La AT&T de Randall Stephenson anuncia la compra de Time Warner para crear el mayor imperio mediático del mundo

HECHOS

En octubre de 2016 se hizo público el acuerdo de fusión entre la AT&T y Time Warner.

24 - Octubre - 2016

Una macrofusión que no puede ir contra la competencia

EL MUNDO (Director: Pedro G. Cuartango)

EL ACUERDO al que ha llegado AT&T, el mayor operador de telefonía del mundo, para comprar la compañía de producción audiovisual Time Warner puede marcar el pistoletazo de salida a una oleada de fusiones entre empresas de telecomunicaciones e internet y medios de comunicación. Es cierto que desde la irrupción de la revolución digital hemos asistido al estallido de varias burbujas en el sector, especialmente la de las puntocom en el año 2000, razón por la que nadie se atreve a pronosticar hacia dónde se dirigirá el mercado. Pero parece claro que existe plena complementariedad entre las empresas que ofrecen servicios de conexión a internet y las que producen contenidos, tanto informativos como de entretenimiento.

El acelerado proceso de concentración empresarial que han experimentado las telefónicas a nivel mundial, el auge de los servicios gratuitos de llamadas y mensajes, y la guerra de precios provocada por la fuerte competencia en el sector han conducido a que el promedio de ingresos por cliente haya caído a niveles insostenibles, por lo que estas compañías han decidido cambiar de estrategia comercial. Dado que cada vez más usuarios consumen programas informativos y de entretenimiento a través de los dispositivos móviles y las televisiones con conexión a internet, el objetivo ahora es el de captar el mayor número de abonados utilizando como gancho exclusivos contenidos audiovisuales. En este caso, Time Warner es propietaria del estudio cinematográfico Warner Bros, de la cadena de televisión HBO, especializada fundamentalmente en series, y de uno de los líderes mundiales de la información, el canal CNN, además de poseer derechos televisivos en importantes acontecimientos deportivos. De esta forma, AT&T podrá ofrecer a sus clientes todos estos contenidos, utilizando sus infraestructuras vía satélite o por cable a precios mucho más competitivos que otras compañías que comercializan películas, series y documentales a través de internet como Netflix o Amazon Prime.

El alto nivel de concentración que supone esta operación deberá ser autorizada aún por el regulador estadounidense, por lo que el éxito de la misma dependerá de quién llegue a la Casa Blanca el próximo 8 de noviembre. Por su parte, Donald Trump ya ha amenazado con bloquear la compra si sale elegido presidente, ya que este tipo de transacciones, según el candidato republicano “destruyen la democracia” al eliminar competidores. Pero nadie puede frenar una tendencia que parece imparable, por lo que sería absurdo oponerse a este tipo de uniones inevitables.

Otra cuestión es la necesaria regulación que las autoridades deberán impulsar para impedir la creación de posiciones dominantes en el mercado. Es cierto que muchos consumidores se verán beneficiados por los servicios que ofrecerá la nueva empresa fusionada, y que ésta podrá a su vez rentabilizar las sinergias empresariales, pero esto no puede hacerse a costa de eliminar la competencia. El sistema de libre concurrencia ha de vigilar para que un sector no quede en manos exclusivas de una sola compañía capaz de imponer sus condiciones. Deberá garantizarse la libertad comercial, bien a través de un sistema obligatorio de cesiones de contenidos o de cualquier otra fórmula que evite las negativas consecuencias de que una empresa actúe en régimen de monopolio.

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