15 julio 1984
Ira de los sindicatos y el Partido Laboralista, de los que los medios del Grupo Mirror eran portavoz hasta el momento
Robert Maxwell compra el periódico sensacionalista de izquierdas DAILY MIRROR y el resto de medios del grupo
Hechos
- El 13.07.1984 se oficializó la compra de los medios ‘Daily Mirror’, ‘Sunday Mirror’, ‘Sunday People’, ‘Sporting Life’, ‘Daily Record’ y ‘Sunday Mail’, por parte de la empresa Pergamon Press.
Lecturas
El magnate Robert Maxwell, empresario afincado en Reino Unido, pero de origen judío-checoslovaco, ya había intentado en 1969 entrar en el sector de los medios de comunicación británicos comprando News of the World, en un pulso en el que fue derrotado por Rupert Murdoch.
Ahora entra por la puerta grande comprando el periódico sensacionalista Mirror, a partir del cuál da nombre a su grupo como Grupo Mirror, con el que agrupará sus publicaciones en todo el mundo (Maxwell tiene intereses desde en Reino Unido y en Estados Unidos, hasta los países del bloque del Este como Hungria, Rumanía, Polonia, la Alemania del Este o la propia Unión Soviética).
Si en Reino Unido Maxwell usará el Mirror para competir con el The Sun de Murdoch, en Estados Unidos comprará el periódico The Daily News en Nueva York, para competir con el The New York Post, de Murdoch. Aunque su apuesta más ambiciosa será intentar un periódico continental The European.
La carrera empresarial de Robert Maxwell, así como su vida se verá truncada repentinamente con un escándalo y con su muerte en noviembre de 1991.
El Análisis
La adquisición por Robert Maxwell del grupo Mirror, que incluye cabeceras tan influyentes como Daily Mirror, Sunday Mirror, Sunday People, Sporting Life, Daily Record y Sunday Mail, constituye uno de los movimientos empresariales más importantes de la prensa británica de los últimos años. El Daily Mirror no es un periódico cualquiera: durante décadas ha sido la gran voz del laborismo popular, el diario de masas de la clase trabajadora británica y una de las publicaciones de mayor circulación de Europa. Su línea editorial tradicionalmente favorable al Partido Laborista le convirtió en un actor político de primer orden. La llegada de Maxwell, empresario nacido en Checoslovaquia, veterano de guerra, diputado laborista y propietario de un creciente imperio editorial internacional, plantea inevitables interrogantes sobre el futuro de una cabecera cuya influencia supera con mucho el ámbito periodístico. Aunque Maxwell asegura que respetará la identidad histórica del periódico, pocos dudan de que un propietario tan intervencionista acabará dejando su huella en la línea editorial y en la gestión de sus medios.
La operación tiene además una dimensión que trasciende al propio Mirror. Desde hace años la prensa británica asiste a una creciente concentración de poder en manos de dos figuras excepcionales: Robert Maxwell y Rupert Murdoch. El primero, llegado a Gran Bretaña desde la Europa Central devastada por la guerra, ha construido un poderoso grupo internacional basado en editoriales, publicaciones especializadas y ahora periódicos de masas. El segundo, australiano de origen, controla ya cabeceras tan importantes como The Sun, News of the World y The Times, y ha demostrado una extraordinaria capacidad para aumentar tiradas e influir en la opinión pública. La rivalidad entre ambos no es únicamente empresarial; es también una lucha por definir quién ejercerá la mayor influencia sobre la política, la sociedad y la información británicas. En una época en la que la televisión parece desafiar la supremacía de la prensa escrita, resulta paradójico comprobar que nunca tantos periódicos de tanta importancia habían estado concentrados en tan pocas manos. La batalla Murdoch-Maxwell ya no es sólo una cuestión de negocios: es una cuestión de poder.
J. F. Lamata