23 enero 2006
El histórico líder socialista Mario Soares presentando su propia candidatura a la presidencia del país frente a la oficial de su partido encabezado por Manuel Alegre
Elecciones Portugal 2006 – La derecha con Anibal Cavaco Silva logra por primera vez la jefatura del Estado gracias a la división socialista
Hechos
El 22.01.2006 se celebraron elecciones presidenciales en Portugal en las que ganó el candidato Anibal Cavaco Silva, del Partido Social Demócrata.
Lecturas
José Sócrates es primer ministro desde 2005.
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RESULTADOS
Aníbal Cavaco Silva (Partido Social Demócrata) – 50,6%
Manuel Alegre (Partido Socialista) – 20,7%
Mario Soares (Partido Socialista) – 14,3%
Jerónimo de Sousa (Partido Comunista) – 8,6%
Francisco Louça (Bloque Izquierda) – 05,3%
Antonio García Pereira (Comunista Independiente) – 0,4%
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24 Enero 2006
Cohabitación a la lusa
Aníbal Cavaco Silva no ha necesitado la segunda vuelta para convertirse en presidente electo de Portugal. Con la claridad de los treinta puntos que le saca al segundo candidato más votado, el ex primer ministro se convierte en el primer jefe de Estado conservador luso desde la Revolución de los Claveles de 1974. Inaugura así un periodo de cohabitación con el Gobierno socialista de José Sócrates, al que ha prometido cooperación para afrontar los muchos problemas que en los últimos años han sumido a nuestro vecino en una seria crisis política, económica y hasta anímica. Sócrates ha de ser consciente de que ha sufrido un duro revés y que el éxito de su programa de reformas dependerá ahora en gran medida del grado y calidad de esta cooperación con el presidente.
Cavaco Silva ha sido el candidato que mejor ha sabido presentar una ilusión y cierta confianza al electorado, pero sin ofrecer propuestas concretas. Su nombre está asociado al dinamismo y el crecimiento económico del que gozó Portugal durante su larga etapa de primer ministro (1985-1995) como líder del conservador Partido Social Demócrata. Han fracasado estrepitosamente sus oponentes socialistas: Manuel Alegre, que ha conseguido un 20,7% de los votos pese a no contar con el respaldo oficial del PS, y el veterano Mário Soares, que a sus 81 años sólo ha obtenido un 14,3% que marca el ocaso de una fecunda carrera política.
La pugna verbal entre ambos durante la campaña ha sido fiel reflejo de la confusión y la profunda crisis de los socialistas cuando no se ha cumplido aún un año de su victoria por mayoría absoluta en las generales de febrero pasado. Para Soares la derrota es la amarga prueba de que estaban en lo cierto quienes le avisaron de que, habiéndolo sido todo en la vida política de Portugal (presidente y primer ministro), sus aspiraciones no tenían sentido ni para él ni para su partido.
El Análisis
Las elecciones presidenciales de enero de 2006 han marcado el regreso triunfal de Aníbal Cavaco Silva a la primera fila de la política portuguesa. Antiguo primer ministro durante una década (1985-1995), Cavaco Silva había mantenido un perfil bajo tras su derrota en las presidenciales de 1996, pero ahora ha sabido capitalizar la unidad de la derecha en torno a su figura y convertirse en el primer jefe de Estado de signo conservador desde el fin de la dictadura salazarista. Con cerca del 50,5% de los votos en la primera vuelta, el líder del Partido Social Demócrata (PSD) evitó una segunda ronda y devolvió a su espacio político el prestigio institucional de la Presidencia de la República.
La clave de su victoria estuvo tanto en su perfil de gestor experimentado como en la división de la izquierda, que acudió a las urnas con hasta cuatro candidatos. El Partido Socialista (PS), en el Gobierno con José Sócrates, vivió una fractura interna dolorosa: mientras la dirección oficial apoyaba a Mário Soares, histórico expresidente y figura central de la transición democrática, una parte significativa de la base socialista se volcó con Manuel Alegre, poeta y diputado del PS, que rompió la disciplina del partido al presentar su propia candidatura. La relación entre ambos, antaño cercana, se deterioró hasta el enfrentamiento abierto, debilitando al socialismo en su conjunto.
A esa pugna interna se sumaron los otros aspirantes de la izquierda: el comunista Jerónimo de Sousa, candidato de la CDU, Francisco Louçã, en representación del Bloco de Esquerda y Garcia Pereira (Partido Comunista de los Trabajadores Portugueses). Todos ellos recogieron apoyos valiosos en sectores críticos con la moderación socialista, pero contribuyeron a fragmentar el voto progresista. En consecuencia, mientras la derecha cerraba filas con un solo candidato sólido, la izquierda se diluía en múltiples opciones que se neutralizaron mutuamente.
Mário Soares centró su campaña en un mensaje de resistencia: advertir que, tras tres décadas de democracia, Portugal no debía tener un presidente de derechas. Sin embargo, el electorado ha optado precisamente por ello. Cavaco Silva asumirá la Presidencia en un escenario de cohabitación política, con un primer ministro socialista, José Sócrates, al frente del Ejecutivo. Portugal entra así en una nueva etapa en la que el poder estará dividido, y donde el desafío será mantener la estabilidad entre dos sensibilidades políticas opuestas que, por primera vez en la democracia portuguesa, compartirán el mando del Estado.
J. F. Lamata