13 julio 2008

Se le considera responsable de 'crímenes contra la humanidad' durante la guerra de Bosnia, incluyendo el asesinato de 8.000 personas en Srebrenica

Arrestado en Belgrado Radovan Karadzic, el criminal de guerra más buscado del mundo, tras 11 años prófugo

Hechos

El 21.07.2008 fue arrestado en Belgrado (Yugoslavia) Radovan Karadzic, y entregado a La Haya.

23 Julio 2008

Aún falta Mladic

Svetlana Broz

Leer

La detención de Radovan Karadzic, creador, diseñador, ideólogo y líder de la República Srpska desde 1991 hasta junio de 1996, responsable de la muerte de 100.000 personas y de la deportación de millones de ciudadanos de Bosnia y Herzegovina, así como de la completa destrucción física de este país, acusado de genocidio y crímenes de guerra, constituye un importante hecho histórico. Su detención es definitivamente muy importante como satisfacción parcial para todas sus víctimas, pero es también importante como mensaje para todos los fugitivos de la justicia de que ésta, por lenta que sea, sigue pudiendo alcanzarse.

Su detención es una prueba definitiva de que el que se haya tardado estos 13 años transcurridos desde el fin de la guerra en poner a Karadzic ante la justicia se ha debido exclusivamente a una falta de voluntad política en Serbia, la República Srpska y la comunidad internacional. Es positivo que las nuevas autoridades serbias reconociesen que la detención y la entrega del líder político, ideólogo e inspirador de los crímenes de guerra y los genocidios cometidos en Bosnia tiene interés, en primer lugar, para los ciudadanos de su país, y en segundo lugar, para los países vecinos.

No estoy segura de que algunos políticos de la comunidad internacional, en especial los que apoyaron a Karadzic, estén satisfechos con su detención. Quiero creer que la detención y el juicio contribuirán a afrontar la verdad y la responsabilidad en los Balcanes, algo necesario para la reconciliación y la integración europea.

El juicio contra Karadzic en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia debería convertirse en un detonante para inciiar la desnazificación de la conciencia de millones de ciudadanos de Serbia y de la República Srpska, que siguen considerándolo un héroe nacional, como el juicio contra Eichmann en Jerusalén inició la desnazificación de Alemania. Eso sólo puede conseguirse con un juicio eficaz, algo que se omitió en el caso de Slobodan Milosevic, del que, quiero creer, los miembros del Tribunal aparecieron mucho.

Debo subrayar que, en mi opinión, es demasiado pronto para sentir la euforia respecto a la disposición de Serbia a zanjar la cooperación con La Haya que se percibe en los círculos políticos de la UE; y hace falta esperar a la detención y a la extradición de Ratko Mladic antes de tomar ninguna decisión seria.

Svetlana Broz

23 Julio 2008

Serbia merece el apoyo de la Unión Europea

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

Leer

La detención y próxima entrega al Tribunal de La Haya del ex presidente serbobosnio Radovan Karadzic supone un espaldarazo a las cortes penales internacionales con el que Belgrado da además un gran paso hacia la integración de Serbia en la UE. También supone un avance en el complicado proceso de estabilización definitiva de los Balcanes.

Tras la muerte de Slobodan Milosevic hace dos años, mientras era juzgado por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, Karadzic es el político de mayor rango acusado por las atrocidades cometidas en las guerras balcánicas. Entre los 11 cargos que se le imputan, el ex presidente serbobosnio es considerado el máximo responsable del asedio de Sarajevo, en el que murieron 10.000 civiles -1.500 niños-, y del genocidio de Srebrenica, en el que 8.000 musulmanes fueron asesinados por las milicias serbias.

El auténtico rostro de la limpieza étnica en Bosnia ha burlado durante 13 años a la Justicia Internacional, una hazaña posible gracias a la cobertura que los ultranacionalistas -en connivencia con el régimen de Belgrado- daban a sus patriotas. El hecho de que Karadzic haya sido detenido por las autoridades serbias, tras haber vivido como curandero en la capital con identidad falsa, pone de relieve un cambio de actitud achacable a la reelección del europeísta Boris Tadic. También a la presión de la UE, que en 2006 suspendió las negociaciones de asociación con Serbia por su falta de colaboración.

Con la caída de Karadzic, la comunidad internacional lanza un mensaje evidente a todos los señores de la guerra, en el sentido de que ningún crimen contra los derechos humanos quedará impune. Por su parte, aunque hay que detener a otros dos de los principales inculpados por las matanzas de Bosnia -el general Ratko Mladic y el líder de los serbocroatas Goran Hadzic-, el Gobierno de Belgrado deja claro que apuesta por la Justicia como base para la reconciliación.

Está por ver si Serbia ha superado el nacionalismo de viejo cuño de que se nutrió el conflicto. Los disturbios registrados ayer en Belgrado hacen temer lo peor. Es inevitable que el recuerdo del asesinato en 2003 del primer ministro, Zoran Djindjic, en respuesta a la detención de Milosevic, planee ahora sobre una detención por la que Serbia merece el apoyo político y económico de Europa.

22 Julio 2008

Juicio con trece años de retraso

Felipe Sahagún

Leer

Aunque con 13 años de retraso, la detención de Radovan Karadzic, presidente serbobosnio desde 1992 a 1995 y uno de los criminales más buscados de las guerras balcánicas de los 90, es una excelente noticia. Desde la detención de Milosevic y su entrega para ser juzgado en La Haya, es la concesión más importante a la Justicia internacional de los dirigentes serbios.

Karadzic, cuya detención fue confirmada ayer casi al mismo tiempo por el fiscal del Tribunal Penal de la Haya para la ex Yugoslavia y por la Presidencia serbia, es, con el general Ratko Mladic, el responsable principal de la limpieza étnica más grave que se ha vivido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

El tribunal le acusó en julio de 1995 de autorizar el asedio al que estuvo sometida la ciudad de Sarajevo durante 43 meses. Cuatro meses más tarde el mismo tribunal le acusó de genocidio como autor intelectual de la matanza de unos 8.000 musulmanes expulsados de Srebrenica, en Bosnia oriental. En total deberá responder de 11 acusaciones.

Desde 1997 se encontraba en busca y captura, protegido por amigos, dirigentes nacionalistas y radicales serbios, y algunos monasterios de la iglesia ortodoxa serbia. Las tropas de la OTAN intervinieron docenas de veces en casas de familiares, pero hasta ayer sin éxito.

Poeta, psiquiatra y confidente cercano de Slobodan Milosevic, fallecido en La Haya en marzo de 2006 sin haber concluido su juicio, en los últimos años los servicios secretos occidentales le situaban en las montañas de Montenegro. De Mladic se cree que está gravemente enfermo y que busca una rendición negociada desde hace tiempo. Se sospecha que ha recibido cobijo en bases militares serbias.

En la detención de Karadzic ha sido decisiva la colaboración del actual presidente serbio, Boris Tadic, sometido a fuertes presiones de la UE y de la OTAN, que habían condicionado el ritmo de las negociaciones con Serbia y las ayudas económicas a su detención.

Todos los dirigentes serbios son conscientes de que Mladic y Karadzic, libres, eran una pesada losa colgando del cuello de Serbia que impedía la normalización de sus relaciones con los vecinos y con las grandes potencias occidentales. Lo lógico es que la ONU amplíe en dos o tres años el mandato del tribunal para poder juzgar a Karadzic, a Mladic y al puñado de acusados todavía en libertad.

Ese mandato terminaba este año y todos temen que, de no ampliarse, el futuro de los principales responsables de los crímenes en Bosnia, junto con Milosevic, lo resuelva un tribunal local serbio con escasas garantías de neutralidad si es que son llevados finalmente ante la Justicia. El obstáculo principal para la ampliación del mandato del tribunal era el precio, unos 100 millones de dólares anuales, y las reticencias crecientes de EEUU a seguir corriendo con una quinta parte de todos los gastos.

Aunque las decisiones militares operativas durante la guerra estuvieron en manos de Mladic, el Acta fundacional serbo bosnia (artículos 6 y 33) convertían a Karadzic, como presidente serbobosnio, en el responsable principal de la dirección de la guerra, poder que ejerció plenamente en momentos decisivos.

En su orden de arresto, el entonces fiscal del tribunal, Richard J. Gladstone, responsabiliza a los dos de la limpieza étnica, de los campos de concentración de Omarska, Keraterm y Luka, de ordenar o permitir «decenas de miles de asesinatos, violaciones, torturas, palizas, saqueos, tratamiento inhumano de civiles, deportaciones, bombardeos de inocentes, apropiaciones indebidas de propiedad privada y destrucción sistemática de casas».

En un informe exhaustivo realizado para la ONU por una comisión especial de expertos, dirigida por Cherif Bassiouni, de la Universidad DePaul de Chicago, se determinó después de la guerra que los extremistas serbios dirigidos por Mladic y Karadzic fueron los responsables del 90% de los crímenes cometidos en Bosnia y Hercegovina, los extremistas croatas del 6% y los extremistas musulmanes del 4%. Estas cifras son muy parecidas a las del informe final de la CIA manejado en las negociaciones de Dayton, que pusieron fin a la guerra.

La detención de los responsables principales de tantos crímenes no hará nunca justicia a las víctimas, pero su libertad era la fuente principal de descrédito del derecho y de la justicia en los Balcanes.

23 Julio 2008

Cae Karadzic

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Leer
Con la captura del criminal de guerra serbobosnio, Belgrado da un gran paso hacia la UE

Casi nadie puede huir eternamente. Lo corrobora la detención en Belgrado de Radovan Karadzic, que fuera jefe máximo de los serbios de Bosnia y, como tal, responsable entre 1992 y 1995 de algunos de los más horrendos crímenes masivos desde la II Guerra Mundial. Disfrazado, aparentemente a salvo entre los suyos, después de ser durante 11 años uno de los hombres teóricamente más buscados del mundo, Karadzic ha caído -como presumiblemente sucederá con Ratko Mladic, todavía huido- cuando el Gobierno serbio lo ha dispuesto así. Le espera una rápida extradición a La Haya, donde responderá de genocidio, entre otros delitos, ante el tribunal de la ONU que juzga los crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia.

Karadzic, como presidente de la República Serbia de Bosnia y responsable de la dirección de la guerra, y Mladic, comandante supremo de su Ejército, han llenado de infamia las postrimerías del siglo XX en Europa. La Haya le acusa de ordenar y mantener durante casi cuatro años el despiadado sitio de Sarajevo y del exterminio a sangre fría en la ciudad bosnia de Srebrenica -teóricamente protegida por fuerzas holandesas de la ONU- de hasta 8.000 varones musulmanes indefensos, arrojados a fosas comunes y minas por las excavadoras del carnicero Mladic. Una hazaña perpetrada hace ahora 13 años por un Karadzic en el apogeo de su poder y su vesania. No hay reparación posible para sus víctimas, pero se entiende el delirio que sacudió ayer Sarajevo, donde la libertad del líder serbobosnio se vivía como un descrédito absoluto de la justicia.

La captura de Karadzic refleja un cambio sustancial en la política serbia. El momento de su detención -vísperas de una visita del nuevo fiscal jefe de La Haya y de una reunión de la UE sobre el futuro del país balcánico, dos semanas después de la formación por el presidente Borís Tadic de un Gobierno proeuropeo- evidencia que por primera vez en muchos años Belgrado ha tenido voluntad de actuar. Resulta una ironía de la historia que uno de los partidos que forma el flamante Ejecutivo serbio -insólitos compañeros de cama como alternativa a los ultranacionalistas- sean precisamente los socialistas de Slobodan Milosevic, aparentemente más inclinados ya por el pragmatismo que por el orgullo nacional. El déspota Milosevic fue el ideólogo del pogromo étnico en los Balcanes, que con su apoyo directo ejecutaron de manera insuperablemente criminal personajes como Karadzic y Mladic.

Aunque queda mucho camino, las expectativas europeas de Serbia se han multiplicado desde ayer. El acuerdo preliminar suscrito en abril con la UE estaba condicionado a su plena cooperación en la captura de los grandes criminales de guerra. El reformista Tadic parece dispuesto a eliminar cualquier obstáculo que bloquee una incorporación que Belgrado, tras décadas de aislamiento, necesita desesperadamente.