Search
Uno de los funcionarios de la Casa del Rey, responsable del plagio

Polémica: El Rey utiliza como discurso ante el parlamento brasileño un artículo de Felipe González en Le Monde Diplomatique

HECHOS

El 21.05.1983 se conoció que el discurso dado por el Jefe del Estado ante el Parlamento de Brasil había sido un plagio de un artículo de D. Felipe González en un diario francés.

El conflicto entre los diarios ABC y EL PAÍS arrancado en 1983 comenzaba a parecer una guerra sin cuartel dentro de la ya conocida hostilidad entre D. Juan Luis Cebrián y D. Luis María Anson. El siguiente conflicto entre los periódicos de ambos se había de producir por culpa de un Discurso del Rey Juan Carlos I plagiado. Durante una visita de los Reyes a Suecia, el departamento encargado de redactarle los discursos le dio exactamente el mismo discurso (en ocho párrafos) que habían usado el presidente del Gobierno D. Felipe González en la edición para lengua Iberoamérica (y por tanto en español) del diario LE MONDE. Aquella metedora de pata colosal del servicio diplomático español fue informada por el corresponsal y subdirector de EL PAÍS Sr. Martín Prieto.

El director de ABC, D. Luis María Anson publicó sobre el tema un editorial titulado ‘La dignidad de la Corona’ el que consideraba que ‘hubiera sido mejor para la institución no hacer público este asunto’. Aunque también reconocía que en esta ocasión EL PAÍS había cumplido un deber informativo.

EL PAÍS de D. Juan Luis Cebrián y D. Javier Pradera esta vez sí publicó un editorial de respuesta en el que, sin citarles, acusaba a ‘la prensa reaccionaria’ de aprovechar la coyuntura tratando de utilizar que el prestigio de la Corona contra el Gobierno del PSOE, con lo cual puso el bandeja que el ABC dedicara al día siguiente su editorial completo a arramblar contra EL PAÍS con el título ‘El diario manipulador’.

 “EL PAÍS ha escrito su editorial al servicio del Gobierno para desviar la atención de sus culpas. Con ese cinismo que caracteriza a su editorialista, EL PAÍS califica de reaccionaria a la prensa liberal”.

“EL PAÍS se pone indefectiblemente al lado de los intereses de la Unión Soviética y permite que desde sus páginas se pida la depuración con connotaciones siberianas de los escritores que no se alinean junto al marxismo”.

Aquel editorial asoniano escondía, como se ve, guantazos director al Sr. Cebrián, al Sr. Pradera y al Sr. Umbral. Tres por uno.  La referencia al Sr. Umbral era porque este meses atrás había pedido la depuración del periodista D. Enrique de Aguinagaba (aunque no por no aliearse con el marxismo, sino por su pasado franquista.

En cuanto a que el ABC dijera que era ‘liberal’, era una etiqueta muy cotizada, teniendo en cuenta que en ese momento tanto EL PAÍS como DIARIO16 aseguraban ser liberales.

Pero resulta más interesante observar en dos ingredientes de aquel ataque, primero la referencia que se hace al Sr. Pradera. Generalmente los editoriales son atribuidos a los directores, pero el Sr. Anson se dirigía al editorialista , el Sr. Pradera como alguien más importante que el director. Y la otra observación es que junta a la habitual acusación contra EL PAÍS de que fuera comunista, ahora se le acusaba de ser ‘gubernamental’. Una etiqueta que iba a pesar mucho en la redacción de Miguel Yuste.

En su editorial del 17 de junio de 1983, D. Luis María Anson volvía a cargar contra EL PAÍS, pero no se refería en ningún momento a su director, D. Juan Luis Cebrián. Y en cambio si citaba, y esta vez por su nombre, al editorialista D. Javier Pradera, al que señalaba como el responsable de ‘la línea editorial” de EL PAÍS por tanto el enemigo abatir antes incluso que el Sr. Cebrián.

25 Mayo 1983

EL REGRESO DEL REY

Editorial (Jefe de Opinión: Javier Pradera)

La prensa reaccionaria aprovechó la coyuntura tratando de utilizar ni más ni menos que el prestigio de la Corona contra el Gobierno, en un intento de politización de la figura del Rey, y marginando él prestigio internacional y los intereses de España.

El viaje del Rey a Brasil y Uruguay ha dado un nuevo ejemplo de la excepcional capacidad humana y política de don Juan Carlos para llevar a cabo la tarea de asumir «la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica», función expresamente detallada, entre las atribuciones y competencias del titular de la Corona, por la Constitución. La conservación, por encima de los regímenes políticos, de los vínculos con los pueblos latinoamericanos no resulta siempre fácil de compaginar con la defensa incondicional de los derechos humanos, los valores de la democracia pluralista y las libertades públicas. Sin embargo, el talento para mantener en equilibrio esas exigencias contrapuestas, que parcialmente se niegan entre sí, pero que pueden alcanzar un punto de compromiso sin necesidad de renunciar a los principios, es la piedra de toque de un verdadero estadista. El Rey viajó, como titular de la Corona española y como Jefe de Estado de un sistema democrático, a dos naciones diferentes entre sí por sus dimensiones geográficas, su historia, su idioma, su cultura, su demografía y sus problemas económicos y sociales. Pero la diversidad de esos países también afecta a su desarrollo político. Mientras Brasil vive los conflictos característicos de cualquier etapa de auténtica transición desde la dictadura hacia el régimen representativo, la liberalización de Uruguay se halla todavía en, el estadio de las promesas verbales y está lejos de poseer esos rasgos de irreversibilidad que permitirían apostar confiadamente por el futuro democrático de la República oriental. En ambas naciones, la presencia del rey de España, el inequívoco sentido de sus palabras y de sus gestos, ha contribuido a fortalecer, sin interferencia alguna con la soberanía nacional de los países anfitriones, las esperanzas de los ciudadanos amantes de les libertades.

La importancia de las visitas de don Juan Carlos a las repúblicas latinoamericanas, en este viaje y en los anteriores, hace todavía más imperdonable que un incidente tan absurdo como la génesis del discurso pronunciado por el Rey ante el Parlamento brasileño pueda deslucir ni de lejos sus resultados. Aunque EL PAIS adelantó el pasado viernes el solapamiento del discurso del Rey con el artículo firmado por el presidente del Gobierno en la edición latinoamericana de Le Monde, parecía conveniente no entorpecer con la explotación política de este hecho el viaje de don Juan Carlos, de evidente interés de Estado. La prensa reaccionaria aprovechó la coyuntura tratando de utilizar ni más ni menos que el prestigio de la Corona contra el Gobierno, en un intento de politización de la figura del Rey, y marginando él prestigio internacional y los intereses de España. Creemos, sin embargo, que el regreso de don Juan Carlos permite ya plantear la exigencia de responsabilidades a quienes hicieron posible, por negligencia o por omisión, un error que dejó en humillante posición al Jefe del Estado y al presidente del Gobierno.

21 Mayo 1983

EL DIARIO MANIPULADOR

Editorial (Director: Luis María Anson)

EL PAÍS ha escrito su editorial al servicio del Gobierno. Con ese cinismo que caracteriza a su editorialista [Javier Pradera] El PAÍS califica de reaccionaria a la Prensa liberal. Semejante afirmación provocará más de una sonrisa en aquellos que comprueban que EL PAÍS se pone al lado de los intereses de la Unión Soviética, que es el sistema más totalitario del planeta.

En nuestro editorial ‘La dignidad de la Corona’ (21.05.1983), al señalar la gravedad del plagio producido en un discurso del Rey, afirmábamos ‘que nadie se rasgue las vestiduras. El Gobierno socialista ha mantenido y mantiene una relación impecable con el Rey y, de forma especial, Felipe González’. Y más adelante: ‘Nadie debe aprovechar el incidente de Brasilia para atacar al partido en el Poder. Cuando se trata de la Monarquía hay que enviar a los desvanes del olvido las querellas partidistas’. Y en la entradilla con que abríamos la información, añadíamos: ‘Al incidente no debe dársele importancia excesiva, y mucho menos partidista’.

Pues bien, el diario EL PAÍS, en un editorial-botafumeiro, tras dedicar al Rey los elogios del converso (tan encendidos que avergonzarían al propio Cortés-Cavanillas), manipula contra ABC, según su costumbre (ayer nos dedicaba sus dos editoriales) y dice: ‘La prensa reaccionaria aprovechó la coyuntura tratando de utilizar ni más menos que el prestigio de la Corona contra el Gobierno, en un intento de politización de la figura del Rey…’

A la vista de los textos que hemos reproducido arriba, sobran los argumentos. Sólo cabe decir que los responsables del Ejecutivo están lógicamente molestos y preocupados por el lamentable error cometido y EL PAÍS ha escrito su editorial al servicio del Gobierno para desviar la atención de sus culpas. Con ese cinismo que caracteriza a su editorialista [Javier Pradera] El PAÍS califica de reaccionaria a la Prensa liberal. Semejante afirmación provocará más de una sonrisa en aquellos que comprueban día a día que EL PAÍS, además de ponerse indefectiblemente al lado de los intereses de la Unión Soviética, que es el sistema más totalitario del planeta, permite que desde sus páginas se pida ‘la depuración’, aunque sea con connotaciones siberianas, de los escritores que no se alinean junto al marxismo.

by BeHappy Co.