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Se le acusó de maltrato a Vanesa Martín y a Eva Zaldívar, así como de haber intentado cometer asesinato

Pepe Navarro demanda a ‘Dónde Estás Corazón’ (ANTENA 3 TV) y a su productora Cuarzo por la campaña de linchamiento contra él

HECHOS

  • El programa ‘¿Dónde Estás Corazón?’ (DEC) que la productora Cuarzo hacía para ANTENA 3 TV emitido el 30 de octubre de 2009 motivo medidas judiciales de D. José Navarro Prieto contra el programa, la productora y la cadena.

DURAS ACUSACIONES CONTRA EL EX PRESENTADOR

maltrato_pnavarro2  Dña. Vanesa Adelaida Martín Sanz, que fue supuesta amante de Pepe Navarro. Vanesa acudió a ese programa a hablar de sus relaciones con el periodista y, sobre todo, de la sentencia que condenó a Navarro por «una falta de lesiones» contra la propia ex azafata. En el transcurso del programa -al que Navarro no asistió, aunque sí habló con una reportera del programa para darle su versión- tanto la invitada como algunos tertulianos tuvieron palabras muy duras contra Navarro, al que se acusó o imputó «ser un maltratador, haber retenido a una mujer durante hora y medida contra su voluntad, haber agredido a su ex mujer Doña Eva Zaldivar, haber intentado cometer un asesinato, así corno la atribución de la paternidad del embarazo de la invitada al programa Doña Vanesa Martín, así como la imputación de haber utilizado a un médico amigo suyo para que dicho embarazo no llegara a buen término».

ppnpatino Los tertulianos de DEC encabezados por Dña. María Patiño criticaron con dureza al presentador que nunca acudió al espacio, calificándolo como ‘cobarde’ entre las acusaciones más suaves.

«SU PADRE ABANDONÓ A UN HIJO EN LOS AÑOS CUARENTA»

hermano_pepenavarro El programa ‘¿Dónde Estás Corazón?’ del 4.12.2009 acusó al padre del Sr. Pepe Navarro de haber abandonado a un hijo, un ‘hermano’ de Pepe Navarro fruto de una relación extramatrimonial. El niño, ahora adulto, fue entrevistado en el programa que lo presentó como D. Emilio Navarro.

UN EX SOCIO

En el programa ‘¿Dónde Estás Corazón?’ del 12 de marzo de 2010 fue entrevistado D. José Luis Sousa presentado como «ex socio de Pepe Navarro». D. José Luis Sousa contó con pelos y señales la supuesta intensa actividad sexual de Pepe Navarro, afirmando que el presentador necesitaba mantener al menos relaciones sexuales con dos mujeres distintas cada día, lo que lleva a la conclusión de que Eva Zaldívar había sufrido continuas infidelidades. En pequeño comité, Pepe Navarro afirmaba, según el Sr. Sousa, que el hijo de Ivonne Reyes era su hijo y que ellos eran “amigos con derechos a roce”. Pero, la venezolana había hecho creer a un empresario que era su hijo hasta que éste falleció y la familia cortó el grifo a la presentadora. Con respecto a sus esposas, Eva Zaldívar y Lorena, Pepe Navarro estaba preocupado de que le fueran a dejar sin nada. A la madre de sus dos hijos mayores la llamaba hija de p*** y decía que se había quedado con el chalet. Según, el ex socio se casó con Lorena muy poco convencido –tal vez por el embarazo de esta chica que estaba con él, mientras aún convivía su anterior esposa-.

Sousa hizo una relación de chicas que han estado con Navarro: Estíbaliz Sanz, a la que tildó de aprovechada, nerviosa y algo desequilibrada; Sonia Monroe, más aprovechada aún, a la que echaron del programa por robar vestuario; Esther del Prado estuvo enamorado de ella; Yola Berrocal, una tontería; Marlene Mourreau, le había gustado y todavía mantiene una buena relación con ella y de Vicky Martín-Berrocal hablaba bien, aunque parece que la ex de El corbobés no quiere saber nada de ella.

La versión de Pepe Navarro

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Han sido muchos desiertos cruzados y siempre soportados con una bien dispuesta entereza, sin que en ningún momento mi sudada autoestima llegase a la quiebra. Hasta que 24 años más tarde, en 2006, la virulencia con la que – todavía hoy ‘no quiero entender’ – fui agredido por ANTENA 3 y TELECINCO provocó que, por razones muy distintas a las de 1982, la zozobra hiciera tambalear como nunca mi integridad. Fue un asalto que jamás hubiera esperado y sobre todo de donde provenía el gratuito embate: parecía increíble, pero los bomberos nos pisábamos la mangera.

Un ataque sistemático de las dos cadenas de televisión, TELECINCO y ANTENA 3, a las que había dado mi trabajo, éxito y miles de millones de ganancias. La cara la daban los últimos de la clase. Personajes aupados a un protagonismo que sería impensable en una televisión profesionalizada: personajes que no hubieran superado ni uno de los castings donde se buscara talento y valía mediática. Pseudoprofesionales listos para hacer de la mentira un titular e incapaces de reconocer la verdad aunque no lo pida el guión; seres sin alma ni seso flotando en un narcisismo infame de conservación urgente. En honor a la verdad, habría que reconocer que se salvan por lo menos algunos, pero sobran más dedos de los necesarios para pedir una cerveza e invitar a algún colega.

Utilizaban a sabiendas invitados miserables, profesionales del montaje canalla y la impostura, humanos ávidos de venganza, fama equivocada y, siempre, dinero. Los ofrecían al público como mártires de las acciones del despiadado y desalmado villano que era yo. Me señalaban como hacedor de las más perveras, enfermas y contradictorias fechorías. Homicidio frustrado, secuestro, estrangulamiento, sodomía, acoso sexual, cohecho, maltrato – nunca, jamás, he recurrido a la violencia contra nada, ni nadie – provocador de abortos con riesgo de muerte, machista, mafioso, chantajista, estafador… Y todo ello, como es natural, sin una sola prueba.

Personajes sin credibilidad alguna, dispuestos por venganza, fama o dinero, o por una combinación de motivos, a prestarse a lo que se les pida sin importarles si es delito o si con ello se trata de destrozar la vida de alguien y su familia, como es el caso. Los dueños de las productoras los conocen y, a pesar de ello, o por ello, los llaman gratifican, convirtiéndose así en patrocinadores de infamias. Con nombres y apellidos, todos ellos, sin excepción, compañeros de profesión con quienes he colaborado e incluso hemos disfrutado de momentos cómplices. Como Ana Rosa Quintana, propietaria de Cuarzo Producciones (y creadora del engendro titulado DEC, en Antena 3), a quien llamé sin conseguir que se pusiera al teléfono. Buena amiga, recomendó a un intermediario que lo que yo tenía que hacer era sonreír y ser simpático cuando una cámara se me acercara a insultarme, provocarme o inmiscuirse en mi vida privada en la de mi familia. Como se ve, el hábito del consejo era bastante común entre la aristocracia periodística. Plagiadora y reina del Photoshop, revela con ello su alma de tramposa. Un día coincidí con ella en un restaurante en el que, como si nunca hubiera ocurrido nada, vino a abrazarme.

  • Hombre, Pepe, cuánto tiempo.

Yo, educado, me levanté y la recibí con una estúpida risa franca no dando crédito a aquella exhibición de cinismo. Su programa DEC tenía acumuladas hasta ocho demandas interpuestas por mí, alguna ya con sentencia firme y cuatro con medidas cautelares dictadas por distintos juzgados. Y su último gran logro periodístico había sido meterse con mi padre. Un hombre de ochenta y seis años cuyo delito era ser mi progenitor y del que habían logrado una información privada que se remontaba a los años cuarenta. Periodismo de altura. Y todo patrocinado por aquella señora mayor de aspecto abandonado , que se acercaba hacia mí empuñando un cigarrillo consumido y cuya ceniza en admirable equilibrio temía pudiera caer sobre mi plato. Con cortés estupor, le abrí los brazos para recibirla mientras, muy risueño y salaó le decía:

  • No sé si mandarte a un lugar muy remoto o llamar a la Guardia Civil.

Mi abogada con quien compartía mesa, estalló en carcajada contagiosa. Los tres reímos felices del encuentro y mi ocurrencia.

  • Hay que ver cómo eres… – dijo, no muy convencida de la autenticidad de la algarabía montada.
  • Simpático y agradable, como tú me aconsejaste – le contesté sin perder la risa.
  • ¿Por qué dices eso? – Reaccionó, bajando de intensidad su falsa alegría nerviosa.
  • ¿Tú eres consciente del año que nos has hecho a mi familia y a mí? – le pregunté, ya sin risa.
  • ¡¿Yoooo?!
  • Tú y tu maldito DEC – No pude evitar ver el semblante de mi madre con lágrimas en los ojos.
  • Yo no tengo nada que ver en eso.
  • ¿Tú no eres la propietaria de la productora?
  • Sí, pero yo no tengo nada que ver.
  • Tú sólo cobras. – La impotencia y la rabia me atenazaban.
  • ¡Ay, que desagradable! – dijo ofendidísima.
  • Sí, es mejor que te vaya a donde tengas que ir. Adiós.

Al voltearse para huir, la ceniza por fin cayó. Hubo suerte: al suelo.

En mayo de 2012, el propietario de ANTENA 3, José Manuel Lara, se congratulaba en los medios públicos con la desaparición de la parrilla de su cadena del DEC de la Quintana, por falta de audiencia…

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