13 enero 2016

Los diputados del Partido Popular optaron por abstenerse

Patxi López (PSOE) elegido presidente del Congreso de los Diputados con el apoyo de Ciudadanos frente a Carolina Bescansa (Podemos)

Hechos

El 13.01.2016 el Sr. Patxi López fue elegido Presidente del Congreso de los Diputados de Madrid.

Lecturas

El 13 de enero de 2016 el Congreso de los Diputados elige como nuevo presidente de la Cámara Baja al diputado del PSOE D. Patxi López Álvarez, siendo la primera vez que el presidente del Congreso de los Diputados no pertenece a la fuerza política más votada. La candidatura de D. Patxi López Álvarez fue consensuada por PSOE y Ciudadanos, al tiempo que el PP negoció su abstención, frente a Podemos, que propuso a su propia candidata, Dña. Carolina Bescansa Hernández.

En total D. Patxi López Álvarez logró 130 votos (PSOE + Ciudadanos) frente a 71 diputados que logró Dña. Carolina Bescansa Hernández (Podemos + Izquierda Unida).

Para la presidencia del Senado el PP sí ha podido mantener a D. Pío García Escudero (PP) como presidente, dado que el PP sí mantiene la mayoría absoluta en la cámara alta, frente a la única alternativa de la senadora de Podemos, Dña. Miren Gorrotxategi Azurmendi. El Sr. García Escudero logró 144 senadores (PP + PAR + UPN + Foro Asturias) frente a los 23 de Podemos que respaldaron a la Sra. Gorrotxategi Azurmendi.

Votos a favor de D. Patxi López: 130 diputados

Votos a favor de Dña. Carolina Bescansa: 71 diputados

Votos en blanco: 148 diputados

Voto nulo: 1 diputado

La nueva Mesa del Congreso:

Presidente: D. Patxi López (PSOE)

Vicepresidentes: Dña. Celia Villalobos (PP), Dña. Micaela Navarro (PSOE), Dña. Rosa Romero (PP) y Dña. Gloria Ellizo (Podemos)

Secretarios: Dña. Alicia Sánchez Camacho (PP), D. Marcelo Expósito (Podemos), D. José Ignacio Prendes (Ciudadanos) y Dña. Patricia Reyes (Ciudadanos)

UN BEBÉ PROTAGONISTA DE LA SESIÓN.

La diputada de Podemos y candidata por este partido a presidir el Congreso, Dña. Carolina Bescansa, apareció con su bebé y, a pesar de que en el Congreso hay guardería, se lo llevó con ella al hemiciclo. Lo que llevó a la protesta de otras diputadas como Dña. Carme Chacón (PSC) que recordó que cuando ella fue madre, su bebé se quedaba en la estancia de guardería y no se lo metía en el hemiciclo. En este congreso se ha inaugurado el grupo parlamentario de Podemos, donde están también los diputados de Catalunya en Comú (Catalunya) y de En Marea (Galicia), pero no los de Compromís.

También se ha inaugurado el grupo parlamentario de Ciudadanos encabezado por los Sres. Albert Rivera, Girauta y Villegas.

El diputado de Podemos por Tenerife, D. Alberto Rodríguez, se convirtió en el primero que apareció con rastas en la Cámara Baja.

El diputado de Podemos por Álava, D. Juan López de Uralde (líder de Equo) llegó al Congreso de los Diputados en bicicleta.

D. Pío García Escudero (PP) seguirá siendo presidente del Senado.

14 Enero 2016

Reformar el Congreso sin convertirlo en un espectáculo

EL MUNDO (Director: David Jiménez)

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LA UNDÉCIMA legislatura de la democracia arrancó ayer con la elección del socialista Patxi López como presidente del Congreso, por mayoría simple y gracias al apoyo de Ciudadanos y la hábil abstención del PP. Es la primera vez que el presidente de las Cortes no es del mismo color político que la lista más votada, lo que constituye un sano y constructivo ejercicio de pluralidad política. Sin embargo, el acuerdo entre PP, PSOE y Ciudadanos para la composición de la Mesa del Congreso halló su contrapunto en el espectáculo, rayano en lo circense, ofrecido por Podemos en su estreno parlamentario. El líder de Podemos azotó al «trío del búnker» –una expresión desafortunada que evoca las postrimerías del franquismo–, abroncó con una dureza inusitada a Pedro Sánchez y Albert Rivera en la radio y se quejó amargamente del fracaso de su intento de formar cuatro grupos, en aras de satisfacer las ramas catalana, valenciana y gallega de la formación morada.

La realidad que no acepta Iglesias es que la Mesa de la Cámara Baja tiene que ser proporcional a la representación de los distintos grupos parlamentarios. Es verdad que PP y Ciudadanos suman mayoría en un órgano que se presume vital en una legislatura tan abierta. Pero Podemos no tiene motivos para la queja, dado que su presencia en el Hemiciclo (69 escaños) se ha visto correspondida con dos miembros en la Mesa.

Tampoco tiene razón Iglesias en su obcecación en disgregar Podemos en cuatro grupos. El pasado 20-D, En Comú Podem, Compromís-Podemos y En Marea superaron los cinco escaños y el 15% de los votos en las circunscripciones por las que se presentaron. En cambio, no cumplen el punto dos del artículo 23 del Reglamento del Congreso, que señala que no podrán formar grupo parlamentario separado «los diputados que, al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan enfrentado ante el electorado». No se trata, por tanto, de bloquear a Podemos, sino de aplicar la norma. En todo caso, tal como desveló EL MUNDO, las fuerzas que concurrieron a los comicios con Podemos, de haber logrado su propósito, se hubieran embolsado al año en concepto de asignación por diputado y grupo 2,7 millones de euros, casi lo mismo que los populares con 122 escaños. Se entiende así mejor la ira con la que reaccionó Iglesias al saber que no podrá satisfacer a sus socios periféricos, aunque tal porfía choca con un partido que ha hecho bandera de la lucha contra los privilegios de la casta.

El enojo en este asunto le sirvió ayer a Podemos de subterfugio para enmarcar el show que orquestó en la Carrera de San Jerónimo. Al juramento del cargo por parte de sus diputados –que lanzaron un extemporáneo alegato en favor de la reforma constitucional–, se unió la llegada en bicicleta de alguno de sus parlamentarios y hasta la organización de una banda de música. En conjunto, un reguero de gestos de cara a la galería que denotan que Pablo Iglesias ha confundido las Cortes con un plató de televisión; y la regeneración democrática, con una opereta de baja estofa.

El acto central de esta representación fue la aparición de Carolina Bescansa con su bebé. Desde Podemos justificaron este hecho inédito como una manera de simbolizar la carencia de medidas de conciliación laboral. En realidad, fue un ejercicio de banalización de la actividad política dirigido a buscar votos. Y no sólo por el hecho de que el Congreso disponga de guardería, sino porque quien trabaja por la conciliación lo que quiere es facilitar que las madres y los padres puedan compatibilizar su vida privada con la laboral. Y ello sólo se consigue con medidas efectivas, no con futilidades como pasarle la criatura a Iglesias para que lo acune y perseguir así la fotografía del día.

A la espera de que Podemos empiece a aceptar los usos y costumbres del parlamentarismo, sí debería ser un objetivo común de todos los partidos la regeneración del Congreso, en aras de la mejora de la calidad democrática del país. Los gobiernos de un signo y de otro han convertido el poder legislativo en un mero apéndice del ejecutivo, de tal manera que la vida parlamentaria ha ido diluyéndose hasta culminar en el abuso de la mayoría absoluta ejercido por Mariano Rajoy. Entre 2011 y 2015, el 30% de las iniciativas legislativas se sacaron adelante mediante decretos ley, una figura que el artículo 86 de la Constitución limita a casos de «extraordinaria y urgente necesidad». Resulta inaceptable obviar el procedimiento ordinario para tramitar iniciativas de calado como la reestructuración bancaria o la regulación de la sucesión de la Corona. La corrección de esta anomalía pasa por acotar el uso de los decretos ley a casos tasados que afecten a la seguridad colectiva, a la defensa nacional o a situaciones de emergencia.

Restablecer la autonomía del Parlamento constituye una exigencia democrática inaplazable en un país con la confianza en la política bajo mínimos. Es a las Cortes a las que corresponde legislar, convirtiéndose así en el centro del debate político, algo que hasta ahora ha brillado por su ausencia.

Urge que el Congreso promueva una reforma que le permita volver a ser el núcleo sobre el que pivote el debate político del país. Ello pasa por que la oposición disponga de instrumentos efectivos para controlar al Gobierno, la agilización de las comparecencias, la posibilidad de una intervención espontánea de los diputados en las sesiones y el desbloqueo de las iniciativas. Asimismo, sigue siendo una asignatura pendiente garantizar el cumplimiento de las normas sobre incompatibilidades y conflictos de intereses. Desde este periódico hemos defendido siempre que la Oficina de Conflictos de Intereses sea un órgano independiente. Se trata de evitar que un diputado quiebre su obligación de servicio público compaginando su escaño, no con una labor docente, que podría ser aceptable, sino con lucrativas actividades de asesoría. Cabe tener claro, en suma, que la regeneración de la política española será una quimera mientras no se regenere antes el Parlamento.

14 Enero 2016

El niño toma posesión

Arcadi Espada

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LA DIPUTADA Carolina Bescansa entró ayer en el hemiciclo con un niño a cuestas, diciendo que ella tenía toma y su Dieguito también, y sobre todo, ¡lo primero!, pidió a los fotógrafos que le pusieran el píxel al niño. Lo asombroso, según comprobé de inmediato en las webs noticiosas y comprobará hoy el lector en la inmensa mayoría de periódicos, es que le hicieron caso. Yo le habría dicho a la madre Bescansa que el niñito trajera el píxel puesto de casa, o que lo dejase en la guardería del Congreso, donde tienen algunos preciosos. O aún mejor: que no se preocupara la buena madre que el bebé no iba a tener el más mínimo interés fotográfico. Pero el periodismo transige porque casi todas las noticias, y las fotos muy especialmente, les vienen ya redactadas de fábrica.

La diputada Bescansa utilizó a su hijo de objeto propagandístico, sin que eso tenga nada que ver con la leche que mamó el cagoncillo, sino sólo, y escuetamente, con la burda estrategia comunicativa del partido Podemos, sistemáticamente basada en lo que llamaré a partir de ahora el anecdotismo, y que consiste en la usurpación de la realidad a manos de la simpleza. Cuando miembros de ese partido acuden a ver al Rey Felipe y le regalan Juego de tronos (un folletín que han visto varias veces); o acuden a ver al presidente Rajoy y le regalan Juan de Mairena (un libro del que no han leído ni las tapas), se apoderan de la crónica de un modo que causa rubor. Ni el serial televisivo ni las lecciones del maestro Mairena tienen nada que ver con la circunstancia en que fueron usadas, por más que la irrisoria vanidad de los petimetres pretenda elevarlos al rango de metáforas. De igual modo, obviamente, que la obscena ceremonia láctea que organizó la diputada Bescansa nada tiene que ver con su toma de posesión como diputada.

Yo tendría interés en hablar seriamente de esas mujeres y hombres malcriados que como dice Elisabeth Badinter lo quieren todo: el poder y la teta; la luz y el píxel. También de la liga láctea y la mami chimpancé como modelo a seguir. Del Defensor del Menor, incluso, y sus labores. Pero la diputada Bescansa no lo merece. Lo que merece, sin más, es que el presidente Patxi López, en su primera medida de calado, le aplique la famosa jurisprudencia Celia Villalobos Candy-Crush y la sancione con 500 euros de multa por no estar al caso.

El Análisis

¡Cuanta tontuna!

JF Lamata

El problema no era que Carolina Bescansa apareciera con un bebé, o que Alberto Rodríguez apareciera con rastas o que López de Uralde viniera en bicicleta, el problema es la tontería suma de medios de comunicación y redes sociales informando de estos detalles como si fueran símbolos de virtuosismo, como si eso acreditaba que esa ‘nueva política’ que representaba Podemos y, al parecer Ciudadanos, iba a solucionar mejor los problemas de la ciudadanía por usar menos corbatas y estar más obsesionados por el clip con el que saldrían en el telediario, cuando Podemos y Ciudadanos sólo sirvieron a efectos parlamentarios para someter a España a su mayor bloqueo legislativo de la historia.

Mientras que en 2011 Jesús Posada fue elegido presidente sin problemas para un mandato largo al tener el PP mayoría absoluta, Patxi López fue presidente sólo por unos meses, dado que esa legislatura iba a acabar ‘abortada’ por la ‘nueva política’. Su mandato quedó marcado por pasarse de listo y referirse al líder de la tercera fuerza política al llamarle al orden como ‘Pablo’, causando que Iglesias le respondiera como merecía «veo que su señoría me tutea, yo también lo haré, Patxi».

Sería sustituido como presidente de Las Cortes por Ana Pastor.

J. F. Lamata