1 agosto 2008
Los republicanos llevarán a una mujer como candidata del Partido Republicano a la Vicepresidencia, Sara Palin, siendo la segunda vez
Primarias EEUU 2008: Barack Obama será el candidato del Partido Demócrata tras una dura pugna con Hillary Clinton, mientras McCain será el Republicano
Hechos
En verano de 2008 se celebraron las convenciones que decidieron los candidatos a la presidencia y la vicepresidencia de Estados Unidos de América.
05 Junio 2008
Obama, en la cima
Nunca antes el Partido Demócrata se había desgarrado tanto como durante esta campaña sin cuartel entre Barack Obama y Hillary Rodham Clinton. Más de cinco meses de primarias y millones de dólares gastados han sido necesarios para que Obama haya alcanzado la cifra de delegados (2.154) que matemáticamente le otorga la designación de candidato de su partido a la presidencia de Estados Unidos. Obama deberá esperar hasta finales de agosto para que la convención demócrata de Denver (Colorado) le proclame y se convierta así en el primer afroamericano que logra esa candidatura.
Pero antes de Denver quedan no pocas tareas. Es urgente que Clinton arroje por fin la toalla y se retire, y que Obama se afane por cerrar heridas y conseguir la unidad del partido si verdaderamente pretende vencer al senador John McCain, el aspirante del Partido Republicano, el próximo 4 de noviembre. Todo lo que no sea así irá en su contra y en ello tendrá una gran responsabilidad Hillary.
Ella es la gran derrotada de esta durísima pelea: por su comportamiento arrogante, insistiendo en su mayor experiencia y por la dependencia de su marido, Bill Clinton; pero también por la mala gestión de la campaña y el desconocimiento de las reglas de las primarias. Pero su cooperación es imprescindible para que el joven senador por Illinois conquiste la Casa Blanca. De entrada, porque la diferencia de delegados ha sido de apenas 200 y están prácticamente empatados en voto popular; y porque ha contado con el voto hispano, el femenino y el de los blancos de clase trabajadora y de edad avanzada. Y porque entre los Estados que le respaldaron están nada menos que California, Nueva York, Ohio, Tejas, Massachusetts y Florida.
Resta por saber si Obama ofrecerá a Clinton la vicepresidencia; los dos han insinuado en las últimas horas tal posibilidad. Pero ese dream ticket, ese tándem de ensueño, no está exento de riesgos y tal vez el aspirante demócrata se decante por bazas más seguras, como Joseph Bidden o Bill Richardson. No hay que olvidar que una gran proporción de los votantes de Obama no ocultan su hostilidad por Hillary (entre ellos, su esposa Michelle) y consideran que colocarla en el ticket contraviene el compromiso de cambio que predica este político, de 46 años, hijo de padre negro de origen keniano y de madre blanca americana, de impecable formación académica y escasa experiencia política. Sobre esto hace hincapié su rival, McCain que, si gana, entrará en la Casa Blanca con 72 años, tres más que los que tenía Reagan al llegar a la presidencia.
EE UU vive una revolución comparable a la del triunfo de Kennedy en 1960. Más de 35 millones de ciudadanos han ido a las urnas en las primarias demócratas, toda una marca, lo que revela la fuerte ansia de cambio. Obama, con su brillante retórica y su afán por encarnar el sueño de la reconciliación racial, puede ganar. Pero a veces no basta la palabra. De aquí a noviembre deberá ser más explícito en su programa.
08 Junio 2008
El día de Hillary
Hillary Clinton tuvo ayer su momento de gloria delante de una entregada multitud de seguidores en el National Building Museum, en Washington. Finalmente, la senadora por Nueva York hizo un ejercicio de responsabilidad política, presionada por los notables del Partido Demócrata, al anunciar que suspendía su campaña electoral para apoyar sin ninguna reserva la candidatura de Barack Obama, el primer afroamericano candidato a la presidencia de Estados Unidos. Desde luego, ese paso, el de sumar y no dividir votos en el campo demócrata, es vital para las aspiraciones del joven senador por Illinois si quiere derrotar al candidato republicano, el veterano senador por Arizona, John McCain.
Fue un momento de júbilo para Hillary, pero también de amargura. Hace cinco meses, cuando la campaña de primarias comenzó, ella aventajaba cómodamente a su rival. Los errores de estrategia, su arrogancia y la etiqueta de ser la esposa del ex presidente Bill Clinton le condujeron a la derrota. Ahora bien, su carrera política en absoluto está acabada, independientemente de que Obama se decante por ofrecerle la vicepresidencia en su candidatura electoral. Al menos, así quedó patente en el discurso que pronunció ayer, porque Hillary subrayó que quiere seguir en primera línea. Pero lo más sobresaliente estuvo en el encendido compromiso que hizo para pedir el voto a Obama. Ahora sí que éste puede afirmar que de aquí a noviembre no tendrá otro enemigo que McCain y que la convención demócrata de Denver (Colorado), a finales de agosto, será un paseo militar. Sabe perfectamente que necesita de Clinton para ganarse, entre otros, el electorado femenino, latino y la clase obrera blanca.
Es seguro que el giro de la senadora hacia la obamanía está ligado con lo que Obama pudo ofrecer a Hillary en el encuentro que ambos mantuvieron el pasado jueves a solas y del que nada ha trascendido. Y es probable que esa oferta no se haya centrado en invitarla a formar parte de su ticket, que despierta recelos y comporta peligros, sino en otro tipo de colaboración a su proyecto, así como en hacerse cargo de la elevada deuda de campaña de ella (más de 20 millones de dólares).
24 Agosto 2008
Obama mueve ficha
Barack Obama ha apostado sobre seguro al escoger al veterano senador Joe Biden para su ticket presidencial demócrata. Biden, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, tiene lo que el senador negro por Illinois carece: experiencia en política internacional. Sin embargo, la elección de candidato vicepresidencial deja demasiado marcadas las debilidades de Obama, como se ha apresurado a subrayar su rival republicano en la carrera hacia la Casa Blanca, el senador John McCain. El septuagenario héroe de guerra ha logrado en las últimas semanas alterar por completo el rumbo de las encuestas, en las que el joven político demócrata tenía hasta ahora la delantera para colocarlas en un virtual empate.
Obama entra en la gran semana de la Convención Demócrata, que se celebra en Denver (Colorado) hasta el próximo día 28, consciente de que debe recobrar el pulso político que parece perdido si quiere seguir manteniendo las esperanzas de convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos. Pero para ello no le basta sólo con presentarse de la mano del senador Biden, quien, por cierto, se ha presentado dos veces a la carrera presidencial (1988 y 2008) y criticó este mismo año a su compañero de tándem, al que tachó de político todavía no preparado para liderar la primera potencia mundial. Todas las miradas estarán puestas en lo que afirme el joven senador el próximo jueves en su discurso de aceptación de la nominación. Nadie le discute su brillante oratoria y su verbo soñador, pero en las filas demócratas se espera que Obama vaya más allá de las bonitas palabras con las que acostumbra a cautivar a sus seguidores y responder con las mismas armas a la campaña agresiva de McCain. Tendrá que concretar mucho más su programa si en realidad quiere ganarse el apoyo de las mujeres, los latinos o la población obrera blanca. Deberá atraer mucho más para sí a Hillary Clinton, su rival demócrata en las primarias, siendo generoso y dándole el suficiente protagonismo en la convención de Denver. Era previsible que al final la senadora por Nueva York no estuviera en el ticket demócrata. Son fuertes las rencillas que aún existen con Obama a pesar de que Hillary se comprometió a hacer campaña por él al final de las primarias. Es significativa la desconfianza que Obama suscita en los seguidores de la senadora. Algunas encuestas señalan que un tercio de sus votantes confiesa que no respaldará al candidato nominado.
Obama ha dado un viraje demasiado oportunista hacia el centro en las últimas semanas para calmar las sospechas de quienes le acusan de ser un izquierdista cuando, en realidad, no es más que un reformista pragmático que se acomoda inteligentemente a las circunstancias. En cualquier caso, resulta increíble que McCain siga no sólo vivo, sino fuerte, viniendo de un partido muy dañado por los ocho años de la presidencia de Bush y con la economía sin síntomas de recuperación.
12 Septiembre 2008
Más allá del carmín
Sarah Palin se definió a sí misma como un pitbull con pintalabios, ante el regocijo de sus seguidores republicanos, hasta entonces desconcertados por el tirón de Barack Obama. La pegada de su imagen de madre de familia dura y valiente, que compatibiliza la política de un Estado remoto con su familia numerosa y está dispuesta a flanquear a John McCain como comandante en jefe de un EE UU en guerra, va más allá del propio campo republicano y erosiona incluso al electorado arrastrado por Hillary Clinton. Por eso no podía ser más desafortunada la frase de Obama, que ha recurrido a un modismo para descalificarla a ella y a su promesa de cambio republicano: «Uno puede ponerle pintalabios a un cerdo y seguirá siendo un cerdo».
La frase ha sido revirada y denunciada como antifeminista. Y es un buen revelador del desconcierto reinante en el campo demócrata, donde se comprueba cómo las críticas a Palin sólo sirven para catapultarla más y más a la fama hasta convertirla en un auténtico fetiche de la política norteamericana. La identificación de la candidatura de McCain con Bush, de quien ha heredado incluso el equipo de expertos que dirige ahora la campaña, ha quedado en un plano perdido, gracias a la personalidad de la gobernadora y su poder de atracción. No era otro el efecto que querían buscar esos asesores, tal como reflejan los sondeos en los que ya ha quedado invertido el orden de preferencias.
Sarah Palin podría revelarse también una flor efímera. Sus carencias políticas, que no son pocas, quizá emerjan cuando entre en el mano a mano televisado con su rival demócrata, el avezado senador Joe Biden, el 2 de octubre. Pero no está excluido que la inexperta política provinciana se zampe al veterano resabiado. Mientras tanto, los republicanos están explotando eficazmente su personalidad, como una política ajena al sistema, que comunica a través de una agenda moral muy conservadora con una amplia porción del electorado, entre el que se encuentran votantes independientes, mujeres y obreros blancos. Obama es el elegido indiscutible de los europeos, según una encuesta de la BBC, pero eso no significa que lo sea ni mucho menos para los americanos.
El peligro para McCain es que el tirón de la joven gobernadora le convierta a él en telonero, pues es Palin y no el senador, plúmbeo en sus discursos, quien arrastra público en sus mítines; y que esto gravite al final negativamente sobre los votantes.