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Pilar Rahola y Rafael Nadal la acusan de fracasada e hipócrita

Ataques desde LA VANGUARDIA contra la socialista catalana Carme Chacón Piqueras por posicionarse en contra del separatismo

HECHOS

El 22.09.2014 el diario LA VANGUARDIA publicó una tribuna de Dña. Carme Chacón en la que respondía a dos columnas críticas contra ella.

Dña. Pilar Rahola y D. Rafael Nadal publicaron sendos artículos en LA VANGUARDIA contra la ex ministra Dña. Carme Chacón después de que esta se manifestara en contra del separatismo de D. Artur Mas durante la diada del 11 de septiembre de 2014.

Vanguardia_MariusCarolEl director de LA VANGUARDIA, D. Marius Carol, en un gesto de equilibrio, ofreció las páginas de LA VANGUARDIA a la propia Sra. Chacón para que publicara una réplica a los dos columnistas del Grupo Godó que la atacaban.

14 Septiembre 2014

Mande firmes

Pilar Rahola

Vestida de Chanel y socialismo, volvió para explicar la sórdida verdad de la Catalunya soberanista.

Quizás ese tonito de ordeno y mando le viene de su época de ministra de Defensa, cuando su embarazada figura ponía firme a la soldadesca. En aquellos tiempos se ganó la simpatía de muchos, porque la mezcla de maternidad y poder militar rezumaba progreso. Además, había llegado a tan alto cargo gracias al voto catalán masivo, que contra el PP vivía mejor, y se creyó que la chica sería un dique de contención. Era una catalana en Madrid, y a pesar de que el socialismo español nunca mostró una cara amable hacia las reivindicaciones de Catalunya, era de esperar que doña Carme sería sensible al pueblo que tanta confianza le había otorgado.

La cosa se truncó tan pronto, como pronto vimos que Catalunya sólo había sido un trampolín para llegar a la dirección de Ferraz, allí donde manda quien manda. Fue así como doña Carme se convirtió en Carmen, hizo su bautizo de candidata en tierras andaluzas, no fuera caso que lo catalán le contaminara la pureza ideológica y… la imagen, y cuando sus compañeros le dieron el adiós muy buenas, partió hacia Miami a reflexionar sobre la vida y sus cosas, mientras su partido se desangraba. Vestida de Chanel y socialismo, volvió para explicar al mundo su verdad, y esta no podía ser otra que destapar la verdadera cara de la sórdida Catalunya soberanista, plagada de integristas y fanáticos que persiguen a los que no piensan de esa guisa, cual feroces comisarios políticos. Verbigracia de su gracia, España ha podido saber que en Catalunya se vive una situación infernal, que los que piensan como ella son proscritos y que el aire huele a azufre. Lo curioso es que no ha explicado cómo se concilia el haber sido masivamente votada en esta pérfida tierra con el panorama de segregación que dibuja. Y tampoco está claro dónde reside, porque en esta Catalunya oscura, los de su lado están en todos los micrófonos graznando con alegre desmesura.

En suma, la suma de una traición. Una traición a la verdad, manipulando la realidad catalana y apuntalando la demonización de una causa, sólo porque sus intereses personales necesitan de esa munición.

Patético que intente llegar a la cúpula de su partido, ensuciando, embruteciendo y mintiendo sobre su tierra. Una traición a los valores de concordia que dice defender, porque es evidente que, con esas alforjas, es imposible viajar juntos ni a la esquina. Desde luego, es gasolina para el fuego. Y una traición a su tierra, una tierra de mezclas, con gentes de muchas procedencias y culturas, capaz de conciliar sólidas voluntades comunes. ¿Dónde está esa Catalunya agresiva e intolerante que dibuja? Quizás debería pasearse un poco más por la Diada, y menos por Serrano. Y, desde luego, sería mejor volver al Miami Herald, y dejarse las portadas del Madrid irredento. En fin, triste derivada para Carmen Chacón, cuya ambición por llegar a todas partes la acabará dejando en tierra de nadie.

Pilar Rahola

19 Septiembre 2014

El silencio de Carme Chacón

Rafael Nadal

Si Carme Chacón no se quejó cuando los ciudadanos de Catalunya le dieron una confianza exagerada, casi en exclusiva, no sé si es honesto hacerlo ahora que los mismos ciudadanos se la han retirado.

La aceleración del calendario político ha intensificado los sentimientos de esperanza, de ilusión, de miedo o de indignación que experimentan últimamente los ciudadanos de Catalunya. Muchos ven en la inminencia del 9-N, o en unas hipotéticas elecciones plebiscitarias, el momento de la verdad que decantará la mayoría a favor o en contra de sus aspiraciones. En estas jornadas políticamente intensas los sentimientos espontáneos de cada uno son los que son y nadie tiene derecho a manipularlos. No se puede negar a nadie la libertad de proclamar su estado de ánimo, ni de sentirse más o menos representado por las corrientes de opinión mayoritarias. A aquellos que se consideran marginados o poco representados tampoco se les puede negar el derecho de intentar cambiar las cosas a través de su propia actividad cívica y política.

No le demos más vueltas: los ciudadanos son libres de afrontar este proceso político con los sentimientos más extremos que puedan imaginarse. Pero quienes tienen un papel público, y muy especialmente los líderes políticos, tienen la obligación de ser prudentes, rigurosos y, por encima de todo, escrupulosamente respetuosos con la verdad. En este sentido, líderes como Rivera o Sánchez Camacho, que tienen una presencia mediática muy por encima de su representación electoral, no pueden argumentar una supuesta marginación. Sencillamente, no es verdad.

En este contexto, he visto con sorpresa y preocupación algunas intervenciones públicas de la dirigente socialista catalana Carme Chacón, que se proclama víctima de una espiral de silencio y denuncia que se siente condenada a ser extranjera en su tierra por negarse a ceder a la presión independentista. Mi perplejidad es absoluta: siempre he pensado que si en Catalunya hay una persona que no puede sentirse silenciada, esta es Carme Chacón, que en las elecciones generales del 2008 encabezó las listas del PSC y fue votada por 1.672.000 catalanes, un extraordinario y quizás irrepetible 45,33% del censo electoral.

¿Puede sentirse legítimamente marginada la persona en quien más ha confiado el electorado catalán en toda su historia moderna? ¿Puede sentirse silenciada la primera de una lista que obtuvo un récord de votos y más de la mitad de los diputados de Catalunya? ¿Puede sentirse extranjera en Catalunya una persona a quien esta tierra ha encargado su representación en las últimas cuatro legislaturas y que todavía la representa? ¿Puede considerarse políticamente despreciada la persona que ha sido ministra española gracias a la fuerza electoral que le ha dado Catalunya? ¿Puede quejarse de falta de altavoces la política más mimada por los medios de comunicación, especialmente cuando en pleno embarazo Zapatero le encargó el Ministerio de Defensa? ¿Es razonable que se sienta discriminada en Catalunya la líder de un partido al que los catalanes llegaron a dar el monopolio de la representación política a nivel local, catalán y español?

Hubo un tiempo en el que las organizaciones políticas y sociales de izquierdas pretendían inspirarse en principios de gran fuerza moral como la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia y la defensa de la verdad. También perseguían con tenacidad una profundización radical de la democracia. Eran años en los que la izquierda restregaba a los rivales una supuesta superioridad moral en los métodos y en los objetivos. Al final del siglo XX, la mayoría de las izquierdas cambiaron estos principios globales por un pragmatismo exagerado y dejaron desamparadas a sus bases sociales. La crisis ha llevado ahora esta renuncia a niveles descarnados; los viejos partidos han practicado un “todo vale” con el único objetivo de recuperar el poder. El resultado ha sido exactamente el contrario.

No sé si Carme Chacón es consciente de que durante algunas legislaturas la ciudadanía de Catalunya no sólo no la condenó al silencio sino que le encargó -a ella y a su partido- la resolución del problema y le dio la fuerza electoral necesaria. Recibió el encargo, pero no lo resolvió. Al contrario, el recorte del Estatut en las Cortes Generales y la posterior sentencia del Tribunal Constitucional (con inhibición socialista ante el recurso del PP) constituyeron un fracaso en toda regla. El 18 de junio del 2006 los ciudadanos de Catalunya habían ratificado en referéndum el Estatut y aquel mismo día empezó el proceso para cargárselo. Han pasado más de ocho años y quizás conviene recordarlo, porque a menudo se invoca una supuesta precipitación del proceso político de Catalunya.

Podemos darle alguna vuelta más, pero diría que esta es la realidad: los ciudadanos de Catalunya delegaron su voz en Carme Chacón para que hablara en su nombre en Madrid; llegó un momento en que estos mismos ciudadanos pensaron que la líder socialista no levantaba la voz para defenderlos y empezaron a encontrar injustificables sus silencios. Recientemente, como consecuencia de esta pérdida de confianza, la mayoría ciudadana ha decidido encargar a otras fuerzas políticas y sociales la gestión de sus anhelos y de sus aspiraciones de libertad. Si Carme Chacón no se quejó cuando los ciudadanos de Catalunya le dieron una confianza exagerada, casi en exclusiva, no sé si es honesto hacerlo ahora que los mismos ciudadanos se la han retirado.

Rafael Nadal

22 Septiembre 2014

Rafael, la espiral del silencio y Rahola

Carme Chacón

En una semana he merecido la atención de dos de los columnistas más notables de LA VANGUARDIA. Tal atención obedece, según parece, a mi presencia en la concentración convocada por Societat Civil Catalana en Tarragona y a las manifestaciones que realicé durante tal concentración.

¿Qué dije en Tarragona? Tal como recoge LaVanguardia.com: “(…) Carme Chacón ha reclamado que la Diada vuelva a ser ‘la de todos los catalanes, sin distinción’, después que, a su juicio, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, haya preferido ‘escenificar la ruptura’”.

Creo que es indiscutible que la convocatoria de la Diada de los últimos años hace imposible que se identifiquen con sus consignas y símbolos una parte muy importante de la sociedad catalana que no desea la separación de Catalunya del resto de España.

“Chacón -prosigue la crónica- ha querido ‘reivindicar que la senyera es la bandera de todos’, frente a la estelada del independentismo”.

Me parece indudable que es la senyera y no la “estrella solitaria”, de la que hablaba Rafael Campalans ya hace 80 años, la bandera que simboliza la máxima unión de los catalanes.

Por último, y “tras criticar la presencia de Artur Mas en el Fossar de les Moreres, símbolo del independentismo”, expresé mi voluntad de contribuir a “romper la espiral de silencio” que se vive en Catalunya.

Esta última alusión es la que parece haber molestado a mi apreciado Rafael Nadal. Su respuesta podría resumirse en dos ideas:

a) “Chacón se proclama víctima de una espiral de silencio” cuando no tiene motivos para hacerlo.

b) Chacón no debe quejarse (porque tras recibir un amplio apoyo electoral no supo realizar el encargo de “satisfacer los anhelos y aspiraciones de libertad de los catalanes”) y debe entender que sean otras fuerzas políticas y sociales (se entiende que los independentistas) quienes asuman hoy ese encargo.

Invito a Rafael Nadal a que repase punto por punto el programa electoral con el que concurrí a las elecciones en el 2008 y el 2011. Podrá comprobar que está imbuido de una aspiración y anhelo: la defensa de una Catalunya fuerte y respetada en una España plural. No encontrará nada que oriente esa aspiración en dirección a la ruptura con el resto de los pueblos de España ni a la división de la sociedad catalana entre buenos y malos catalanes. Eso es lo que pensaba que convenía a mi tierra. Y es lo que sigo pensando hoy.

¿Me siento satisfecha del desenlace de la tentativa de renovación institucional que se emprendió en 2006 con el nuevo Estatut? Desde luego que no. ¿Tenemos alguna responsabilidad los socialistas? Seguro que pecamos a veces de precipitación, de inconstancia otras, de falta de pedagogía casi siempre. Ahora bien, considero a los socialistas bastante menos responsables que quienes nunca creyeron en ese proceso porque querían sencillamente la ruptura. Y también mucho menos responsables que quienes lo dinamitaron atizando los peores prejuicios anticatalanes. En definitiva, fui, fuimos poco consecuentes con nuestros propósitos de entendimiento. Otros, separatistas y separadores, desdichadamente, fueron muy constantes y tenaces en su empeño. Intentamos el acuerdo y no lo logramos, otros buscaban el conflicto y lo van consiguiendo. ¿Debemos por eso dejar de buscar el acuerdo?

Existe ahí una diferencia con Rafael Nadal. Pero creo que la mayor discrepancia se basa en el primero de sus postulados: no me siento personalmente ni discriminada ni marginada ni mucho menos silenciada (baste como prueba esta misma tribuna).

La expresión que utilicé y que interpreta erróneamente Rafael Nadal es “romper la espiral de silencio que se vive en Catalunya”. Nadal tiene que saber que la expresión “espiral de silencio” procede de un gran libro de la socióloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann titulado justamente La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social.

La tesis central de ese libro es que:

1) En los debates trascendentales que tienen una dimensión moral, los individuos se forman el juicio acerca de cuál es la opinión mayoritaria a partir de los medios de comunicación y en base a la fuerza y contundencia con la que se expresa cada opinión.

2) Que a partir de ahí, se crea una espiral que alienta a los individuos a aproximarse a las posiciones entendidas como mayoritarias y a enmudecer a quienes sostienen posiciones diferentes a las mayorías. Esa espiral hace que los individuos que expresan posiciones contrarias a las percibidas como mayoritarias se sienten amenazados con el aislamiento y guarden silencio.

Me cuento entre quienes sostienen que esa fatídica “espiral de silencio” en favor de la secesión está desatada en Catalunya. Del mismo modo que en otras zonas de España se alimentó durante años y se mantiene aún viva una espiral de silencio en favor de una visión monolítica y reductiva de España.

Considero que tanto una como otra dinámica representan un obstáculo para alcanzar el ideal de sociedad que defiendo: un país plural donde coexistan sin excluirse culturas e identidades y donde se combata la injusticia y la corrupción y prevalezca la equidad y la decencia. Ese ideal recibe en muchas latitudes el nombre de federalismo.

Mi intervención no era una queja personal. Era un llamamiento a quebrar una espiral que silencia opiniones confinándolas a un espacio minoritario y que para lograrlo utiliza a menudo medios muy discutibles. Por ejemplo, el manejo abusivo de los medios de comunicación. O, por ejemplo, las intimidaciones que se producen cuando alguien se atreve a desafiar la espiral de silencio. En ese momento actúan los agentes de lo que Noelle-Neumann denomina “la mayoría intimidatoria”. Ahí entra en juego Pilar Rahola, para dar un escarmiento a los reticentes, llámense Nuria Amat o Carme Chacón.

En lo que a mí se refiere puede Pilar Rahola proseguir con sus columnas rebosantes de insultos en las que se me acusa en 30 líneas hasta cuatro veces de “traición” (a la verdad, a la concordia y… por último a Catalunya) y acaba por penalizarme con lo que ella debe considerar la condena más cruel: la castellanización de mi nombre (Carmen por Carme), sin entender Pilar Rahola que al tratar de ofenderme sólo reproduce una parte de la realidad, ya que así es como me llama una parte de mi familia y así, mestiza, es la Catalunya real como bien debiera saber la biógrafa de Artur(o) Mas.

Estoy acostumbrada a ser blanco de las infamias de los depositarios de las esencias de España (Jiménez Losantos, Pío Moa, César Vidal), de modo que no me asustan las ofensas de los autoproclamados guardianes de la ortodoxia catalana.

Continuaré resistiendo a las espirales de silencio; a ambas. La que niega la realidad de Catalunya en una España monolítica y la que inventa una Catalunya igualmente monocorde.

Continuaré sosteniendo mis opiniones por convicción y también porque la propia Noelle-Neumann desveló el único modo en que se detiene una espiral del silencio: cuando tropieza con un “núcleo duro”, un conjunto de individuos que, aunque aparentemente sea minoritario, se reafirma en sus posiciones y opiniones y no cesa en el empeño de que su voz sea escuchada.

Carme Chacón

23 Septiembre 2014

Carmen/Carme

Pilar Rahola

No se me haga la progre, doña Chacón, que es mucho más progre la derecha de Cameron que la izquierda que usted representa.

Iba a responder a doña Chacón citándola por el nombre, pero ese punto es un arduo dilema, porque se llama Carme cuando anhela votos catalanes y Carmen cuando quiere triunfar en los Madriles, y esa dualidad nominal en función de los intereses políticos es un buen lío.

Pero como doña Chacón me ha afeado esa referencia, le respondo: no tengo ningún problema con su nombre en el idioma que sea. Lo que sí me parece relevante es cómo esconde la versión catalana cuando se dirige a un público poco amante de lo nuestro. Ergo, en mi artículo no ponía en evidencia su nombre, que puede llamarse como le dé la santísima real gana, sino la hipocresía política que usted practica en función del público al que se dirige. Es usted, pues, quien sobrecarga de ideología un simple nombre, de manera que no me haga trampas al solitario.

Y como de ello se trata, de hipocresía, vamos a la cuestión central: la imagen que dibuja de Catalunya, y que distorsiona según su estrategia. No hace mucho, cuando quería el voto catalán, vendía una Catalunya plural para frenar la perfidia pepera, y se mostraba como su paradigma. Parecía usted un homenaje a Candel. Pero ahora que sus intereses han virado de horizonte, Candel ya no es lectura obligatoria, Catalunya ha sido devorada por una espiral de silencio y los disidentes del soberanismo son perseguidos como herejes. Pero ¿dónde vive usted?

Porque en los micrófonos catalanes, sean pro o anticonsulta, las voces como la suya están por todas partes, tienen cuota mucho más allá de lo que representan y contra el independentismo viven mejor. Es decir, si en algún lugar se practica un debate heterogéneo, es en Catalunya. Y si a usted le preocupara de verdad la pluralidad sobre la cuestión, debería denunciar el pensamiento único sobre lo catalán que se practica fuera de aquí, pero eso sería letal para sus intereses. Venderse, en cambio, como víctima del soberanismo da votos y otorga simpatías. Y sobre víctimas, lo de su victimología, que es de nota. Dice estar acostumbrada a «ser blanco de las infamias de los depositarios de las esencias de España (Losantos, Pío Moa, César Vidal)», y que no le asustan «las ofensas de los autoproclamados guardianes de la ortodoxia catalana» . Otra vez hace trampa. Primero porque aquí no hay ortodoxia catalana, sino mucha heterodoxia, y a la foto plural de los defensores de la consulta me remito. Lo que ocurre, doña Chacón, es que una mayoría estamos a favor de algo tan progresista como es el derecho a votar. Respecto a lo de guardiana, si se refiere a mí, la tranquilizo. Yo sólo aspiro a guardar la coherencia de mis convicciones, y allá cada cual con lo suyo. Y respecto a Moa, Losantos y compañía, menos lobos, que todos estos están encantados con lo que usted dice. No se me haga la progre, doña Chacón, que es mucho más progre la derecha de Cameron que la izquierda que usted representa.

Pilar Rahola

El Análisis

¿Y por qué traidora?

JF Lamata

Curioso personaje el de la Sra. Chacón, capaz de causar rechazo por un lado entre los anti-izquierdistas mediáticos, que no le perdonaban el haber sido un peso pesado del zapaterismo, era denostado por la vieja guardia del PSOE que la culpaba de representar la línea del PSC pro-Estatut a la que culpaban del hundimiento del PSOE y ahora también era repudiada por los gurús del nacionalismo catalán… ¡toma tres tazas!

Pero centrémonos en las acusaciones de ‘traidora’, para ser ‘traidora’ como mínimo tendría que haberse producido un ‘cambio’ de posición. Es decir, tendría que ser que la Sra. Chacón hubiera sido una defensora a ultranza de la independencia de Catalunya y ahora traidorzuelamente se pasara al bando de los que quieren que Catalunya permanezca en España. ¿Pero acaso fue la Sra. Chacón una separatista radical? ¿No se cansó de repetir como ministra de Defensa que defendía la permanencia de Catalunya en España? Ergo ¿Traidora, por qué? ¿Porque es catalana? ¿Es que los Sres. Rahola y Nadal consideran que todo catalán que se oponga a la consulta separatista es traidor? Bueno saberlo para suponer que modelo de Catalunya aguarda si los amigos de los Sres. Rahola y Nadal son los que la controlan.

J. F. Lamata

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