4 octubre 1994
El programa apartó en el último momento a Miguel Ángel Nieto, al tiempo que Jesús Cacho declinó asistir
TELECINCO dedica un programa a diseccionar el caso de Mario Conde (ex accionista de referencia de ANTENA 3 TV)
Hechos
El 4.10.1994 el programa ‘Mesa de Redacción’ fue un especial de D. Mario Conde frente a periodistas.
Lecturas
PROTAGONISTAS DEL PROGRAMA
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JESÚS CACHO ‘DECLINÓ’ ASISTIR A TELECINCO
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TELECINCO EXCLUYÓ DEL DEBATE EN EL ÚLTIMO MOMENTO A MIGUEL ÁNGEL NIETO
D. Miguel Ángel Nieto y Dña. Encarna Pérez, autores de ‘Los Cómplices de Mario Conde’ habían sido invitados inicialmente al programa, sin embargo días antes de la emisión fueron ‘des-invitados’ por la decisión del programa bajo el argumento de que querían incluir en su lugar a un representante de ‘The Wall Street Journal’.
05 Octubre 1994
Un diablo cojuelo en el Sistema
Mario Conde se enfrentó ayer, durante la emisión del programa «Mesa de redacción», que dirige Fernando Jáuregui en TELECINCO, a su «proceso» periodístico en televisión, reivindicando su derecho a «contar su verdad» sobre Banesto, el Banco de España, los partidos políticos y sus dirigentes, los medios de comunicación y hasta sus relaciones con la Corona.
Sentados en el estudio, durante hora y media mantuvimos las seis personas, bajo la mirada atenta del moderador un combate desigual. Por un lado estaba el ex presidente de Banesto y aspirante a líder social y político, en busca de una «limpieza» de su imagen pública tras el brutal acto de la intervención del pasado 28 de diciembre de 1993. Por otro, cinco periodistas, con desigual experiencia en cuanto a los temas financieros y políticos y una distinta percepción del fenómeno de Mario Conde en la vida pública española: Antonio Herrero y Luis Herrero compartían y comparten posiciones previas respecto al ex presidente de Banesto, al que acusaban y acusan de tener un papel determinante en la crisis de ANTENA 3 RADIO, que llevó a ambos a abandonar la emisora y a su entrada en la COPE; Ernesto Ekaizer, desde EL PAÍS, se ha convertido en uno de los más celosos críticos y más duros acusadores de Conde; Nicholas Bray, como corresponsal bancario de The Wall Street Journal y yo mismo, que en mis últimos tres libros he criticado tanto a la clase política, sobre todo socialista, como a la clase financiera por haber estimulado una suerte de «capitalismo de ruleta», de gigantesco «monopoly», en el que se ha ido entremezclando la clase dirigente de España, en lo que luego el propio Conde ha denominado «El Sistema», y en los que el ex banquero aparecía como una pieza más, aunque muy importante, de ese engranaje.
PEREGRINAJE.- El debate se puso tenso desde el principio ya que Antonio Herrero comenzó acusando a Conde de «peregrinar» por los medios de comunicación, de forma «esperpéntica y ridícula», para contar su verdad cuando hasta ahora la había silenciado. Duro en las formas y en las palabras, el periodista aceptó desde el principio que la intervención se sustentaba en razones políticas y que las cifras nunca llegarían a conocerse en su exacta verdad, tal y como ha pasado con el «caso Rumasa».
Conde aceptó el envite y puso buen cuidado en separar las opiniones de los hechos, dejando a un lado a la Corona y a cualquier pregunta relacionada con la Casa Real. Insistió en que quería, en que buscaba «contar mi verdad, lo que yo he vivido y conozco, y que sean los ciudadanos los que opinen y me den o me quiten la credibilidad». Tema éste, el de la credibilidad, que Luis Herrero sacaría hacia el final del programa para acusar al ex presidente de Banesto de no tenerla, si bien puso como ejemplo la reacción de los diputados en la Comisión parlamentaria.
Como si los dos se conocieran de antemano, tanto Conde como Ernesto Ekaizer se mostraron «papeles». El banquero, fotocopias de páginas de EL PAÍS con artículos e informaciones que luego habían sido corregidas por los hechos. Ni más ni menos quería «desautorizar» a Ekaizer, que habría partido de «posiciones previas y de parte» a la hora de informar y analizar la intervención del 28 de Diciembre. Y Ekaizer le devolvió los «cumplidos» llevando al debate un acta del Consejo Ejecutivo de Banesto de 1992 y un baile de cifras en torno al «agujero» del banco en 1987, santificado por el Banco de España, y unas declaraciones del vicepresidente de JP Morgan, Roberto Mendoza, en torno a la «mala» salud del banco español. Se encendieron los ánimos y al grito de «mentira, mentira… que se enseñen a la cámara» el periodista dejó a su periódico en evidencia al «cargarle» con toda la responsabilidad de una información incorrecta sobre Banesto, publicada a cuatro columnas en primera página.
Conde aseguró que no le movía la venganza, que las cifras dadas por el Banco de España no eran correctas, que el comportamiento de los partidos políticos de la oposición le resultaba inimaginable en cualquier país democrático, y que sus ex compañeros presidentes le habían abandonado por temor al poder político.
No hubo muchas cifras, afortunadamente para los telespectadores, pero sí mucha «imagen», mucho «look» de candidato político, de líder o aspirante a lider seguro de lo que sabe y lo que quiere y puede decir.
DINERO.- He dejado para el final mis preguntas y sus consecuencias, también porque lo más jugoso ocurrió en los últimos cinco minutos, casi como si de un partido de fútbol con empate o un combate de boxeo se tratara: ¿Se llevó o no se llevó Mario Conde, y su Consejo, dinero del banco? «Mire usted, si así hubiera sido se habría sabido en muy pocas horas, en muy pocos días, y han pasado nueve meses. No». ¿Se habría intervenido Banesto si Mario Conde hubiera comprado Ibercorp, el banco de los amigos de Mariano Rubio? «No, con seguridad que no». ¿No teme quedarse como Jack Nicholson, protagonista de Alguien voló sobre el nido del cuco, la imagen que usted mismo alentó en la presentación de su libro y que se tradujo en un artículo del director de este periódico y un magistral dibujo de Ricardo? «No creo que pueda pasar hoy, en este país, que me intenten volver loco, no lo creo». ¿Y no es el gran cuco de toda la película Felipe González? «Quiero separar al González presidente del Gobierno, al que se le «vende» la intervención, al que se le «convence» de lo inevitable de la intervención del González político, que es otro tema, del que ahora no quiero hablar».
La despedida de Mario Conde del programa se basó en su probable o posible futuro político: «Ahora estoy poniendo mi verdad sobre la mesa, la que no podía colocar cuando era presidente de Banesto, la que rompió un Banco de España cuya autoridad moral está bajo mínimos, con una intervención que ha causado la «huida» de un billón de pesetas en depósitos de Banesto. Y no lo hago por la política. Lo hago porque merece la pena intentarlo».
Raúl Heras
08 Octubre 1994
El Conde de Montecinco
Había expectación por lo que se anunciaba como gran exclusiva periodística. Mario Conde comparecía ante un avezado grupo de periodistas en la ‘Mesa de redacción’ de TELECINCO, de los que se esperaba un repaso importante que aclarase al respetable, finalmente, por dónde van los tiros del fracasado banquero.
Ernesto Ekaizer, autor del libro ‘Banqueros de rapiña’; Luis Herrero, autor de ‘Conde: el ángel caído’; Antonio Herrero, autor de una ácida entrevista con el ex banquero en su madrugador programa de la COPE (lo que supuso algo más que un diálogo con Luis del Olmo en su Onda Cero) y, finalmente Raúl Heras, que ha escrito con amplitud sobre el tema en su periódico.
El programa, que daba comienzo pasadas las diez treinta de la noche, concluía más allá de las dos y media de la madrugada, hora no apta para un prime time porque en medio TELECINCO insertaba un informativo cada vez más nocturno, con las intervenciones estelares de Martín Prieto y Jiménez Losantos, aderezadas por un Fernando Ónega, cada día más excelente comunicador de noticias.
Esta interrupción, como todos ellos sabían, rompía la estructura del debate, canceladaba la posible emoción del bombardeo periodístico sobre el incombustible Conde y, sobre todo, engañaba al espectador en un tema capital que el moderador Jáuregui contribuyó a falsear. El moderador del programa se dirigió a los trasnochadores avisando que se interrumpía aquello porque Ónega estaba esperando con su informativo, pero que volvían en seguida para, una vez concluído aquel, retomar el debate como si todos ellos hubieran de esperar a que las noticias concluyeran.
Programa enlatado.
El debate había sido grabado previamente: ¿por qué se quiso aparentar el directo? Fueron excluidos del mismo Miguel Ángel Nieto y Encarna Pérez, autores de otro interesante libro, ‘Los cómplices de Mario Conde’, con la excusa de dar espacio a un periodista británico que no se sabe bien que pintaba allí y, por si faltaba algo, en los obligados zapineos, se saltaba del Raúl Heras en TELECINCO preguntándole a Conde si se había llevado el dinero de Banesto, a Raúl Heras en ANTENA 3 TV polemizando con un experto sobre la división de la célula en el programa de Hermida. Ubicuidad en directo.
Si se logra reunir a varios periodistas incisivos informados de verbo fácil frente a un actor de la categoría de Mario Conde, parece lógico que todo esto no ocurra. ¿Por qué ocurrió? No se ha explicado y el señor Conde, como Edmundo Dantés, se escapó vivió por los varios agujeros que él mismo abrió su errático, desorientador, seudoinocente y falseado discurso, un peldaño más en la sospechosa y gran escalda de intervenciones propagandistas que todos los medios la están brindado, tal vez, como titula Ernesto Ekaizer en su próximo libro para ‘La vendetta’ que urde contra todos aquellos que le defenestraron. ¿Qué exigió Conde a TELECINCO? Esa es la información.