12 julio 2011

Las funciones de ministro-portavoz pasarán al ministro de Fomento, José Blanco, mientras que Elena Salgado pasar de ser vicepresidenta segunda a vicepresidenta primera

Rubalcaba deja el Gobierno para ocuparse de la candidatura del PSOE, Antonio Camacho nuevo ministro de Interior

Hechos

El 12.07.2011 D. Antonio Camacho asumió el cargo de ministro de Interior reemplazando a D. Alfredo Pérez Rubalcaba, que el día 9.07.2011 fue designado candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno en las elecciones de  noviembre de 2011.

Lecturas

En julio de 2011 se produce el último cambio de Gobierno en el Gabinete de D. José Luis Rodríguez Zapatero. El anterior cambio en el gabinete presidido por el Sr. Rodríguez Zapatero se había producido en octubre de 2010. 

EL NUEVO GOBIERNO (OCTUBRE 2010)

  • Presidente – D. José Luis Rodríguez Zapatero
  • Vicepresidenta 1ª y Relaciones Comunidades Autónomas – D. Manuel Chaves
  • Vicepresidente 2º y Economía y Hacienda – Dña. Elena Salgado
  • Interior – D. Antonio Camacho.
  • Asuntos Exteriores – Dña. Trinidad Jiménez
  • Justicia – D. Francisco Caamaño
  • Defensa – Dña. Carme Chacón
  • Interior – D. Alfredo Pérez Rubalcaba
  • Fomento – D. José Blanco
  • Educación – D. Ángel Gabilondo
  • Trabajo – D. Valeriano Gómez
  • Industria – D. Miguel Sebastián
  • Medio Ambiente – Dña. Rosa Aguilar Rivero
  • Administraciones Públicas – Dña. Elena Salgado
  • Ciencia e Innovación – Dña. Cristina Garmendia
  • Cultura – D. Ángeles González Sinde
  • Sanidad- Dña. Leire Pajín
  • Presidencia- D. Ramón Jauregui

Esta composición del Gobierno se mantendrá  hasta que después de las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011 se configure un nuevo consejo de ministros.

EL APOYO DEL DIARIO EL PAÍS (GRUPO PRISA) A RUBALCABA

ElPaisRubalcaba  Columnistas como D. Luis María Anson (del diario EL MUNDO) acusaron a el diario EL PAÍS de ser ‘el diario adicto’ a la campaña personal del Sr. Pérez Rubalcaba.

15 Septiembre 2011

El diario adicto señala el camino a Rubalcaba

Luis María Anson

Leer

La coartada del diario adicto, en su encuesta dominical, fue degradar al PSOE hasta el 30,7% en las elecciones generales del 20-N y encumbrar al PP hasta el 44,8%. La apariencia de objetividad estaba conseguida. Pero las encuestas se parecen a los bikinis: es muy interesante lo que descubren pero resulta mucho más interesante lo que ocultan. Aseguran que algo parecido dijo Churchill en la Cámara de los Comunes. Pero al gran político británico le atribuyen las más varias ingeniosidades.

Lo que oculta la encuesta del diario adicto es el camino que debe recorrer Rubalcaba si quiere descabalgar a Mariano Rajoy de la mayoría absoluta. Entre una selva de preguntas, los encuestados responden a ocho cuestiones clave. ¿Quién conoce mejor los problemas de España? Rubalcaba derrota a Rajoy por 43% a 23%. ¿Quién está mejor preparado para hacer frente a la crisis? Rubalcaba empata con Rajoy. ¿Quién tiene mejores ideas y propuestas? Rubalcaba vence a Rajoy por 39 a 31. ¿Quién se preocupa más por la gente? Rubalcaba barre a Rajoy por 37 a 25. ¿Quién es la persona en la que se puede confiar? Rubalcaba arrolla a Rajoy por 41 a 31. ¿Quién le inspira más seguridad? Rubalcaba supera a Rajoy por 37 a 35. ¿Quién lo haría mejor como presidente del Gobierno? Rubalcaba desborda a Rajoy por 40 a 35. Solo a la pregunta tendenciosa ¿quién sabrá manejar mejor los mercados?, los encuestados contestan en favor de Rajoy.

El diario adicto le ha dicho a Alfredo Pérez Rubalcaba con esta encuesta: «Tienes las elecciones perdidas, y de largo, en estos momentos. Pero la confrontación personal con Rajoy te favorece. Debes debatir en televisión con el candidato popular y esforzarte para que, en la recta final, en el último sprint los españoles escojan entre Rubalcaba o Rajoy. Si eligen entre el PSOE y el PP estás perdido». No le falta razón al periódico adicto. El PSOE de Zapatero se arrastra por los suelos. Las ocurrencias del presidente circunflejo, su frivolidad, sus ligerezas, su banalidad, sus despropósitos, sus contradicciones, amén de sus disparates al nombrar a algunas ministras, a algunos ministros, han provocado la reacción general de la opinión pública. A Rubalcaba solo le queda una carta a jugar: la confrontación personal con Rajoy y eso es lo que se escondía tras la máscara de la encuesta dominical del diario adicto. Los aspavientos populistas sobre los impuestos, los ricos y los patrimonios sirven para poco. Tampoco los guiños al 15-M alterarán las cosas. Los españoles acogen con sorna creciente la demagogia electoral. Se las saben todas. Solo el cuerpo a cuerpo en televisión, solo el cara a cara, puede modificar en parte la situación. El Partido Popular lo sabe y pretende no aceptar más de un debate personal, centrándolo además sobre el desastre económico de la política zapatética.

Luis María Anson

El Análisis

BAJO LA SOMBRA DE FAISÁN

JF Lamata

Nada más natural que Alfredo Pérez Rubalcaba dejara el Gobierno para centrarse en su labor de candidato para las elecciones generales de 2011, nada más natural que el hecho de que su segundo de a bordo, Antonio Camacho, le reemplazara como ministro.

El problema que tenía Camacho es que, a pesar de ser escasamente conocido, su nombre estaba directamente implicado en dos de las mayores controversias del ministerio Interior en la etapa de Rubalcaba. Uno, haber sido el ‘orquestador’ del caso Gürtel (recibiendo en su despacho a Sopena y a Peñas para iniciar la investigación a Francisco Correa para perjudicar al PP) y otro, el extraño chivatazo a un etarra para que pudiera fugarse en el bar Faisán. Ninguno de las dos polémicas derivaría en proceso judicial alguno, pero serán dos polémicas que siempre perseguirán a Antonio Camacho.

J. F. Lamata