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La candidata socialista verde Marina Silva, volvió a caer en primera vuelta, aunque vio acrecentar su apoyo popular

Elecciones Brasil 2014 – La izquierdista Rousseff es reelegida presidenta derrotando al socialdemócrata Aéció Neves

HECHOS

El 26 de octubre de 2014 se celebró la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil que dieron el triunfo a la candidata Dilma Rousseff.

27 - Octubre - 2014

El reto de Dilma Rousseff

EL PAÍS (Director: Antonio Caño)

Los votantes brasileños han enviado un claro mensaje a la reelegida presidenta Dilma Rousseff al designarla para un segundo y último mandato con un estrecho margen sobre su contrincante en la segunda vuelta, el liberal Aécio Neves. La primera mujer que ocupa la jefatura del Estado en Brasil se enfrenta a dos retos cruciales que no tuvo que abordar su predecesor y correligionario, el popularísimo Luiz Inácio Lula da Silva. De su gestión depende el bienestar de millones de brasileñosy la proyección de Brasil sobre Latinoamérica.

En primer lugar, el motor económico del gigante latinoamericano se está deteniendo y hay que reactivarlo. Un crecimiento del 1,6% es claramente insuficiente para Brasil, que todavía tiene por delante la inclusión de millones de personas en la clase media y la modernización del país. El escaso margen que ha separado a Rousseff de Neves muestra la preocupación del electorado ante el estancamiento en el proceso de aumento del bienestar que comenzó hace ya dos décadas; precisamente cuando la formación que presentaba la candidatura de Neves, el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), estaba en el poder. Es urgente que Rousseff aborde sin más retrasos las necesarias reformas —política, laboral, fiscal, educativa— y que se mejore la competitividad. Una gran proporción de votantes ha expresado su rechazo al proyecto del PT de mayor presencia del Estado en la vida económica del país y la presidenta deberá tenerlo en cuenta. El que la Bolsa de São Paulo abriera su sesión con un desplome del 6% traduce lo que opinan los inversores de esa línea de actuación.

El otro desafío es la división política. Las protestas contra la corrupción y el mal funcionamiento de los servicios y el rechazo a los gastos del Mundial de Fútbol probaron que la larguísima luna de miel del PT con gran parte del electorado estaba en su fase final. Rousseff tiene también, además del mandato de las reformas, el de recomponer el consenso social.

28 - Octubre - 2014

Rousseff se enfrenta al reto de sacar a Brasil del estancamiento

EL MUNDO (Director: Casimiro García Abadillo)

Los ajustados resultados de las elecciones del domingo reflejan la preocupante situación de un país dividido entre quienes confían en la política asistencial del Gobierno, que ha rescatado de la pobreza extrema a casi 40 millones de brasileños, y aquellos que creen llegada la hora, tras 12 años de gestión del Partido de los Trabajadores (PT), de poner en práctica políticas liberalizadoras que saquen a Brasil del estancamiento económico. En este sentido, los mercados –que habrían preferido la victoria del liberal Aécio Neves– han reaccionado a la victoria de Rousseff con un desplome del 4% del principal índice selectivo de la Bolsa de São Paulo. Brasil, que llegó a crecer a un ritmo del 5%, lo hace ahora al 0,2%, afronta una inflación del 6%, que ha frenado el consumo interno y tiene endeudadas a muchas familias, y ha visto cómo, ante la falta de reformas estructurales, la carencia de infraestructuras y el creciente intervencionismo estatal, ha perdido la confianza de los inversores extranjeros.

Revertir esta situación con un programa económico que integre las demandas de la clase media urbana –la más activa en las calles a la hora de pedir un cambio de modelo que consolide sus frágiles conquistas– debe ser el principal empeño de Rousseff. De otro modo ahondará en las dramáticas desigualdades sociales entre un norte depauperado –donde ha obtenido la mayoría de los votos– y un sur próspero que se siente asfixiado con una política fiscal desproporcionada y que quiere avanzar hacia un Estado del bienestar exigiendo mejoras en Educación, Sanidad y Transportes. La presidenta brasileña no puede seguir viviendo de la herencia dejada por Lula y tiene que hacer una política más abierta a los sectores del país que se sienten ignorados.

Rousseff tiene, además, otro frente que no puede descuidar. La causa del desafecto de la mayoría de los jóvenes hacia la política son los continuos casos de corrupción que afectan tanto a las relaciones de las fuerzas de seguridad con algunos jefes del narco en un país con 50.000 homicidios anuales, como al PT, al que acusan de financiación ilegal a través de dinero desviado de Petrobras. Ayer, la petrolera estatal anunció la contratación de dos empresas independientes para investigar las acusaciones que implican a varios dirigentes y líderes del partido gubernamental. Rousseff tiene que depurar responsabilidades y lanzar un mensaje claro a los brasileños de regeneración política.

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