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Compartía generación con Josep María Angelat o Felipe Peña

Muere Ricardo Palmerola, locutor y último actor de doblaje de la ‘peña del 21’ siempre recordad por doblar a Yoda

HECHOS

El 25.02.2010 se conoció la muerte de D. Rafael de Penagos.

25 Febrero 2010

Ricardo Palmerola, locutor y actor de doblaje: la voz de Yoda

Armand Balsebre

Una fotografía de 1969 reúne en San José de Puerto Rico a tres catalanes muy lejos del hogar: el músico Pau Casals, el cantante Joan Manuel Serrat y el actor Ricardo Palmerola. El joven Serrat llevaba unos meses de gira, había actuado en el show televisivo de Palmerola, juntos habían cenado en el restaurante Mediterráneo, y la nostalgia de la tierra catalana los había unido de una forma especial.

El sábado 21 de febrero moría en Barcelona, su ciudad natal, a los 88 años, el actor Ricardo Palmerola. Había nacido el 4 de mayo de 1921. El lunes, en su funeral, rodeado de muchos amigos, Serrat se reencontró con Ricardo, y ante su féretro, de forma imprevista, le cantó emocionado Aquellas pequeñas cosas:“Son aquellas pequeñas cosas / que nos dejó un tiempo de rosas / en un rincón / en un papel / o en un cajón…”.

Recibió el Premio Ondas en 1971 por su defensa del español en América En más de 60 años dejó huella en teatro, cine, radio y televisión

La simpatía a raudales que Ricardo Palmerola exhibió a lo largo de su vida supo llenar el corazón de muchas personas con “pequeñas cosas”. Pero su labor profesional no es pequeña. Los años transcurridos han permitido situar a nuestro personaje en su justa dimensión histórica.

El trabajo de Palmerola sintetiza en sus más de 60 años de actividad profesional la historia de la comunicación audiovisual del siglo XX. Vivió culturas profesionales distintas, y su trabajo de actor y director dejó huella en todos los medios: teatro, radio, televisión, cine y doblaje.

Nació para el mundo imaginario de la escena radiofónica en 1941. En sólo unos años consiguió la cima de la popularidad como galán del cuadro escénico de Radio Barcelona. Aprendió de su director, Armand Blanch, el gran valor de las pausas (“no corras, no tenga prisa…”) y a saber decir con precisión el verso del Marquina de Monje blanco o Fuente escondida.

Alumno de Marta Grau, en la sección de declamación del Instituto del Teatro, Palmerola siempre tuvo facilidad para el verso, pero también para la comedia. El guionista Luis Gossé de Blain estaba convencido de que Palmerola era el Cary Grant de la radio, y en homenaje a su vis cómica creó en 1948 uno de los personajes más populares de las series radiofónicas de detectives, Taxi Key. Eran los tiempos en que la radio abría por la noche su estudio-teatro para las emisiones ante el público, con orquesta y un cuadro de actores con voces de una calidad extraordinaria, hoy inhabitual.

Pero esta cima de la popularidad la alcanzó Palmerola con un sueldo de miseria, sin dejar su empleo en La Caixa, junto a su madre, la actriz Carme Buxadós, a quien el joven Ricardo acompañaba de regreso a casa, con una palmatoria, en la Barcelona peligrosa de la Guerra Civil, tras su emisión nocturna de radioteatro en Ràdio Associació de Catalunya.

Palmerola sólo compró un billete de ida en agosto de 1949, cuando marchó a Cuba en busca de futuro. Llegó a La Habana sin un céntimo y sin trabajo. La hospitalidad de unos catalanes, la suerte y sus méritos le ayudaron a introducirse en la radio y en pocos meses sería la voz de los mil y un personajes salidos de la imaginación del guionista Pepito Sánchez Arcilla para los seriales de la cubana Cadena Azul.

En 1951 llegaba a Puerto Rico. Compañero del actor Raúl Julia en la radio, pasó muy pronto a la televisión de la cadena El Mundo. Fue el gran Raffles, el ladrón “de las manos de seda”, o el alma de la beneficencia en Llamando al corazón. Y en los años sesenta, director del doblaje de las series televisivas Perry Mason oBonanza, con las mismas voces con las que los españoles empezamos a descubrir la magia de la televisión, junto a su esposa, Yolanda, traductora, en sesiones de más de 12 horas, siete días a la semana.

El Premio Ondas de 1971 por “la defensa del idioma español en América” supuso su billete de vuelta, y nuevamente su arrolladora simpatía y los méritos lo situaron en 1974 en la dirección del cuadro escénico de RNE en Barcelona. Ricardo Palmerola fue el último de la peña del 21 en morir, aquella peña de amigos, grandes actores y grandes voces: Felipe Peña, Juan Manuel Soriano y José María Angelat. Y fue el último director de un cuadro escénico en la radio española, tras su disolución en 1983, cuando la dirección periodística de la radio creyó que las noticias podían crear mayor impresión de realidad que los personajes imaginarios de la ficción. Recordémosle por “esas pequeñas cosas” que han llenado una vida dedicada al mundo de la interpretación, incluida su aparición más reciente en la voz del personaje de Yoda, en las últimas entregas de La guerra de las galaxias. La radio tendría que estar de luto y el mundo de la interpretación, también.

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