28 enero 1986
El General Tito Okello es depuesto de la presidencia tras haber permanecido apenas seis meses en el cargo
El ministro de Defensa Yoweri Museveni nuevo dictador de Uganda tras el triunfo de su guerrilla
Hechos
El 28.01.1986 Yoweri Museveni tomó posesión como nuevo presidente de Uganda después de que la NRA (el Ejército Nacional de Resistencia) se hiciera con el control del país deponiendo al gobierno del General Okello.
Lecturas
El General Tito Okello, dictador de Uganda desde el golpe de Estado que derribó definitivamente a Milton Obote en julio de 1985 apenas a podido permanecer unos meses en el poder.
28 Enero 1986
La guerrilla controla la segunda ciudad de Uganda
El Ejército Nacional de Resistencia (NRA) ugandés, que dirige el ex ministro de Defensa Yoweri Museveni, tomó ayer el control de Jinja, la segunda ciudad de Uganda, según afirmaron diplomáticos occidentales en Nairobi. Según estas fuentes, un pequeño grupo guerrillero, el Movimiento para la Libertad de Uganda, se unió al N RA en el ataque de Jinja, adonde se reunieron las tropas del Gobierno anterior tras la caída de Kampala, el domingo, en poder de los rebeldes.
Museveni, que llegó ayer a Kampala, garantizó a los jefes de las embajadas extranjeras en la capital ugandesa la protección de los bienes de sus ciudadanos.El líder del NRA dijo también que decidió tomar el poder para ayudar al jefe de Estado destituido, el general Tito Okello, a controlar las tropas gubernamentales, que han sido acusadas en numerosas ocasiones de graves agresiones contra la población civil.
Museveni firmó con Okello, el pasado mes en Nairobi, un acuerdo de paz que debía poner fin a la guerra civil y que no llegó a entrar en vigor. Dicho acuerdo preveía la inclusión como número dos de Museveni en el consejo militar que gobernaba el país. El líder guerrillero, sin embargo, puso como condición para ocupar este cargo que Okello lograra un control absoluto de sus tropas.
En un mensaje radiofónico, Museveni declaró el pasado domingo que su organización asumirá la dirección del país mientras se constituye, en el plazo de una semana, una administración con «una amplia base», tras la realización de consultas con «diversos sectores políticos».
En el curso de las declaraciones efectuadas el lunes, Museveni dijo que está seguro de que sus tropas lograrán la victoria. En este sentido, la toma de Jinja constituye un importante paso adelante para Museveni, ya que de esta ciudad depende el control de la carretera que conduce a Kenia y que constituye una pieza fundamental para el aprovisionamiento del país.
Según fuentes de Kampala, el NRA efectuó en los últimos días numerosos fusilamientos de los que eran sorprendidos en actos de pillaje. Las comunicaciones en la capital ugandesa permanecían ayer cortadas, y el aeropuerto internacional de Entebbe esta cerrado.
29 Enero 1986
Museveni, un intelectual admirador de Fidel Castro
El líder del Ejército Nacional de Resistencia (NRA) de Uganda, Yoweri Museveni, de 40 años, ex profesor de instituto y graduado en Ciencias Políticas y Económicas por el University College de Tanzania, se considera un intelectual y no un soldado.Museveni, que se confiesa admirador de Fidel Castro y de la revolución soviética, está casado y tiene cuatro hijos.
Tras denunciar como fraudulentas las elecciones de diciembre de 1980, en las que resultó ganador el Congreso Popular Ugandés de Milton Obote -que fue el primer jefe de Gobierno de Uganda tras el logro de la independencia del Reino Unido en 1962-, Museveni creó el NRA en febrero de 1981. Miembro de la tribu Banyankole, procedente del suroeste del país, ha afirmado en varias ocasiones que en el NRA se hallan representados todos los principales grupos étnicos de Uganda.
Observadores occidentales, sin embargo, consideran que los miembros pertenecientes a la etnia de Museveni constituyen la mayoría frente a unos escasos representantes de las tribus del norte del país, que predominan en las filas del Ejército del Gobierno depuesto por el líder del NRA.Museveni también ha negado las afirmaciones de quienes lo consideran un hombre de ideología izquierdista y se declara nacionalista ante todo.
El Análisis
El 28 de enero de 1986, Yoweri Museveni asumió la presidencia de Uganda tras la victoria de su Ejército Nacional de Resistencia (NRA) sobre las fuerzas del general Bazilio Olara Okello. Con él, se esfuman las escasas ilusiones de que el país recupere una senda democrática: Museveni instala un sistema de partido único, concentrando todo el poder en sus manos y clausurando, de facto, la pluralidad política. Lo que no consiguieron Idi Amín, Milton Obote ni el propio Okello —dar estabilidad duradera al país—, Museveni lo alcanzará, pero al precio de un férreo control y de la libertad política reducida a cenizas.
Su ideología combina un discurso panafricanista y modernizador con una praxis autoritaria. Museveni se presenta como reformista, enemigo de las dictaduras militares clásicas y crítico con la corrupción de sus predecesores, pero la realidad es que su modelo concentra el poder y desconfía de las urnas libres. Cuenta con el apoyo de potencias como Estados Unidos y Reino Unido, que ven en él un aliado útil en la región de los Grandes Lagos y un dique frente a regímenes hostiles, así como un garante de cierta estabilidad económica. Ese respaldo internacional refuerza su control interno, blindando su autoridad frente a presiones democratizadoras.
La llegada de Museveni parece confirmar una amarga constante en buena parte del África Negra postcolonial: la democracia liberal no encuentra terreno fértil, desplazada por regímenes que priorizan el orden —o su propia supervivencia— sobre las libertades. Uganda, que en apenas quince años pasó de la independencia a una cadena de golpes, guerras civiles y dictaduras, ahora entra en una era de estabilidad prolongada… pero bajo una mano de hierro. Una paz sin pluralismo, que si bien ahuyenta el caos, perpetúa la sensación de que la libertad es un lujo que el pueblo ugandés sigue sin poder permitirse.
JF Lamata