13 junio 1983
Moncho Alpuente será la principal estrella de la cadena
PRISA, la editora de EL PAÍS, crea la cadena de emisoras RADIO EL PAÍS en FM para tratar de seguir los pasos de ANTENA 3 RADIO
Hechos
El 13.06.1983 se inauguró oficialmente la cadena de emisoras RADIO EL PAÍS.
Lecturas
El 14 de junio de 1983 inicia sus emisiones la nueva RADIO EL PAÍS, en Frecuencia Modulada. Su inauguración corrió a cargo del alcalde de Madrid, D. Enrique Tierno Galván (PSOE).
Las emisoras de Radio EL PAÍS son propiedad de la empresa Promotora de Emisoras S. A. (PRESA), empresa de la que D. Javier Babiano es su presidente y D. Jesús Fernández Vallejos su gerente. En la práctica PRESA es una filial de PRISA, le empresa editora de EL PAÍS cuyo consejero delegado y accionista mayoritario es D. Jesús Polanco Gutiérrez, del que D. Javier Babiano es uno de sus principales colaboradores como Director General de PRISA. El director de Radio EL PAÍS es José Manuel Costa.
La sintonía de la emisora ha sido compuesta por el Sr. Nacho Cano, del grupo ‘Mecano’.
Principales programas:
‘Madrid me Mata’ – D. Moncho Alpuente.
«El día por delante» – D. Julián Slagado y D. Pilar Rodríguez.
«Sólo Jazz» – D. José Ramón Rubio.
‘Flor de pasión’ – D. Juan de Pablos.
‘Secuencias Urbanas’ – Dña. Lola Respaldiza.
‘El sonido de la ciudad’ – D. Juan Pablo Silvestre.
12 Junio 1983
Empezando a nacer
El famoso boom de la radio en la España democrática no es algo que pueda sorprender. Sujetas al monopolio estatal pero distribuidas en un buen número de concesiones privadas, las ondas hispanas gozaron durante el franquismo de tanta libertad comercial como de corsés ideológicos y políticos. Reducidas a un papel de mero entretenimiento, la información general quedaba fuertemente controlada y centralizada. Era la administración quien censuraba canciones, quien imponía correctivos y quien decidía cuando las emisoras privadas debían conectar o tal o cual manifestación sindical u oriental. No es raro que la gente dejara de buscar en la radio su vida y problemas diarios. Es claro, la radio quedaba para las radionovelas, los concursos o el fútbol. Poco bagaje para que el personal no se dejara arrastrar por los encantos de una televisión que, al menos, era nueva.
La liberalización informativa que siguió al restablecimiento de las libertades políticas y su explosión con motivo de la intentona del 23 de febrero hizo comprender de nuevo a la gente que la radio es un medio con sus propias posibilidades. A eso siguió la muy noticiable concesión de nuevas licencias para la explotación de emisoras en Frecuencia Modulada.
Con todo y con ello lo más sorprendente es que la oferta radiofónica se ha ampliado en número pero no en variedad. Apenas pueden escucharse dos formatos de programación: la llamada Onda Media y la musical, más o menos derivada de los Top Forty americanos. No se han explotado otras como la radio todo noticias, todo palabra, todo música o las dedicadas a sectores minoritarios, al municipio, etcétera. Es más, casi todas las nuevas emisoras han basado buena parte de su atractivo en estrellas provenientes de la Onda Media o del mundo del espectáculo. Hoy sólo puede mentarse a Radio 3 o Radio Cadena FM como distintas. Esto, en un total de más de veinte emisoras, no es demasiado.
Dentro de este confuso cotarro, Radio EL PAÍS no trata más de dirigirse a un sector de nuestra sociedad para el que las formulas anteriormente mencionadas no representan más que lo que hay. Así, Radio EL PAÍS no pretende comerse el mundo ni destrozar cadenas ya asentadas, ni, mucho menos, anunciar con grandes alaridos el descubrimiento del Atlántico. No, lo que perseguimos es algo mucho más modoso y, para nosotros, importante: servir a las expectativas de gentes parecidas a los componentes de la emisora (las edades aquí se sitúan en los veinte y los treinta años), con intereses semejantes y referencias culturales en muchos casos coincidentes.
Por ello no nos hemos ido a fijar tanto en cómo combatir a los demás, sino en cómo dar un servicio y desarrollar una programación pensada y realizada en función de unos oyentes que, por experiencia propia, sabemos desatendidos. Difícilmente vamos a convencer a nadie si nosotros mismos no creemos en el contenido y la validez de lo que hacemos. Ahora vamos a empezar, ojalá nuestra ilusión se concrete en una radio que la gente llegue a considerar tan suya como este diario del cual somos hermanos pequeños y que nos ha demostrado cómo no son necesarios compromisos comerciales o ideológicos para circular por el mundo de la comunicación. Esa es nuestra esperanza y nuestro esfuerzo. Ojalá se logre.
José Manuel Costa
Primera Página
Acudimos a la licitación de frecuencias radiofónicas que llevó a cabo el Gobierno de la UCD. Nos concedieron una emisora en Madrid y otras en Valladolid y las afueras de Valencia, después de lo cual lanzamos RADIO EL PAÍS, cuyas instalaciones, en las que invertimos gran cantidad de dinero, se construyeron en el mismo edificio de Miguel Yuste. Pretendimos hacer una radio en cierta medida alternativa, pero rigurosa en sus servicios informativos. Un equipo muy joven se encargó de dirigir el proyecto. Como en todos los otros casos, insistí en que la supervisión de la línea editorial de esos medios correspondiera por principio al director del periódico. Estimaba que su cabecera no podía ser utilizada en proyectos que amenazaran con distorsionar su identidad.
Pese a la calidad de muchos de los programas que pusimos en antena la audiencia de RADIO EL PAÍS siempre fue modesta, prácticamente limitada a la capital del reino y a su comunidad, e incapaz de atraer recursos publicitarios y a su comunidad, e incapaz de atraer los recursos publicitarios necesarios para su financiación. Comprendimos que solo una cadena nacional, como la que el gobierno de la derecha había facilitado crear en torno a la nueva ANTENA 3, un auténtico regalo del poder político a sus accionistas, sería capaz de competir en un escenario entonces dominado por la SER y las emisoras de la Iglesia.
El Análisis
La Frecuencia Modulada debía hacerse hueco en el mercado de la radio, dominado por Onda Media. RNE acaparaba en el número de emisoras, la SER y COPE tenían a grandes estrellas radiofónicas. Nuevas emisoras FM como Radio 80, Radio16 y Antena 3 Radio sólo podían aspirar a atraer audiencia a base de reunir muchas emisoras y fichar a una estrella de la Onda Media que les hiciera de reclamo. Antena 3 Radio acertó con la superestrella José María García. Radio 16 lo intentó con Iñaki Gabilondo, pero la cosa no parecía cuajar.
Radio El País fue más ambicioso, quería ser una radio alternativa y que, por tanto, su modelo de radio fuera el de ‘radio alternativa’, muy experimental. Gracias a eso Moncho Alpuente, Máximo Pradera, José Miguel Contreras, Juan Ramón Lucas o Carlos Llamas pudieron hacer ‘experimentos’ geniales de una ocurrencia sin igual. Pero lo que no lograron fue audiencia, no tenían ni capacidad ni emisoras para lograrlo. José Manuel Costa fue demasiado ambicioso. Algunos lograrían éxito en otras emisora, Lucas y Llamas en la SER, precisamente aceptando el modelo de Onda Media del que Costa quería renegar.
J. F. Lamata