26 mayo 2012

Siro López abandona el plató de ‘Punto Pelota’ tras una bronca con Josep Pedrerol «¡Yo tengo dignidad!», «¡Piénsatelo bien!»

Hechos

Emitido el 26 de mayo de 2012 en ‘Punto Pelota’ de Intereconomía TV.

Cuando me fui del plató de 'Punto Pelota'

Siro López

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Veníamos de hacer un maratón de 24 horas en directo. Se hizo muy pesado, y nuestros cerebros empezaron a funcionar con menos oxígeno del necesario. Me esforcé por mantenerme despierto y alerta, pero a ciertas horas de la emisión estaba ya saturado

  • A quien tiene que fichar el Real Madrid como entrenador es a ti – le dije a Jorge D´Alessandro en mitad de una discusión con bastante sorna.

A Josep Pedrerol no le gustó nada, le pareció una falta de respeto hacia uno de sus contertulios y me reprendió inmediatamente.

  • Pues si no te gustan las cosas que digo, me voy – Le solté a voces.

Es cierto – y los que habéis visto las tertulias organizadas por Pedrerol en televisión lo sabéis – que él tiene por costumbre corregirte y decirte en directo lo que no le gusta de ti, delante de todo el mundo. Y esto, depende del humor con el que te pille, te lo puedes tomar mejor o peor.

Aquella vez me sentó como una patada en e lculo.

Se me fue un poco de las manos y puede que, fruto del cansancio y de la saturación mental a la que nos vimos sometidos después de tantas horas en vivo, saltase más de la cuenta. VIéndolo ahora en perspectiva, quizá mi reacción fue desmesurada.

El caso es que me levanté, salí del plató, abandoné el estudio, cogí el coche y me fui directo para casa.

Recuerdo la sensación de estar con las manos en el volante, aún con la furia brotando por cada poro de mi piel, cagándome en todo lo cagable y sin ganas de mirar atrás.

No paraba de sonar mi teléfono móvil.

Y recibí tres llamadas clave.

  • Siro, acabo de ver lo que ha pasado en directo. Tienes mi tertulia a tu disposición – me dijo un compañero de profesión que trabajaba para la competencia, ofreciéndome trabajo.

No sé ni lo que le dije.

  • Pero ¡cómo haces eso, Siro! ¡Eres un energúmeno! ¡Cómo se te ocurre salir de esa manera del plató! ¡Da la vuelta ya! – me decía a voces, muy enfadada conmigo, Julita, mi mujer.

Me sentó fatal y le colgué sin despedirme.

  • Siro, eres muy importante para el programa. Tienes mucha más clase de la que has demostrado esta noche. Recapacita, anda – me dijo el Lobo Carrasco.

Esa última llamada, sumada a las anteriores, y a que me estaba ya calmando, me hizo reflexionar.

Cuando ya pasaba por Moncloa, me di la vuelta.

«Estamos muy cansados, Siro. Hablamos cuando quieras. No pasa nada, de verdad», decía el mensaje de texto que recibí de Josep Pedrerol ya de camino a Intereconomía.

«No te preocupes, voy de camino», le contesté en el acto.

Y lo arreglamos.