, mientras que los separatistas amenazaban con desgarrar el suelo cubano. La economía estaba colapsada, el crédito público en depreciación extrema, y la nación entera sumida en el caos y la anarquía. Sin embargo, en menos de dos años, bajo la dirección del joven rey y con la colaboración de sus brillantes consejeros, España se transformó. Se restableció la ley, se aseguró el orden y se recuperó el prestigio nacional e internacional, convirtiendo a España en una nación respetable y respetada.

El reinado de Alfonso XII, aunque truncado por su muerte prematura a causa de la tuberculosis, deja una huella imborrable en la historia de España. Nunca sabremos qué podría haber logrado si hubiera vivido más tiempo. Su fallecimiento, en pleno ejercicio de sus funciones, lo convierte en el último monarca español que murió en el cargo, una diferencia significativa con sus sucesores Alfonso XIII y Juan Carlos I, quienes, por razones muy distintas, no permanecieron en el trono hasta su muerte. Con su muerte, España no solo perdió un rey, sino también una era de esperanza y progreso que podría haber definido el destino de nuestra nación de manera muy distinta.

J. F. Lamata