6 julio 1966

Un Golpe de Estado en Nigeria acaba con la dictadura del General Johnson Aguiyi-Ironsi, que es asesinado

Hechos

El 30.07.1966 el general Johnson Aguiyi-Ironsi fue depuesto de la presidencia de Nigeria.

El Análisis

Nigeria en el abismo: El asesinato de Ironsi y la fractura étnica

JF Lamata
El 29 de julio de 1966, un contragolpe militar en Nigeria derrocó y asesinó al general Johnson Aguiyi-Ironsi, apenas seis meses después de que asumiera el poder tras el golpe de enero que acabó con la Primera República. Este nuevo levantamiento, liderado por oficiales del Norte, principalmente hausa-fulani, instala al teniente coronel Yakubu Gowon como nuevo jefe de Estado. El golpe, lejos de estabilizar el país, agrava las profundas divisiones étnicas entre los igbos del Este, los hausa-fulani del Norte y los yorubas del Oeste, llevando a Nigeria al borde de la guerra civil. La brutalidad del asesinato de Ironsi, un igbo, y la masacre de oficiales y civiles de su etnia en el Norte, reflejan una nación fracturada donde la lucha por el poder se entrelaza con el odio tribal. Este editorial examina las fuerzas detrás del golpe, el ascenso de Gowon y los problemas étnicos que amenazan con desgarrar Nigeria.
El golpe de julio fue orquestado por oficiales del Norte, liderados por figuras como Murtala Muhammed y Theophilus Danjuma, en respuesta al régimen de Ironsi, percibido como un gobierno dominado por los igbos. El golpe de enero de 1966, ejecutado por oficiales mayoritariamente igbos como Chukwuma Nzeogwu, había generado resentimiento en el Norte, donde se interpretó como un intento de imponer la hegemonía igbo tras el asesinato de líderes norteños como Ahmadu Bello y Abubakar Tafawa Balewa. La decisión de Ironsi de abolir el sistema federal mediante el Decreto 34, promoviendo un gobierno unitario, y su nombramiento de oficiales igbos en puestos clave, alimentaron las sospechas de favoritismo étnico. Las tensiones estallaron en mayo con pogromos anti-igbos en el Norte, y el contragolpe de julio, que incluyó el secuestro y asesinato de Ironsi en Ibadan, fue una reacción visceral para restaurar el poder del Norte. Las masacres subsiguientes de igbos en ciudades como Kano y Kaduna, con miles de muertos, evidencian un odio étnico que el gobierno de Ironsi no supo o no quiso contener.
Yakubu Gowon, un cristiano angas del Norte Central, de 31 años, emerge como un líder de compromiso, aceptable para los hausa-fulani pero sin el bagaje sectario de las élites norteñas. Su dictadura, respaldada por el Consejo Militar Supremo, promete restaurar el federalismo y la estabilidad, pero enfrenta un país al borde del colapso. Los igbos, liderados por figuras como Chukwuemeka Ojukwu en el Este, rechazan el nuevo régimen. Los igbos, traumatizados por las masacres, ven en Gowon un títere del Norte. En este julio de 1966, Nigeria no solo cambia de dictador; se adentra en un camino de violencia étnica que amenaza con destruir la unidad soñada en la independencia de 1960.
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JF Lamata