27 diciembre 1994
Para Trevijano sólo una república con un liderazgo presidencialista unipersonal podrá salvar a España de los separatistas
TELECINCO intenta, sin éxito, un combate entre Anson (ABC) y Trevijano sobre la Monarquía: el notario ‘republicanista’ asegura que el Rey fomentará los nacionalismos independentistas
Hechos
El 27.12.1994 el programa ‘Mesa de la Redacción’ de TELECINCO estuvo dedicado al ‘Futuro de la Monarquía’
Lecturas
El 27.12.1994 el programa ‘Mesa de Redacción’ que presentaba D. Fernando Jáuregui en TELECINCO invitó tanto al director del diario ABC, el monárquico D. Luis María Anson como al republicanista D. Antonio García-Trevijano, para que discutieran sobre sus distintas visiones en lo que podría haber sido una batalla monarquía-república. Curiosamente, ni el Sr. Anson, ni el Sr. Trevijano tuvieron grandes reproches que hacerse mutuamente sino más bien al contrario, se cruzaron varios elogios. Tuvo que ser otro de los tertulianos presentes, D. Juan Tomás de Salas, el que – en defensa de la monarquía parlamentaria – discutiera un poco más con el Sr. Trevijano ante la negativa del Sr. Anson a hacerlo. No en balde los Sres. Trevijano y Anson, a parte de ser amigos personales, eran ambos miembros y co-fundadores de la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI, ‘El Sindicato del Crímen’), por lo que se comprende que no quisieran atacarse entre ellos.
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PARTICIPANTES EN ‘MESA DE REDACCIÓN’ SOBRE LA MONARQUÍA:
29 Diciembre 1994
‘Trevijana’ república
A Tele 5 le salió un debate muy puntiagudo. Sentaron el martes al periodista Luis María Anson frente a un hemiciclo de invitados, con el fin de dar un repaso a un tema que no se suele repasar en este país: la monarquía. Y les salió un forfait interesante dentro de su aire apocalíptico. El epicentro, el protagonismo, se trasladó enseguida hacia la figura de Antonio García Trevijano, presentado como “el último republicano que queda en España, con permiso de doña Pilar Rahola”; y este curioso personaje, mitad notario, mitad político, asumió con sumo gusto la disidencia de aquella reunión. Un republicano entre monárquicos; o sea, toda la república sentada en una silla. Dijo cosas muy bárbaras y sentidas, que no se suelen oír en las tertulias. Meneó a Juan Carlos I diciendo que no tiene más legitimidad que la que le dio el franquismo; aseguró que Don Juan no quería que su hijo fuera rey, desbaratando sus planes la traición de Sainz Rodríguez; y anunció que el príncipe Felipe nunca llegaría a coronarse: “La monarquía es incapaz de asumir las reformas que el país necesita”. Como guinda se metió con Pujol y Arzalluz diciendo que consiguen competencias al amparo de la Corona: “Esto acabará como la India o Australia, es decir, independentismo; una república presidencialista es la única salvación frente al separatismo”. ¡Toma ya! Los contertulios se tomaron con gran serenidad esta peculiar exégesis del faro del fin del mundo. Debían sufrir internamente ante este penúltimo mohicano de tan sui generis república