7 octubre 1986
Los dos principales partidos de Israel gobiernan en coalición desde las elecciones de 1984
Simon Peres (Partido Laborista) cede el cargo de Primer Ministro a Isaac Shamir (Likud) en cumplimiento del acuerdo de Gobierno
Hechos
El 6.10.1986 Simon Peres oficializó su dimisión como Primer Ministro de Israel.
El Análisis
El 6 de octubre de 1986, Shimon Peres presentó su dimisión como primer ministro para cumplir con lo firmado dos años antes: la alternancia en la jefatura del gobierno dentro de la gran coalición entre laboristas y el Likud. La decisión no fue un gesto de debilidad, sino la consecuencia de un pacto que había permitido a Israel evitar la parálisis institucional tras las elecciones de 1984. Así, el testigo pasaba a Isaac Shamir, veterano dirigente del Likud, antiguo líder del grupo clandestino Lehi y símbolo de la línea dura frente a los palestinos y los países árabes.
El país no llegaba a esta transición en calma. La economía aún resentida por años de inflación, la presencia militar israelí en el Líbano seguía generando costes humanos y diplomáticos, y la OLP de Yasser Arafat mantenía su estrategia de atentados y hostigamiento, reafirmando su negativa a reconocer al Estado de Israel. A la vez, las relaciones internacionales eran tensas: Israel seguía siendo un aliado clave de Estados Unidos, pero estaba bajo creciente presión por su política de asentamientos y su resistencia a explorar soluciones negociadas.
Dentro del nuevo gobierno, además de Shamir, destacaban pesos pesados como Ariel Sharon, arquitecto de la política de colonización en Cisjordania y figura central de la derecha israelí, o Yitzhak Rabin, que como ministro de Defensa debía lidiar con la cuestión palestina y el Líbano. La coalición era una mezcla incómoda de pragmáticos y halcones, unidos por la necesidad más que por la afinidad ideológica. El relevo entre Peres y Shamir simbolizaba un experimento político único: un país gobernado por rivales que se turnaban el poder mientras afrontaban amenazas externas y fracturas internas que no daban respiro.
J. F. Lamata