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Continúa la crisis en el grupo editorial vasco, según EL MUNDO el directivo fue destituido aunque el cese haya sido camuflado como dimisión

Repentina dimisión de Belarmino García al frente de Vocento tras apenas nueve meses en el cargo, le reemplaza José Manuel Vargas

HECHOS

El 28.01.2008 D. Belarmino García dimitió como Consejero Delegado del grupo Vocento, siendo reemplazado por D. José Manuel Vargas.

Como consecuencia de la desestabilización causada por la dimisión anticipada de D. Santiago Ybarra Churruca como Presidente de Vocento y su sustitución por D. Diego de Alcázar Silvela, D. Belarmino García Fernández dimite el 28 de enero de 2008. El periódico El Correo vasco anuncia su sustitución en su edición del día 29 de enero por D. José Manuel Vargas Gómez.

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29 Enero 2008

Belarmino García sale de Vocento a los nueve meses de ser fichado

Marivi Casanueva

La lucha fratricida que mantienen desde hace meses las familias tradicionales del consejo de administración de Vocento se cobró ayer su última víctima. Cayó Belarmino García, el consejero delegado que sustituyó a José María Bergareche el pasado mes de abril. Paradójicamente, los Ybarra, Bergareche, Echevarría y Luca de Tena aprobaron por unamidad tanto la salida de Belarmino García como el nombramiento de José Manuel Vargas, un buen conocedor del grupo en el que desempeña cargos directivos desde el año 2000, como nuevo consejero delegado.

El consejo de Vocento y Belarmino García pactaron una manera diplomática de anunciar el cese, después de sólo nueve meses en el cargo. Por ello se anunció a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que el consejo había «acordado por unanimidad aceptar la dimisión del consejero delegado», solicitada por «razones personales». Sin embargo, según reconocieron fuentes cercanas al consejo, se trata de «una destitución en toda regla».

La noticia sorprendió a los mercados porque hace tan sólo 10 días que García presentó ante los inversores el nuevo plan estratégico del grupo hasta el año 2010, tras ser aprobado por el consejo.

Belarmino García se encontró muy solo desde que llegó al grupo, convulsionado por el enfrentamiento de sus accionistas tradicionales, que siguen controlando el máximo órgano de gobierno, a pesar de que Vocento cotice en Bolsa. En medio de los dos sectores enfrentados, «intentó mantenerse equidistante de unos y otros y acabó sin el apoyo de ninguno», según fuentes cercanas al grupo.

Las mismas añaden que su nombramiento «fue un error de todos, porque desconocía totalmente el sector y fue muy fácil exigirle resultados rápidos, precisamente por venir de fuera». Belarmino García llegó a Vocento desde el sector de las telecomunicaciones, con merecida vitola de ejecutivo brillante y eficiente. Su nombramiento se explicó precisamente como un intento de insuflar nuevos aires en un grupo con problemas muy enquistados.

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La crisis de ‘ABC’

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Uno de los problemas más acuciantes de Vocento era y sigue siendo ABC. El centenario diario sufre desde hace años una fuerte sangría de lectores y aporta sensibles pérdidas a la cuenta de resultados del grupo. En los últimos cuatro años, la difusión total de ABC ha caído casi un 15%, después de perder 41.266 ejemplares. En la presentación del plan estratégico el pasado día 18, Vocento reconoció unas pérdidas acumuladas en el centenario diario de 4,9 millones de euros.

Pero la solución a los problemas de ABC no parece sencilla y la cúpula de Vocento se limitó a señalar a los inversores su deseo de recuperar la influencia perdida y convertir al rotativo en referente del sector liberal-conservador español.

Para algunos miembros del consejo, la salida de la crisis de ABC pasa por un nuevo cambio de director, mientras otros prefieren mantener el statu quo. Precisamente los Luca de Tena aparecen como firmes defensores del actual director, José Antonio Zarzalejos, frente a algunas de las familias vascas que prefieren un cambio rápido. Las mismas fuentes añaden que Berlamino García también era partidario del cambio, aunque «fracasó en su intento».

Éste será uno de los primeros problemas que deba afrontar el nuevo consejero delegado. Fuentes próximas al consejo aseguran que fue el sector mayoritario del mismo, encabezado por los Ybarra, quien propuso a Vargas para el cargo. Para evitar una crisis de mayor envergadura, el resto apoyó el nombramiento, aunque desde hace tiempo se comenta que su apuesta siempre ha sido un hombre con larga trayectoria en la casa como Juan Ignacio Mijangos, actual director general.

A este complejo enfrentamiento interno responde también el cambio en la presidencia del grupo registrado en septiembre cuando un hombre de fuera, Diego del Alcázar, tomó el relevo de Santiago de Ybarra, genuino representante de una de las familias más poderosas del grupo, en el presidencia de Vocento. La salida de Ybarra se produjo sólo unos meses después de que Bergareche dejara el cargo de consejero delegado. Dos familias unidas en el pasado y ahora enfrentadas.

APOYO

El retorno de los hombres de la casa

M. C.

MADRID. – José Manuel Vargas llega al máximo cargo ejecutivo de Vocento un mes después de ser nombrado consejero delegado de ABC, cargo que compaginaba con el de director general del Mercado Nacional del grupo.

Tampoco en este puesto era un veterano: fue designado para el mismo en noviembre pasado por el entonces consejero delegado, Belarmino García, en el marco de la remodelación del equipo directivo de Vocento. Este nuevo directorio debía desarrollar el plan estratégico diseñado bajo la batuta de García y que nació con vocación de durar hasta 2010.

Oficialmente, Vocento asegura que «la elección de Vargas se enmarca dentro del nuevo plan estratégico del grupo». Y añade que «su experiencia en el sector de los medios de comunicación y su dilatada trayectoria dentro de Vocento constituyen el impulso definitivo para alcanzar los objetivos de la nueva estrategia empresarial». Es el retorno de los hombres de la casa.

Parece, además, el reconocimiento de una marcha atrás, puesto que Belarmino García era un ejecutivo de fuera sin experiencia en la gestión de medios de comunicación.

Licenciado en Económicas y Derecho, Vargas trabaja en Vocento desde 2000. Durante dos años fue director de los Servicios Jurídicos de Prensa Española, la sociedad editora de ABC, y en 2002 fue nombrado director general financiero del grupo.

En diciembre pasado, con motivo de su designación como consejero delegado de ABC, declaraba que éste es «el medio más importante de Vocento» y añadía que «ABC es el periódico que ha marcado la línea de pensamiento liberal conservador en España en los últimos años» y abogaba porque siguiera siendo un «referente».

Ahora tiene la oportunidad de intentarlo con toda la autoridad que le confiere su nuevo cargo en el grupo.

03 Febrero 2009

La encrucijada del Grupo Vocento

Maraví Casanueva

¿Qué va a pasar con Vocento? La pregunta se ha repetido una y otra vez en los mercados, en el sector y, cómo no, en los pasillos de todas y cada una de las dependencias de la compañía, después del fulminante cese del consejero delgado, Belarmino García, a los pocos meses de su fichaje. El núcleo duro del accionariado de Vocento saltó por los aires el pasado verano, por las desavenencias de las familias tradicionales del grupo. Con los accionistas de referencia divididos y sin la necesaria complicidad entre los gestores y el consejo de administración, Vocento se presenta como una presa fácil para cualquier fondo de capital riesgo o grupo de comunicación. Para salir de la encrucijada tiene muchos y variados caminos.

Con el 40% del capital de la compañía, más o menos el porcentaje en manos de las familias, se puede controlar Vocento. Pagando una buena prima sobre el actual precio de mercado, supone el desembolso de unos 600 millones de euros, una cifra accesible para un fondo de capital riesgo o para grandes grupos de comunicación como Prisa o Planeta, sin descartar alguna empresa foránea. Otra salida a la crisis es que una parte de los accionistas de referencia compre su participación al resto, poniendo fin a las diferencias. Lo que no parece viable por mucho tiempo más es el actual statu quo.

El atractivo de Vocento para un fondo de capital riesgo es la posibilidad de trocear la compañía para vender cada parte al mejor postor, sacando un precio mucho más elevado que por el conjunto. Y sex appeal no le falta a su 13% en Telecinco, a su división de diarios regionales, a la concesión de televisión digital terrestre -Net TV- e, incluso a ABC, a pesar de la profunda crisis de ventas y resultados en la que está inmerso. Al cierre del viernes, la capitalización de Vocento se cifraba en 1.337 millones de euros. Una venta a trozos le reportaría a un fondo de capital riesgo sustanciosas plusvalías, sin arriesgar nada en la gestión.

Si la solución de un fondo de capital riesgo es la más extrema, en el lado opuesto cabe pensar en una salida interna a la crisis de Vocento. Es decir, que una parte de las familias compre a la otra su participación, dando carpetazo a la confrontación. En este supuesto, quienes conocen bien el grupo apuestan por los Ybarra para quedarse como accionistas mayoritarios. Las razones son simples: tienen dinero y Vocento es el único reducto empresarial que le queda a una familia que hace no demasiado tiempo era en España un referente en sectores clave como el financiero y el eléctrico.

La entrada de un grupo de comunicación supondría una operación muy diferente y también cambiaría el destino de Vocento. Fuentes del mercado, intentando adelantar acontecimientos, señalan a Prisa y a Planeta como posibilidades a tener muy en cuenta. En ambos casos la complementariedad es evidente, salvo por ABC y la participación en Telecinco.

Integrar la división de periódicos regionales es fácil para los dos grupos. No plantea redundancias, está distribuida prácticamente por toda la geografía nacional y, además, está en beneficios. Ni Planeta ni Prisa le harían ascos a las emisoras de Punto Radio. En el caso de Onda Cero, la cadena de radio del grupo de José Manuel Lara, la suma de esas emisoras sería el empuje casi definitivo para disputar el liderazgo de audiencia a la cadena Ser de Prisa. A ésta, en cambio, la pondría en una posición casi inalcanzable para el resto de los competidores.

La participación del 13% de Vocento en Telecinco no sería precisamente un handicap en un operación de compra. La venta de ese porcentaje superaría los 400 millones de euros a los actuales precios de mercado. Una ayuda considerable a la hora de financiar la adquisición del paquete de control de Vocento. Por otra parte, ninguno de los dos grupos necesita esa participación. Planeta y Prisa cuentan con Antena 3 y Cuatro, respectivamente, como cadenas generalistas.

ABC, en cambio, no encaja ni en Prisa ni en Planeta. Incluso en la hipótesis de que la familia Ybarra se hiciera con la mayoría, es muy posible que el centenario diario se quedara fuera del grupo con los Luca de Tena, sus antiguos dueños. Pero no le faltarían novios, a pesar de sus muchos problemas. Es más, hay quien sostiene que podría recalar en el grupo Murdoch, de la mano del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que vería cumplirse así uno de sus sueños.

La encrucijada en la que se encuentra Vocento se ha ido fraguando a lo largo de los últimos años. La guerra fratricida entre las familias vascas que dieron vida al Grupo Correo, posteriormente fusionado con Prensa Española, editora de ABC, hunde sus raíces en los desacuerdos por la gestión de José María Bergareche, ilustre representante de una de las familias presentes en el accionariado y en el consejo. Unos y otros le han acusado de carecer de la cintura necesaria para contentar a todo el mundo y mantener cohesionado al consejo de administración.

El periodo de José María Bergareche como consejero delegado coincide con el de mayor crecimiento del grupo y al resto de las familias les resultó muy cómodo imputarle la responsabilidad de todo lo que no salía bien. Fuera ya del cargo, lo dejó de manera efectiva en julio pasado, sus adversarios siguen haciendo recuento de los supuestos o reales errores del todavía vicepresidente del grupo.

Entre otras muchas cosas, a Bergareche se le reprocha no cerrar bien la fusión con Prensa Española, de la que todavía quedan importantes flecos pendientes; descartar la compra de Recoletos, un grupo tan complementario para Vocento como lo es para Unidad Editorial que acabó adquiriéndolo, o gestionar mal la crisis de ABC cuando ésta empezó a dar los primeros síntomas. Incluso se le censura todavía por la venta de un 12% de Telecinco en 2003, a pesar de las importantes plusvalías que le reportó la operación a la cuenta de resultados del grupo.

Cuando la situación comenzó a hacerse insostenible y el acuerdo parecía imposible entre las familias, el consejo decidió buscar un nuevo consejero delegado fuera de la casa y del sector. El encargo recayó en un head hunter, responsable final de la selección de Belarmino García, que no de su contratación. El fichaje se anunció en abril y en julio tomó el relevo de Bergareche. Tan sólo seis meses después, el consejo lo destituyó por unanimidad. La crisis interna era de tal calibre que los Ybarra, Bergareche, Echevarría, Urrutia, Aguirre Castellanos y Careaga, acompañados de los Luca de Tena, aparcaron por un momento sus disputas para poner fin a la etapa de Belarmino García.

«El ambiente entre los ejecutivos de la casa se tornó irrespirable en los pocos meses que Belarmino estuvo al frente del grupo» dicen quienes han vivido de manera directa esta etapa. Todo indica que en su intento por aislarse de los problemas derivados de la guerra abierta en el consejo, García también se aisló de los ejecutivos. Tanto que incluso el plan estratégico del grupo hasta 2010 lo hizo en colaboración con una auditora externa, sin contar apenas con el resto de la dirección. Uno de los pocos que sí tuvo acceso a este proceso de planificación fue José Manuel Vargas, el hombre al que recurrió el consejo el pasado lunes para pilotar la gestión del grupo, cuando relevó a Belarmino García.

Todas las alarmas saltaron con su destitución, incluso fuera de la casa. Tres consejeros delegados en tan pocos meses, y con el consejo a la greña, se presenta como un exceso, máxime para una empresa cotizada en Bolsa. Precisamente la salida a los mercados fue otro momento álgido del grupo, con más de un rifirrafe entre las familias, aunque finalmente sellaron un acuerdo de accionistas, que sumó el 43,68% del capital.

La falta de consenso también ha llevado a la presidencia del grupo a un hombre ajeno a las familias, Diego del Alcázar, quien sustituyó a Santiago Ybarra en septiembre pasado. El relevo en la presidencia catalizó todas las desavenencias de años. El propio Santiago Ybarra planteó el cambio con tan sólo 24 horas de antelación al otro sector del consejo, que se opuso y perdió por poco la votación. El resultado final es que Vocento está presidido por un hombre capaz, pero sin el liderazgo ni los apoyos necesarios para afrontar las distintas salidas a la encrucijada en que sus principales accionistas han puesto al grupo.

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