26 enero 1990
Los Informativos de José María Carrascal dieron un repaso de todas las cosas que no funcionaban y Antonio Herrero le reprochó lo mismo al ministro de Transportes en su entrevista
Nace ANTENA 3 TV con informativos con una línea agresiva contra el Gobierno del PSOE, causando críticas desde EL PAÍS

Hechos
En enero de 1990 comenzó a emitir la cadena de televisión privada ANTENA 3 TV.
Lecturas
El 25 de enero de 1990, a las ocho de la tarde, Antena 3 Televisión comenzó sus emisiones regulares, convirtiéndose en la primera cadena privada española de cobertura nacional que entraba en funcionamiento y poniendo fin a más de tres décadas de monopolio televisivo estatal. La nueva empresa estaba presidida por Javier Godó Muntañola, conde de Godó y editor de La Vanguardia, mientras que su primer ejecutivo era el periodista Manuel Martín Ferrand, director general de la televisión y principal artífice del grupo Antena 3, cuya cadena radiofónica había comenzado a emitir en 1982. Aunque Godó era el principal accionista de referencia, la propiedad de la nueva televisión estaba repartida entre numerosos socios: el grupo de La Vanguardia, Antena 3 Radio, empresas editoras de periódicos como Prensa Española, editora de ABC, entidades financieras e inversores industriales. La sociedad había reunido un capital inicial de 10.000 millones de pesetas, distribuido entre aproximadamente 280 accionistas. La cadena comenzó a emitir en pruebas el 25 de diciembre de 1989 y puso en marcha su programación regular un mes después desde sus instalaciones de San Sebastián de los Reyes, en Madrid. El periodista Miguel Ángel Nieto fue el encargado de aparecer primero ante las cámaras y saludar a los espectadores, antes de dar paso a un mensaje del rey Juan Carlos I y a las intervenciones de Godó y Martín Ferrand. La emisión inaugural solamente podía recibirse inicialmente en Madrid y Barcelona, con un calendario de expansión territorial previsto para los meses siguientes.
La principal seña de identidad de la nueva cadena fue su apuesta por la información y la opinión política, una fórmula heredada del éxito de Antena 3 Radio. José María Carrascal, veterano corresponsal de ABC en Estados Unidos, se convirtió en el rostro más representativo de los primeros informativos, que combinaron noticias, comentarios y entrevistas. En la edición de sobremesa comenzaron Félix Bayón y Esmeralda Velasco, mientras que las posteriores reorganizaciones incorporaron a Luis Herrero-Tejedor Algar, Miryam Romero y Fernando González Urbaneja, además de intervenciones de opinión de Federico Jiménez Losantos. Martín Ferrand pretendía ofrecer una alternativa informativa a TVE, con una línea editorial crítica hacia el Gobierno socialista de Felipe González Márquez y una mayor presencia de periodistas y comentaristas procedentes de la radio. Aquella orientación se extendía a los programas de debate, especialmente La tarántula, dirigido por Antonio Herrero Lima, que se estrenó la misma noche de la inauguración y reunió como tertulianos habituales a tres políticos de trayectorias ideológicas muy diferentes: Santiago Carrillo Solares, antiguo secretario general del PCE; Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los ponentes de la Constitución; y Ernest Lluch Martín, exministro socialista de Sanidad. Al día siguiente regresó a la televisión José Luis Balbín Meana con una nueva etapa de La clave, el histórico programa de debates retirado de TVE en 1985, que volvía ahora desde una cadena privada con una posición particularmente crítica hacia el poder político.
La influencia radiofónica se percibía igualmente en buena parte de los espacios de entretenimiento y actualidad. Miguel Ángel García Juez, uno de los principales comunicadores de Antena 3 Radio, trasladó a la televisión su fórmula de tertulia vespertina con La tertulia, que incluso llegó a emitirse simultáneamente por radio y televisión, con colaboradores como Carlos Pumares, Luis Carandell y Luis Ángel de la Viuda. También se apostó por el comentario de actualidad, la entrevista y los formatos de debate, con espacios como La picota, dedicado a reportajes y asuntos de interés público, y propuestas humorísticas vinculadas a profesionales de la emisora, entre ellos Juan Luis Cano y Guillermo Fesser, integrantes de Gomaespuma. La cadena reunió asimismo a veteranos profesionales de TVE, como Alfredo Amestoy, José Antonio Plaza y el actor Juanjo Menéndez, que presentó el espacio J. M.. Sin embargo, Martín Ferrand era consciente de que una televisión comercial no podía sostenerse únicamente con tertulias políticas y programas periodísticos. Entre sus principales apuestas figuró La ruleta de la fortuna, adaptación española del concurso estadounidense Wheel of Fortune, presentada por Mayra Gómez Kemp, que se estrenó el mismo 25 de enero y se convirtió en uno de los primeros formatos populares de la cadena. Gómez Kemp también asumió Simplemente Mayra, mientras que la programación se completaba con películas, series extranjeras, espacios infantiles, concursos y programas culturales.
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PRINCIPALES ESTRELLAS DE ANTENA 3 TV EN 1990:

D. Miguel Ángel Nieto fue el encargado de inaugurar la emisión de ANTENA 3 TV.

D. José María Carrascal fue el primer responsable de ‘ANTENA 3 Noticias’, bajo las órdenes de D. Manuel Martín Ferrand, con una línea editorial de oposición al Gobierno de D. Felipe González. Los informativos de Antena 3 TV decididos por su Director General D. Manuel Martín Ferrand y con D. José María Carrascal como director de Informativos, cargos en lo que permanecerán hasta el verano de 1992.

D. Antonio Herrero fue el encargado de inaugurar el programa ‘La Tarántula’ con una línea de oposición al Gobierno. Su primer entrevistado fue el ministro de Transportes, D. José Barrionuevo, al que el Sr. Herrero trató de acorralar por todos los errores en servicios públicos.

Los tertulianos de ‘La Tarántula’ eran el dirigente crítico del PP D. Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, el veterano comunista D. Santiago Carrillo, el ex ministro socialista D. Ernest Lluch y el periodista D. Luis Herrero.

D. Luis Herrero, periodista ‘suarista’ que iría aproximándose al PP también sería responsable de uno de los telediarios de ‘ANTENA 3 Noticias’.

D. José Luis Balbín, una de las ‘bestias negras’ mediáticas para el Gobierno de D. Felipe González tras su defenestración de TVE en 1985 reaparecía ante las cámaras con su programa ‘La Clave’, ahora en el canal privado.

D. Pedro J. Ramírez, tendría un programa en ANTENA 3 TV que le puso D. Manuel Martín Ferrand con el título de ‘La Picota’ y que tuvo tan escaso éxito que pocos se enteraron de su existencia.
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EL APOYO DE ABC A ANTENA 3 TV

El periódico ABC dirigido por D. Luis María Anson dio todo su apoyo a ANTENA 3 TV y a su Director General, D. Manuel Martín Ferrand, al que recibió con una elogiosa portada. No era casualidad, la empresa editora de ABC era accionista minoritaria de ANTENA 3 TV y ANTENA 3 RADIO.


27 Enero 1990
LOS PRIMEROS MONSTRUOS DE ANTENA 3
La primera televisión privada de nuestra historia es, también, la primera televisión entonada a la derecha desde los tiempos de Franco. Esta honesta voz la llevaron, principalmente, José María Carrascal, en las noticias del día 25 por la noche, y Antonio Herrero en el debate, o tertulia, ‘La Tarántula’, que las seguía. Esta cuestión política es digna de subrayarse porque da una comparación de libertades; se ve cómo es de clara una tendencia cuando la paga una empresa que arriesga su propio dinero, y que atenuada es la tendenciosidad en la televisión nacional hasta el punto de inclinarse moderadamente a la derecha, y no sólo a la gubernamental sino a la oponente por no molestar ‘La Tarántula’ fue en su primera emisión, un navajeo de Barrionuevo por el asunto de Juan Guerra – del que es inocente – cuando se explicaba bien que le habían invitado en agradecimiento por haber concedido esta televisión privada. Como si no hubiesen tenido nada que agradecerle.
Esto no es un defecto: es una libertad de posición. Los defectos que en sus primeras horas parece mostrar ANTENA 3 son, más bien, de propósito de estilo: una fragmentación de todo, una busca de manera americana de dar pequeñas pero intensas cosas rotas por un exceso de repetición del logotipo y la musiquilla siguiendo la costumbre de su propia radio, abriendo espacios para los que habrán de llegar anuncios. Había un descompensación, por ejemplo, entre longitud del reportaje de los hijos de las presidiarias – y no era malo – y los tartamudeos de noticias: lo que parecía ser un índice, era, finalmente, el verdadero programa de información. Todo crispado y nervioso.
Esa misma voluntad se convertía ya en tic en el informativo de ayer a las dos de la tarde; en su versión local (Madrid) como en la general. Enredado, sobre todo, por las terribles erratas en la entrada de los vídeos, que tenían abrumado a un hombre tan sosegado y calmo como Félix Bayón, a cuyo cargo están las noticias.
Esta cuestión del caos es puramente anecdótica: son primeraos días y los ensayos generales no sirven nunca (…) Entre los fragmentos de cosas, la crónica rosa de Karmele Marchante: se hará popular y será un éxito cómico.
Hubo un reportaje al que se dedicó más tiempo: el de la agonía de los huelguistas de hambre de los GRAPO, y quedó lo suficientemente dramático como para impresionar con una de las cosas más graves que están pasando en el campo de la moral política, de la ética y del respeto a la vida huamana. Es una primera muestra de dónde puede llegar una televisión privada. El escalofriante piloto que le puso el defensor del pueblo Álvaro Gil Robles, para justificar su abandono de estas vidas humanas y su decisión de no media, valía toda la emisión. Daba miedo.
Una comparación inmediata: en el telediario de las tres de la tarde, la emisora nacional dio dos reportajes con todo su tiempo necesario: el del accidente de aviación de Long Island y del huracán en Europa. Sobre todo el primero: tenía un valor de periodismo en televisión de primerisimo orden. Temas que ANTENA 3 se quitó de encima con unos segundos para cada uno, para no quitar espacio a las naderías que tenías programadas y rodadas desde tiempo antes.
Estas son meras impresiones. No se puede caracterizar a una emisora con un trabajo de esa envergadura por las primeras veinte horas de emisión. Y lo que ve el espectador seguramente lo ven los directivos, que mirarán aún con más intención crítica y con propósito de enmienda.
Eduardo Haro Tecglen


28 Enero 1990
EL SECTARISMO DE HARO TECGLEN
Eduardo Haro Tecglen, crítico de TV del diario gubernamental, se permitió ayer hacer una durísima y sectaria crítica a la programación de ANTENA 3, empresa privada en competencia con CANAL PLUS, del que es propietaria la empresa del señor Haro. Parece lógico y obligado criticar a fondo TVE, que es un organismo público pagado con el dinero de todos. Olvida el señor Haro que ANTENA 3 es una empresa privada. La libertad de expresión le permite criticarla, pero también ANTENA 3 puede, entones, hacer lo mismo con el diario gubernamental y con el propio señor Haro Tecglen.


26 Diciembre 1989
Llega la televisión más libre
Disculpen ustedes si no resulta excesivamente elegante que colaborando yo con ANTENA 3 RADIO y estando a punto de hacerlo con ANTENA 3 TV, me refiera a su salida al aire; pero ningún liberal podría dejar de celebrar el hecho histórico para la libertad de expresión en España que supone el primer día de emisión de un canal totalmente privado. No voy a hacer tampoco el canto al conde de Godó ni la loa de Manuel Martín Ferrand. Por el contrario, me gustaría hablar sobre las dificultades de este proyecto, que, por otra parte, está resultando el más duro y profesional de los tres que alcanzaron gracia en la concesión gubernamental.
Los problemas de una empresa de comunicación no deberían ser distintos de los de una empresa cualquiera: un mercado potencial, un empresario que arriesga su dinero y crea una mercancía para satisfacer la demanda posible de ese mercado, y una aceptación del producto, con el consiguiente beneficio, o bien un fracaso, con la consiguiente ruina. Pero las empresas de comunicación son mucho más frágiles que las otras empresas, quizá porque representan uno de los derechos básicos de la ciudadanía, que es el de la libertad de información y opinión. Cada día en un acto renovadamente fundacional de libertad y pluralismo, el ciudadano compra, si quiere, el periódico, y compra éste o aquél, o, si le gusta leer y contrastar, compra varios. Sintoniza, además, esta o aquella emisora de radio, y según las horas y los programas, cambia de emisora, y oye a tal periodista en una y a tal otro en la de más allá del dial. Nada más sujeto a la ley de la oferta y a demanda que la comunicación.
Pero en la medida en que la opinión pública surge de esa libertad y contraste informativos, las empresas de comunicación se ven sometidas a todo tipo de presiones por parte del poder político. No hay sector empresarial que padezca tantas distorsiones, tantos enfrentamientos, tantas sutiles inqusiciones.
En los países de tradición liberal, la opinión asentada a lo largo de los años es que la existencia de robustos e independientes medios de comunicación es más importante incluso que la existencia del gobierno mismo.
Tan arraigada llega a estar esta doctrina, que un presidente norteamericano declaró que prefería que hubiera periódicos a que hubiera gobierno, y no era periodista. En los países de tradición intervencionista como el nuestro, la doctrina y la práctica oficial son totalmente distintas. Aquí todavía se sueña con amarrar y controlar a los periodistas. Aquí, al empezar los años 90, la doctrina oficial del partido en el poder es que hay que obligar a los medios de comunicación a que se ajusten a los resultados de las urnas. No les respeten, sino que los celebren y, claro, perpetúen.
El único medio de comunicación en que esa tentación ha podido desarrollarse a sus anchas ha sido el televisivo. Tanto la dictadura como la UCD o el PSOE han impedido por todos los medios la pluralidad televisiva y cuando técnicamente ya no les resultaba posible, y fracasados sus intentos de piratear la alternativa (el CNAAL 10 del comsiario Calviño) han soltado a regañadientes tres concesiones. Pero no sin antes sembrar de minas el mercado, creando un cinturón de hierro de tres cadenas sufragadas con dinero público que han comprado todas las películas, los partidos de fútbol y lo que haga falta para que las emisiones privadas no puedan competir con ellas en plano de igualdad. Pocas veces desde un Gobierno occidental se han atentado tan villanamente contra los derechos de sus ciudadanos. Por eso, la fragilidad de las empresas de comunicación se acentúa en lo que a televisión en España se refiere.
Pero, hagan lo que hagan, están perdidos. Más tarde o más temprano, la tiranía de las ondas y la competencia desleal desaparecerán. Aunque durante algunos años sintonizar un canal privado no sea sólo una opción informativa, sino una apuesta por la libertad.
Federico Jiménez Losantos
El Análisis
El nacimiento de Antena 3 Televisión abre una nueva etapa en la historia de los medios de comunicación españoles, porque por primera vez una empresa privada puede disputar directamente a TVE la audiencia y el mercado publicitario de la televisión nacional. Pero constituye también una prueba decisiva para Manuel Martín Ferrand, el periodista que ha demostrado una extraordinaria capacidad empresarial al convertir Antena 3 Radio, nacida en 1982, en una cadena de frecuencia modulada de notable éxito, con comunicadores de gran popularidad y una importante capacidad para generar ingresos a sus accionistas, encabezados por Javier Godó. Ahora pretende repetir aquella operación en un mercado mucho más complejo, trasladando a la pantalla los informativos de opinión, las tertulias políticas y las fórmulas de participación que tan buenos resultados le han proporcionado en la radio. No está claro, sin embargo, que aquello que funciona ante un micrófono resulte igualmente atractivo delante de una cámara: los espectadores de 1990 están acostumbrados a una televisión en la que las imágenes, los espectáculos, los concursos y las series tienen una importancia que no puede sustituirse con conversaciones entre periodistas y políticos. Tampoco parece que el principal peligro para Antena 3 sea su línea editorial, claramente crítica con el Gobierno socialista de Felipe González, por más que esa orientación pueda dificultar sus relaciones con determinados sectores del poder. El verdadero riesgo es económico. Una emisora de radio puede funcionar con instalaciones relativamente modestas y una plantilla reducida; una televisión nacional necesita estudios, equipos técnicos, producción audiovisual, películas, derechos de emisión, presentadores, publicidad y una red de cobertura cuyo coste se cuenta por miles de millones de pesetas. Godó y los demás accionistas han apostado una cantidad considerable de dinero por un negocio cuyos beneficios están todavía por demostrar. Martín Ferrand ha sabido construir una radio capaz de competir con las grandes cadenas históricas y de proporcionar importantes ganancias a sus propietarios, pero ahora se enfrenta a la posibilidad de que los enormes gastos de su aventura televisiva terminen absorbiendo buena parte de aquella riqueza. Antena 3 puede convertirse en el gran triunfo empresarial de su carrera o en la operación que ponga en peligro lo conseguido durante los ocho años anteriores. La televisión privada ha llegado a España; falta comprobar si sus propietarios podrán permitirse mantenerla. En su primer año Antena 3 TV perderá 5.300 millones de pesetas, y en su segundo año otros 2.607 millones de pesetas.
JF
