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Los Informativos de José María Carrascal dieron un repaso de todas las cosas que no funcionaban y Antonio Herrero le reprochó lo mismo al ministro de Transportes en su entrevista

Nace ANTENA 3 TV con informativos con una línea agresiva contra el Gobierno del PSOE, causando críticas desde EL PAÍS

HECHOS

En enero de 1990 comenzó a emitir la cadena de televisión privada ANTENA 3 TV.

PRINCIPALES ESTRELLAS DE ANTENA 3 TV EN 1990:

zap_A3nieto D. Miguel Ángel Nieto fue el encargado de inaugurar la emisión de ANTENA 3 TV.

zap_A3carrascal D. José María Carrascal fue el primer responsable de ‘ANTENA 3 Noticias’ con una línea editorial de oposición al Gobierno de D. Felipe González.

zap_A3Barrionuevo D. Antonio Herrero fue el encargado de inaugurar el programa ‘La Tarántula’ con una línea de oposición al Gobierno. Su primer entrevistado fue el ministro de Transportes, D. José Barrionuevo, al que el Sr. Herrero trató de acorralar por todos los errores en servicios públicos.

zap_A3TarantulaLos tertulianos de ‘La Tarántula’ eran el dirigente crítico del PP D. Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, el veterano comunista D. Santiago Carrillo, el ex ministro socialista D. Ernest Lluch y el periodista D. Luis Herrero.

zap_A3LuisHerrero D. Luis Herrero, periodista ‘suarista’ que iría aproximándose al PP también sería responsable de uno de los telediarios de ‘ANTENA 3 Noticias’.

zap_a3balbin D. José Luis Balbín, una de las ‘bestias negras’ mediáticas para el Gobierno de D. Felipe González tras su defenestración de TVE en 1985 reaparecía ante las cámaras con su programa ‘La Clave’, ahora en el canal privado.

D. José María Carrascal habla con J. F. Lamata sobre su decisión de pasar a hacer periodismo en televisión en ANTENA 3 TV:

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EL APOYO DE ABC A ANTENA 3 TV

A3_1990 D. Manuel Martín Ferrand

El periódico ABC dirigido por D. Luis María Anson dio todo su apoyo a ANTENA 3 TV y a su Director General, D. Manuel Martín Ferrand, al que recibió con una elogiosa portada. No era casualidad, la empresa editora de ABC era accionista minoritaria de ANTENA 3 TV y ANTENA 3 RADIO.

El día que se hicieron pública las adjudicaciones el ABC lejos de celebrar el canal para ANTENA 3 TV dio más importancia a criticar el favoritismo que dieran una de las cadenas al grupo mediático de los Sres. Polanco y Cebrián. Pero el caso es que mientras el Sr. Cebrián se estrenaba en el negocio de la televisión como uno de los dos Consejeros Delegados de CANAL PLUS (el otro era D. Marc Tessier), mientras que D. Luis María Anson sería un simple colaborador en programas ocasionales de ANTENA 3 TV. En lo que se refiere a D. Pedro J. Ramírez, tendría un programa en ANTENA 3 TV que le puso D. Manuel Martín Ferrand con el título de ‘La Picota’ y que tuvo tan escaso éxito que pocos se enteraron de su existencia.

Durante sus primeras emisiones el diario más crítico con ANTENA 3 TV fue EL PAÍS, especialmente desde las columnas de D. Eduardo Haro Tecglen, que se mostraba crítico con los programas de D. José María Carrascal, D. Antonio Herrero y D. José Luis Balbín a los que acusaba de sesgo derechista o anti-PSOE. ANTENA 3 TV no replicó, pero sí lo hizo el Sr. Anson desde ABC que, a fin de cuentas, estaba vinculado accionarialmente con la cadena con el artículo ‘el sectarismo de Haro Tecglen’ que, a parte de recordar que el Sr. Haro estaba vinculado a un canal que competía con ANTENA 3 TV, como es CANAL PLUS, le exigía que limitara sus críticas a TVE por ser pagada con el dinero de todos, pero a las privadas (en breve criticar a las TV privadas se convertiría en algo muy habitual). El ABC animó desde sus páginas a ANTENA 3 TV a que cargara contra EL PAÍS algo que, durante ese primer periodo, declinó a hacer.

27 Enero 1990

LOS PRIMEROS MONSTRUOS DE ANTENA 3

Eduardo Haro Tecglen

La primera televisión privada de nuestra historia es, también, la primera televisión entonada a la derecha desde los tiempos de Franco. Esta honesta voz la llevaron, principalmente, José María Carrascal, en las noticias del día 25 por la noche, y Antonio Herrero en el debate, o tertulia, ‘La Tarántula’, que las seguía. Esta cuestión política es digna de subrayarse porque da una comparación de libertades; se ve cómo es de clara una tendencia cuando la paga una empresa que arriesga su propio dinero, y que atenuada es la tendenciosidad en la televisión nacional hasta el punto de inclinarse moderadamente a la derecha, y no sólo a la gubernamental sino a la oponente por no molestar ‘La Tarántula’ fue en su primera emisión, un navajeo de Barrionuevo por el asunto de Juan Guerra – del que es inocente – cuando se explicaba bien que le habían invitado en agradecimiento por haber concedido esta televisión privada. Como si no hubiesen tenido nada que agradecerle.

Esto no es un defecto: es una libertad de posición. Los defectos que en sus primeras horas parece mostrar ANTENA 3 son, más bien, de propósito de estilo: una fragmentación de todo, una busca de manera americana de dar pequeñas pero intensas cosas rotas por un exceso de repetición del logotipo y la musiquilla siguiendo la costumbre de su propia radio, abriendo espacios para los que habrán de llegar anuncios. Había un descompensación, por ejemplo, entre longitud del reportaje de los hijos de las presidiarias – y no era malo – y los tartamudeos de noticias: lo que parecía ser un índice, era, finalmente, el verdadero programa de información. Todo crispado y nervioso.

Esa misma voluntad se convertía ya en tic en el informativo de ayer a las dos de la tarde; en su versión local (Madrid) como en la general. Enredado, sobre todo, por las terribles erratas en la entrada de los vídeos, que tenían abrumado a un hombre tan sosegado y calmo como Félix Bayón, a cuyo cargo están las noticias.

Esta cuestión del caos es puramente anecdótica: son primeraos días y los ensayos generales no sirven nunca (…) Entre los fragmentos de cosas, la crónica rosa de Karmele Marchante: se hará popular y será un éxito cómico.

Hubo un reportaje al que se dedicó más tiempo: el de la agonía de los huelguistas de hambre de los GRAPO, y quedó lo suficientemente dramático como para impresionar con una de las cosas más graves que están pasando en el campo de la moral política, de la ética y del respeto a la vida huamana. Es una primera muestra de dónde puede llegar una televisión privada. El escalofriante piloto que le puso el defensor del pueblo Álvaro Gil Robles, para justificar su abandono de estas vidas humanas y su decisión de no media, valía toda la emisión. Daba miedo.

Una comparación inmediata: en el telediario de las tres de la tarde, la emisora nacional dio dos reportajes con todo su tiempo necesario: el del accidente de aviación de Long Island y del huracán en Europa. Sobre todo el primero: tenía un valor de periodismo en televisión de primerisimo orden. Temas que ANTENA 3 se quitó de encima con unos segundos para cada uno, para no quitar espacio a las naderías que tenías programadas y rodadas desde tiempo antes.

Estas son meras impresiones. No se puede caracterizar a una emisora con un trabajo de esa envergadura por las primeras veinte horas de emisión. Y lo que ve el espectador seguramente lo ven los directivos, que mirarán aún con más intención crítica y con propósito de enmienda.

Eduardo Haro Tecglen

28 Enero 1990

EL SECTARISMO DE HARO TECGLEN

Editorial (Director: Luis María Anson)

Eduardo Haro Tecglen, crítico de TV del diario gubernamental, se permitió ayer hacer una durísima y sectaria crítica a la programación de ANTENA 3, empresa privada en competencia con CANAL PLUS, del que es propietaria la empresa del señor Haro. Parece lógico y obligado criticar a fondo TVE, que es un organismo público pagado con el dinero de todos. Olvida el señor Haro que ANTENA 3 es una empresa privada. La libertad de expresión le permite criticarla, pero también ANTENA 3 puede, entones, hacer lo mismo con el diario gubernamental y con el propio señor Haro Tecglen.

26 Diciembre 1989

Llega la televisión más libre

Federico Jiménez Losantos

Disculpen ustedes si no resulta excesivamente elegante que colaborando yo con ANTENA 3 RADIO y estando a punto de hacerlo con ANTENA 3 TV, me refiera a su salida al aire; pero ningún liberal podría dejar de celebrar el hecho histórico para la libertad de expresión en España que supone el primer día de emisión de un canal totalmente privado. No voy a hacer tampoco el canto al conde de Godó ni la loa de Manuel Martín Ferrand. Por el contrario, me gustaría hablar sobre las dificultades de este proyecto, que, por otra parte, está resultando el más duro y profesional de los tres que alcanzaron gracia en la concesión gubernamental.

Los problemas de una empresa de comunicación no deberían ser distintos de los de una empresa cualquiera: un mercado potencial, un empresario que arriesga su dinero y crea una mercancía para satisfacer la demanda posible de ese mercado, y una aceptación del producto, con el consiguiente beneficio, o bien un fracaso, con la consiguiente ruina. Pero las empresas de comunicación son mucho más frágiles que las otras empresas, quizá porque representan uno de los derechos básicos de la ciudadanía, que es el de la libertad de información y opinión. Cada día en un acto renovadamente fundacional de libertad y pluralismo, el ciudadano compra, si quiere, el periódico, y compra éste o aquél, o, si le gusta leer y contrastar, compra varios. Sintoniza, además, esta o aquella emisora de radio, y según las horas y los programas, cambia de emisora, y oye a tal periodista en una y a tal otro en la de más allá del dial. Nada más sujeto a la ley de la oferta y a demanda que la comunicación.

Pero en la medida en que la opinión pública surge de esa libertad y contraste informativos, las empresas de comunicación se ven sometidas a todo tipo de presiones por parte del poder político. No hay sector empresarial que padezca tantas distorsiones, tantos enfrentamientos, tantas sutiles inqusiciones.

En los países de tradición liberal, la opinión asentada a lo largo de los años es que la existencia de robustos e independientes medios de comunicación es más importante incluso que la existencia del gobierno mismo.

Tan arraigada llega a estar esta doctrina, que un presidente norteamericano declaró que prefería que hubiera periódicos a que hubiera gobierno, y no era periodista. En los países de tradición intervencionista como el nuestro, la doctrina y la práctica oficial son totalmente distintas.  Aquí todavía se sueña con amarrar y controlar a los periodistas. Aquí, al empezar los años 90, la doctrina oficial del partido en el poder es que hay que obligar a los medios de comunicación a que se ajusten a los resultados de las urnas. No les respeten, sino que los celebren y, claro, perpetúen.

El único medio de comunicación en que esa tentación ha podido desarrollarse a sus anchas ha sido el televisivo. Tanto la dictadura como la UCD o el PSOE han impedido por todos los medios la pluralidad televisiva y cuando técnicamente ya no les resultaba posible, y fracasados sus intentos de piratear la alternativa (el CNAAL 10 del comsiario Calviño) han soltado a regañadientes tres concesiones. Pero no sin antes sembrar de minas el mercado, creando un cinturón de hierro de tres cadenas sufragadas con dinero público que han comprado todas las películas, los partidos de fútbol y lo que haga falta para que las emisiones privadas no puedan competir con ellas en plano de igualdad. Pocas veces desde un Gobierno occidental se han atentado tan villanamente contra los derechos de sus ciudadanos. Por eso, la fragilidad de las empresas de comunicación se acentúa en lo que a televisión en España se refiere.

Pero, hagan lo que hagan, están perdidos. Más tarde o más temprano, la tiranía de las ondas y la competencia desleal desaparecerán. Aunque durante algunos años sintonizar un canal privado no sea sólo una opción informativa, sino una apuesta por la libertad.

Federico Jiménez Losantos

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