24 abril 2009

Indignación entre los líderes de IU como Cayo Lara, Gaspar Llamazares, Diego Valderas, Julio Anguita o Francisco Frutos por la 'deserción' de su única alcaldesa en capital de Provincia

Rosa Aguilar Rivero abandona Izquierda Unida para pasar a ser Consejera en el Gobierno andaluz de José Antonio Griñán (PSOE)

Hechos

El 23.04.2009 Dña. Rosa Aguilar dimitió como alcaldesa de Córdoba y abandonó Izquierda Unida para pasar a aceptar el cargo de consejera de Obras Públicas en el Gobierno de D. José Antonio Griñán del PSOE.

Lecturas

El 23 de abril de 2009 Dña. Rosa Aguilar Rivero, alcaldesa de Córdoba por Izquierda Unida desde 1999, el cargo público más importante que ocupa esta formación política anuncia su dimisión y su marcha de esta formación para aceptar la propuesta del nuevo presidente de la Junta de Andalucía, D. José Antonio Griñán Martínez, de formar parte de su gobierno como consejera en lo que supone su paso al PSOE.

Su actitud es muy criticada por los que hasta ahora eran sus compañeros en Izquierda Unida.

D. Cayo Lara Moya: “Si se marcha una rosa vendrán 1.000 rosas y 1.000 claveles a esta organización”.

D. Gaspar Llamazares Trigo: “Lo que ha hecho no tiene justificación, no tiene el respaldo de su organización”.

 

24 Abril 2009

Rosa Aguilar abandona su 'compromiso' con Córdoba por el Gobierno de Griñán

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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LA DECISIÓN de Rosa Aguilar de dejar la Alcaldía de Córdoba para ser consejera del Gobierno de José Antonio Griñán revolucionó ayer Izquierda Unida. Aguilar sigue la senda de numerosos compañeros de coalición que han engrosado las filas del PSOE, partido que nunca ha ocultado su intención de quedarse con los votos de IU a base de fichar a sus dirigentes. La operación le viene de perlas a los socialistas andaluces, embarcados en el relevo de Chaves y en retroceso en las encuestas electorales, y es un duro golpe para el nuevo coordinador general de IU, Cayo Lara, ya que Aguilar -además de la única alcaldesa- era una de las personas más reconocidas y respetadas de la coalición. Precisamente por ello, su abandono de la Alcaldía a mitad del mandato le va a restar credibilidad ante los ciudadanos. Durante los dos últimos años, Rosa Aguilar ha dicho por activa y por pasiva -en respuesta a quienes deseaban que liderara IU- que se debía a los cordobeses. «Mi futuro está en Córdoba. Tengo un compromiso con mi ciudad hasta 2011. Lo mantendré, lo tengo clarísimo», señaló hace sólo unos meses.Ese compromiso le impidió ser coordinadora general de IU, pero no ha sido obstáculo para aceptar la Consejería de Obras Públicas del Gobierno andaluz, un cargo sin duda muy atractivo para cualquier político. Tampoco parece demasiado elegante abandonar un partido con un mensaje en el teléfono del coordinador general. Mal, pues, en el fondo y en la forma.

26 Abril 2009

El síntoma Aguilar

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

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Izquierda Unida necesita una reflexión profunda sobre su papel en la política española

El nombramiento de la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, como consejera de Obras Públicas de la Junta de Andalucía ha sido un importante golpe de efecto. El nuevo presidente, José Antonio Griñán, ha logrado incorporar a su equipo de gobierno a uno de los más indiscutibles referentes políticos a la izquierda del partido socialista. Desde que Izquierda Unida (IU)comenzó su imparable declive, Aguilar ha aparecido en los momentos de crisis como una posible alternativa a la dirección de la coalición. Por diversas razones nunca dió ese paso; ahora ocupará un cargo relevante en la Junta de Andalucía y, al mismo tiempo, abandonará la formación política en la que se ha desarrollado su carrera.

Desde IU, la salida de Aguilar se ha considerado como una deslealtad. Es cierto que ante las reiteradas sugerencias para que optase a la dirección de la coalición siempre ha sostenido su compromiso con la alcaldía de Córdoba. Pero mal haría IU si se limitase a interpretar este episodio como un problema personal con una destacada militante. El análisis del severo retroceso sufrido en las últimas elecciones aún está por hacer. Las declaraciones del nuevo coordinador, Cayo Lara, parecen indicar un retorno a posiciones que la coalición y su principal socio, el partido comunista, habían abandonado hace tiempo. La vuelta a las esencias no garantiza que IU recupere el apoyo obtenido en sus mejores momentos.

La dirección de la coalición y también algunas de las corrientes próximas a la ex alcaldesa, han dado a entender que su fichaje por parte de la Junta tendrá consecuencias en las relaciones con el partido socialista, no sólo en Andalucía sino también en Madrid. Sería un error que IU estableciera a partir de ahora sus estrategias en función de la decisión que ha adoptado una de sus militantes más conocidas. Además, se trataría de una vía impracticable: los ciudadanos que han confiado su voto a Izquierda Unida no entenderían que su capacidad de influencia, ya de por sí muy limitada, se sacrificara al deseo de castigar a los socialistas por haber ofrecido a Aguilar una responsabilidad en la Junta.

La salida de Rosa Aguilar no es el motivo de la crisis que atraviesa IU, sino el último de sus síntomas. Más que idear represalias contra ella o contra el partido que le ofrece una consejería en el Gobierno andaluz, la coalición necesita abrir una profunda reflexión sobre el papel que desea desempeñar en el panorama político.