18 septiembre 1996

El Gobierno asegura que no le constan tales actividaes, mientras que la Cadena SER (PRISA) se muestra escéptica

‘Operación Mengele’: el diario EL MUNDO asegura que el servicio secreto español usó a mendigos como cobayas

Hechos

El 18.09.1996 el diario EL MUNDO publicó que el CESID había utilizado a mendigos para experimentos.

Lecturas

En ‘Hoy por Hoy’ de la Cadena SER, el programa de D. Iñaki Gabilondo, se analizó aquella información el 17.09.1996:

D. Adolfo Marschillach: «Estoy perplejo. ¿Cómo puede disponer EL MUNDO de esta información?»

D. Pedro Schwartz: «A EL MUNDO le mandan el material, no tiene que molestarse en ir a buscarlos. Deberían existir los secretos de Estado y que una comisión independiente controle esos servicios. Pero no podemos permitir estos goteos».

D. Iñaki Gabilondo: «Yo pongo en cuarentena  las fuentes. Se trata de un juego en el que un profesional responsable no puedo caer. Hay un tipo de prensa que sirve para distraerte un rato, pero que no es para creer en ella».

D. Antonio Franco (EL PERIÓDICO): «El problema está en ver si eso ha sucedido o no».

17 Septiembre 1995

«Operación Shuto»: ¿cómo pudo cometerse tal monstruosidad?

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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El relato es estremecedor. EL MUNDO da hoy detallada cuenta de cómo en 1988 el CESID secuestró en Madrid a tres mendigos para usarlos como cobayas humanas y experimentar en ellos los efectos de un fuerte anestésico, del que pensaba servirse para otra acción ilegal: secuestrar y traer clandestinamente a España al dirigente de ETA Juan Antonio Urrutikoetxea, alias «Josu Ternera». Al parecer, al CESID se le fue la mano en el experimento y uno de los mendigos murió. Parece un cuento de horror. Y de horror es, desde luego. Pero, desgraciadamente, no tiene nada de cuento. El plan -que los propios agentes del CESID llamaban entre ellos «operación Menguele», en pretendidamente graciosa doble referencia al médico nazi que experimentó con prisioneros judíos y al apellido del entonces director de «La Casa», general Manglano- quedó reflejado en diversos documentos internos de los servicios secretos. De siete de esos documentos, relacionados con procedimientos judiciales en curso, tiene EL MUNDO conocimiento concreto. También cuenta este periódico con el testimonio de varios agentes que participaron en aquella monstruosidad. El Gobierno actual, por más que sea totalmente ajeno a aquellos hechos, debe investigarlos. Porque el Ejecutivo es nuevo, pero el CESID, con su historial a cuestas, ahora es responsabilidad suya.

18 Septiembre 1996

«No constan», pero existen

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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El Ministerio de Defensa hizo público en la noche de ayer un comunicado en relación a la operación Shuto, denunciada horas antes por EL MUNDO. El comunicado orilla el contenido de la detallada información de este periódico y remite a la respuesta que el ministro de Defensa dio el pasado 29 de agosto a una diligencia que le había remitido cuatro semanas antes el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. En aquella respuesta, el ministro Serra se limitaba a afirmar lacónicamente que «no consta (sic) en el CESID documento, elemento o dato alguno relativo a las pruebas o ensayos que se hicieren con vagabundos o drogadictos que eran secuestrados y transportados a las dependencias del CESID».

«No consta». El término está cuidadosamente elegido. El Ministerio de Defensa -tanto ante el juez de la Audiencia Nacional, primero, como ante la noticia de EL MUNDO, ahora- se cuida mucho de desmentir. El propio ministro ya se había situado en esa misma onda en unas declaraciones previas: «Ni confirmo ni desmiento», dijo.

La cuestión que se plantea es: ¿no consta ahora o no ha constado nunca?

A EL MUNDO sí le consta que aquellos hechos tuvieron en el CESID su correspondiente reflejo documental. Hoy publicamos el documento interno del Centro que puso en marcha todo el operativo llamado en clave «Urbión-bombilla-mudo», del que la operación Shuto fue sólo un episodio inicial. El documento -que, por cierto, no tiene condición de «secreto», sino simplemente de «confidencial»- lleva su preceptivo número de registro y la firma (por orden, según se hace constar) de «Losada», seudónimo del coronel Manuel López Fernández. Aporta también el número de orden -la 179 de 1988- y el nombre de dos oficiales encargados de su ejecución: Zarca y Porto. EL MUNDO no tiene inconveniente alguno en poder la copia de este documento a disposición de la Audiencia Nacional, de la Fiscalía General del Estado, del Defensor del Pueblo o de cualquier otra institución que lo requiera para investigar lo sucedido. El Ministerio de Defensa también puede servirse de él para ver si, al final, consigue que le conste algo. Interrogando a las personas citadas. Mirando en el libro registro de Ordenes de Apoyo de 1988 para saber qué aparece consignado con el número 179. Cumpliendo con su deber, en suma.

La calidad del trabajo realizado hasta ahora en este asunto por Defensa queda reflejada en el párrafo final de su comunicado de ayer: «Por la naturaleza de sus funciones, que son puramente para la obtención de información -dice-, no hay constancia de que el CESID haya hecho ninguna actividad que condujera a la puesta en peligro de vidas humanas». ¿Qué quiere decir tal galimatías? Literalmente: que, puesto que el CESID se dedica a obtener información… ¡no tiene información sobre esto!

El Ministerio de Defensa tiene mucho que investigar y que aclarar. Y conviene, por el bien de todos, que lo haga pronto.