15 diciembre 1925
El reino cambiará su denominación por 'Irán'
Reza Pahlaví es coronado Shah de Persia tras deponer mediante un golpe de Estado a su antecesor Ahmad Shah, de la dinastía Qayar
Hechos
El 15.12.1925 Reza Pahlaví asumió el cargo de Shah (Jefe de Estado) del Reino de Persia (Irán).
Lecturas
El anterior golpe de Estado en Irán fue en 1921.
Ahmad Shah (Ahmad al-Din) el ex sha de Persia, depuesto el 12 de este mes, se suicidó este 29 de diciembre de 1925 en Marienbad.
Mientras tanto, en Teherán, el nuevo sha, Reza Khan Pahlavi, recibió de manos del recientemente elegido parlamento iraní la dignidad real hereditaria. En el parlamento no está representada la poderosa clase sacerdotal chiita, lo que abre un interrogante sobre la futura estabilidad de la nueva monarquía. Reza Pahlavi, de 47 años, no es de origen noble, pero ha realizado una brillante carrera militar; en 1921, al frente de sus tropas, entró en Teherán y disolvió el parlamento.
Desde 1941 el Rey de Irán será Reza Pahlevi, que en 1948 repudiará a su esposa.
El Análisis
Diciembre de 1925. Persia cambia de dinastía, pero no de protagonista. Reza Khan, el general que en 1921 ocupó Teherán al frente de unos miles de cosacos para derribar a un gobierno decadente, ha culminado su ascenso al trono bajo el nombre de Reza Shah Pahlaví. Con la deposición del joven y ausente Ahmad Shah Qayar, se pone fin a una dinastía desgastada por la corrupción, la sumisión extranjera y el desorden institucional. El país cambia de era, no por elección popular ni por consenso nacional, sino mediante la voluntad férrea de un militar que ha sabido leer el hastío de una nación humillada.
Desde su golpe de Estado inicial, Reza Khan se ha vendido como un nacionalista pragmático: ha limitado el poder de los clanes, modernizado —a su modo— las instituciones, impulsado una administración centralizada y declarado la guerra a la influencia rusa y británica, que durante décadas convirtieron a Persia en una marioneta geopolítica. Su poder se ha sostenido tanto por su alianza con sectores reformistas como por su capacidad para aplastar disidencias. Hoy, su coronación como Shah no es un acto ceremonial, sino la oficialización de un régimen personalista que sustituye la debilidad hereditaria por la fuerza del sable.
La nueva dinastía Pahlaví nace bajo el signo de la modernización forzosa y del nacionalismo autoritario. Persia se adentra en un siglo XX que exige reformas, identidad y soberanía. El reto de Reza Shah será monumental: transformar un país feudal en un Estado moderno sin destruir su alma. Pero si el poder se ejerce solo con uniforme y decretos, el despotismo ilustrado corre el riesgo de quedarse solo en despotismo.