PRISA y Zeta crearán conjuntamente Audiovisual Sport, para explotar el fútbol, al tiempo que se especula con una evolución de los informativos de ANTENA 3 a posiciones afines al PSOE y contrarias al PP

Pacto de Nochebuena: Asensio (ANTENA 3 – Zeta) deja tirada a la plataforma Telefónica-RTVE-Televisa para aliarse con la de PRISA

HECHOS

El 24 de diciembre de 1996 el Grupo PRISA y ANTENA 3 TV (del Grupo Zeta) anunciaron su alianza para explotar conjuntamente los derechos del fútbol.

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DOBLE ALIANZA

El acuerdo del 25 de diciembre de 1997 firmado entre el presidente del Grupo PRISA, D. Jesús Polanco y el presidente del Grupo Zeta y ANTENA 3 TV, D. Antonio Asensio, consistía en un pacto para explotar conjuntamente los derechos de emisión de equipos de fútbol que habían logrado conjuntamente mediante la creación de una sociedad conjunta: Audiovisual Spot.

No obstante, el pacto incluía una segunda parte: que ANTENA 3 TV y el Grupo Zeta abandonaban la plataforma digital VÍA DIGITAL para pasarse a la plataforma del Grupo PRISA, CANAL SATÉLITE DIGITAL, que sería la que, presumiblemente compraría a Audiovisual Sport esos derechos de emisión de partidos de fútbol.

GUERRA DE EL MUNDO CONTRA ASENSIO

La ira del Gobierno Aznar contra el Grupo Zeta/ANTENA 3 y D. Antonio Asensio por su ‘traición’ tuvo plasmación mediática en el periódico EL MUNDO, que fue el diario que más cargó contra el Sr. Asensio a partir de entonces, recordando todas las incoherencias del Sr. Asensio entre lo que había dicho antes y lo que al final había hecho y especulando sobre los motivos del cambio. Uno de los columnistas de EL MUNDO, D. Jesús Cacho, llegó a advertir en un artículo a uno de los principales accionistas de ANTENA 3, el Banco Central Hispano, que el Gobierno podía intervenir contra ellos si seguía apoyando al Sr. Asensio. La presentadora de ANTENA 3, Dña. Consuelo Álvarez de Toledo, que era periodista de EL MUNDO, abandonó ANTENA 3 tras constatar, según ella, el cambio editorial del canal.

DIFERENTES INTERPRETACIONES EN LAS EMISORAS

Los tertulianos de la Cadena SER del día 27.12.1996 D. Diego López Garrido (IU, sector Nueva Izquierda), D. Gabriel Cisneros (PP) y D. Joaquín Leguina (PSOE) compartieron el entusiasmo de D. Iñaki Gabilondo que defendió el nacimiento de la televisión por satélite como ‘un nuevo ya apasionante mundo que nos aguarda”, aunque el Sr. Cisneros se mostró escéptico sobre si habría suficiente mercado para dos plataformas, la de PRISA y la de Telefónica-TVE.

Ese mismo día la tertulia de la Cadena COPE que conduce D. Antonio Herrero, los tertulianos D. Justo Fernández, D. Víctor Márquez Reviriego, D. José Antonio Sánchez (ABC) y D. Antonio Romero (IU, sector Anguita) clamaron contra el Grupo PRISA al que acusaron de organizar un oligopolio maléfico y contra la traición de D. Antonio Asensio. Aunque el Sr. Justo Fernández recordó que hasta hace muy poco muchos de los que ahora le llaman traidor le elogiaban (en la propia COPE se habían lanzado muchos elogios al Sr. Asensio, en especial por parte de D. José María García).

EL PNV SALE EN APOYO DEL GOBIERNO AZNAR ATANCO AL GRUPO PRISA

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) fue una de las primeras formaciones políticas en respaldar al Gobierno Aznar en su guerra contra el Grupo PRISA. El portavoz del PNV, D. Iñaki Anasagasti, tuvo una vibrante intervención en Radio Nacional de España (RNE) cargando contra el Grupo PRISA y echando en cara tanto los planes monopolísticos del Sr. Polanco como el extraño cambio de actitud del Sr. Asensio. Así como a la vez denunciar la hostilidad de EL PAÍS hacia el PP, CiU y PNV.

 

27 - Diciembre - 1996

LA CRISIS DE NOCHEBUENA: DRAMATIS PERSONÆ

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

JESUS POLANCO, el gran patrón de PRISA, aparece como el máximo beneficiario de la crisis. La afrontó con muy malas cartas en la mano: parecía destinado a quedar en posición muy poco competitiva de cara al mercado de la televisión de pago, monopolizado hasta ahora por él. Pero guardaba varios ases en la manga, y los ha jugado. Queda por ver si no ha iniciado con ello una peligrosa huida hacia adelante, asumiendo excesivos riesgos. Pero, por ahora, lo que está claro es que el destinatario predilecto de los favores del felipismo sabe bien a quién tiene que comprar y cuándo.

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FELIPE GONZALEZ y el PSOE dejaron claro desde el principio de qué lado estaban, y ayer lo ratificó su representante en la Comisión de Control de RTVE: querían que la batalla la ganara su amigo Polanco, y están contentísimos de que las cosas apunten en esa dirección. Curiosas, sus obsesiones: llegaron a manifestar que consideraban una afrenta que en la plataforma digital estuviera EL MUNDO, por más que su presencia (un 1%) fuera meramente simbólica. Se supone que están en la oposición, pero se las arreglan como si siguieran teniendo las riendas del Poder.

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ANTONIO ASENSIO ha incumplido todos los compromisos que asumió a la hora de la constitución de la plataforma de televisión digital. Debería explicar públicamente por qué, aunque sólo fuera para tratar de desmentir la interpretación más extendida: que su viraje responde más a motivaciones de lucro personal que al interés de Antena 3. De momento, lo único que está claro es que su imagen pública -que no rondaba grandes alturas, ha quedado por los suelos. Y que se ha convertido en rehén de aquel a quien apenas hace nada acusaba de «prostituir la democracia».

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JOSE MARIA AZNAR, cuando llegó al Gobierno, lo tenía claro: no podía ser que el mundo de la comunicación estuviera cada vez más monopolizado por un solo grupo empresarial que, para más inri, es íntimo aliado de su eterno rival político. Creyó que Asensio quebraría ese proceso monopolizador, y le ayudó para que lo hiciera. Ha ocurrido todo lo contrario. Algunos culpan a Rodríguez, pero el secretario de Estado no ha sido el artífice, sino el ejecutor de esa táctica. Aznar debe decidir: o se resigna y se rinde o acepta el reto y combate. Le va todo en ello.

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EMILIO AZCARRAGA, el presidente de Televisa, intentó hasta el último momento frustrar el pacto Polanco-Asensio. Hizo al presidente de Antena 3 una «oferta de ensueño»: darle 200 millones de dólares de plusvalía -o sea, para su bolsillo- y hacerse cargo de todos sus compromisos financieros en relación al fútbol; a cambio, Asensio debía respetar el pacto de la plataforma. ¿Y qué obtenía Azcárraga con esa operación? Entrar por la puerta grande en el mercado español y venderle un favor al Gobierno de Aznar. Le salió mal. En España, el PRI está en la oposición.

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JORDI PUJOL no aparece en el escenario de la crisis, pero es pieza clave en su gestación y resolución. Sin su plácet, Asensio no habría actuado así. Depende demasiado de él. ¿Por qué ha dado el honorable esta nueva puñalada a Aznar, tan parecida a la que le asestó a la hora de la elección de la Presidencia de la Sala Segunda del Supremo? Una posible explicación: no quiere que Aznar gane terreno y se ponga en condiciones de vencer más ampliamente en las siguientes elecciones. Otra: sigue teniendo muchos lazos que lo atan al felipismo. No son explicaciones incompatibles.

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JUAN VILLALONGA, presidente de Telefónica, ha sido sin duda el más sólido impulsor de la plataforma digital. No faltará quien considere que lo sucedido representa para él una cierta derrota. Puede suponerle más bien una liberación. Bastante tarea tiene con el proceso privatizador de Telefónica, con la consiguiente renovación de su Consejo de Administración, con su expansión exterior… La plataforma digital y el inestable mercado del fútbol televisado eran para él un verdadero campo de minas. Ha protegido a sus accionistas al no ceder a las pretensiones de Asensio.

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MONICA RIDRUEJO, directora general de RTVE, debería haber tomado las riendas del complejo proceso de creación de la plataforma digital. El papel le correspondía por derecho propio. Pero, inmersa en los abismos económicos del ente, este asunto, capital, la ha desbordado por completo. Cuando quiso darse cuenta, los acuerdos firmados se habían convertido en papel mojado, y TVE -a fin de cuentas, la más poderosa de las empresas televisivas españolas-, en mero comparsa segundón. Ayer empezó a reaccionar. Muy tarde ya. Pero mejor es tarde que nunca.

28 - Diciembre - 1996

Más Plataformas

Federico Jiménez Losantos

Aunque ahora en Moncloa reine un cabreo feroz contra Antonio Asensio por haber ‘traicionado’ el proyecto de la plataforma digital, creo que es inútil insistir en la jeremiada y convendría tratar de sacar las lecciones del caso. Yo no voy a hablar mal de Polanco ni de Asensio, aunque de ambos sólo haya recibido palos, porque si ellos han aprovechado una situación de ventaja en el Gobierno de turno, el que se la ha conceiddo, luego serán González y Aznar los que tengan que hacer examen de conciencia. Bueno tratándose de conciencia, tendrá que ser sólo Aznar, porque ya González mostró su carencia de ella al decir que se cargaría la plataforma digital auspiciada por el PP en cuanto llegase al Gobierno. Después de lo que hizo con las concesiones de televisión tampoco podía esperarse otra cosa, pero, en fin, , Tigrekán no engaña a nadie. En cambio, Aznar se siente engañado, pero aunque tenga razones para ello le falta la razón fundamental. Él también ha jugado a aprendiz de brujo patroneando proyectos telepitifláuticos y, sencillamente ha topado con un tipo más vivo que le ha timado con absoluta naturalidad. Asensio no ha hecho sino aprovecharse de una situación en la que, primero, su astucia y, luego, el Gobierno, le permite maniobrar a sus anchas. En cuanto a Polanco, ha sabido aguantar el tirón, mantener su pretensión de monopolio fáctico y se ha llevado de momento, el gato al agua.

¿Qué puede hacer el Gobierno? Pues, sencillamente, no legislar ni a favor ni en contra de Polanco ni, ahora, de Asensio y Polanco. Si en vez de montar tinglados teledirigidos se hubieran dedicado a cumplir su programa político, que es para lo que se les votó, no estarían ahora tan chasqueados. Pero hay tiempo por delante y se trata, simplemente, de volver a la buena vía de mercado abierto y la libre competencia. Yo creo que no hay que legislar contra nadie: ni contra Ruiz Mateos, ni contra Polanco, ni contra Asensio. Hay, simplemente, que luchar contra los monopolios o los oligopolios que rompen las reglas de juego de la libre competencia y para ello no es necesario un marco legislativo adecuado y una continua intervención del Poder político favoreciendo la pluralidad, la apertura por la tendencia evidente al monopolio que tienen las empresas en muchos sectores, entre ellos el de la comunicación, que en una democracia – régimen de opinión pública – es un bien que debe ser protegido al máximo.

En mi modesta opinión, si Polanco y Asensio hacen una plataforma, estupendo. Si Azcárraga y el resto se mantienen en la otra, mejor. Y si saliera una tercera o una cuarta, mejor todavía. Al final la defensa de la libertad de expresión es la pluralidad y cuantos más propietairios y medios haya, mayor será la calidad de la vida informativa – y por ende política – del país.

Acuérdese de su temprana juventud el señor Rodríguez y recupere aquella máxima de ‘crear dos, tres, muchos vietnam’. ¿Qué en vez de una plataforma hay dos? Perfecto. ¿Qué hay siete? Magnífico. Ellos, a lo suyo, que es mantener el mercado abierto y allá los empresarios con su negocio. Si es por el idioma, no se preocupen. Mientras los mexicanos lo defiendan en la frontera con Estados Unidos como lo vienen haciendo, la barrena está levantada. Lo que hace falta es un buen plan para la enseñanza del español en Norteamérica – creo que el Ministerio lo está pergeñando – y, aunque eso resulte más difícil, un plan para que también en España se aprenda español. Con eso y la natalidad creciente de nuestros hermanos transatlánticos, el futuro del idioma está asegurado. Lo que hace falta es que exista una oferta abundante y de calidad de productos televisivos en nuestra lengua y que nadie disfrute monopolio ni tampoco padezca veto de Gobierno alguno. Y, por favor, olvídense de la monserga de la rentabilidad, que es cosa de empresarios, no de políticos. Cuantas más televisiones, mejor.  Cuanto más libres, mejor. Cuanto menos politizadas, mejor.

Federico Jiménez Losantos

01 - Febrero - 1997

El impuesto digital

YA (Director: Abel Hernández)

Los ciudadanos, que leen determinados periódicos o escuchan unas u otras emisoras de radio y de televisión, tienen que estar necesariamente desconcertados o mal informados sobre lo que está pasando en torno a la televisión digital en España. Los  grandes medios de comunicación tienen intereses manifiestos en esta batalla. Algunos de ellos se juegan ser o no ser. De ahí la especial virulencia y tendenciosidad con que está abordándose el tema. Son muchos miles de millones de pesetas los que están en juego como para esperar objetividad de los que se los juegan.

Esto quiere decir, ante todo, que esta descomunal trifulca  está poniendo a prueba la veracidad en la información y la ecuanimidad en el análisis. Se impone la propaganda. Nadie admite que la otra parte tenga algo de razón. Es una lucha despiadada de intereses, en la que los medios concernidos pierden de antemano la razón y se la hacen perder a sus lectores y a sus radioyentes o telespectadores. A todos éstos habría que pedirles que desconfíen en esto de los medios habituales de comunicación de los que se nutre. Les están manipulando inevitablemente.

Si, además, detrás de la batalla de intereses por el control del poder mediático están enmascarados los intereses políticos de socialistas, populares, nacionalistas, etc. la confusión es parecida a la que debió de seguir al primer momento de la Creación. Los intereses políticos, económicos y mediáticos se cruzan y entrecruzan, sin tener en cuenta los intereses de los ciudadanos. Sorprende que un asunto de tal trascendencia y que está causando tanto ruido en la opinión público no se haya llevado ya al Parlamento para abrir, en torno al futuro de las telecomunicaciones, un esclarecedor debate. El Gobierno actúa por decreto. Ayer mismo aprobó el Consejo de Ministros el decreto-ley y el reglamento sobre la televisión digital, con los descodificadores del a discordia en el punto de mira. Todos ellos deberán ser compatibles entre sí, y hay dos meses de plano. Además se liberalizan las televisiones locales y se dan otras normas de interés.

Parece que el Gobierno no se atreve a enfrentarse con el cúmulo de intereses que se mueven en torno al fútbol codificado y que los usuarios pagarán el palo. Un nuevo impuesto indirecto – enormemente costoso – se cierne amenazante sobre todos nosotros. Esa es la realidad. El impuesto del fútbol y, en general, del fantástico mundo de la televisión digital. Éste es el mayor impuesto revolucionario: el impuesto digital.

07 - Enero - 1997

Lo que está en juego en la televisión de pago

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

El temporal quedó atrás y también las Navidades. Los ciudadanos vuelven a sus quehaceres, los estudiantes a los libros y la clase política a la cosa pública. Hoy, comienza de hecho el año político tras unas vacaciones que se iniciaron con el acuerdo de Nochebuena entre Polanco y Asensio.

No hay duda de que estamos ante un pacto que va a poner a prueba la fortaleza y la capacidad de reacción del Gobierno, que no puede consentir que se utilicen los derechos de retransmisión del fútbol para crear -o mejor consolidar- un monopolio en la televisión de pago.

Dos son los proyectos anunciados en esta materia hasta la fecha y de carácter bien distinto. La plataforma digital pilotada por Telefónica es una iniciativa de carácter abierto y pluralista, en la que caben todas las cadenas de TV en igualdad de condiciones y en la que puede participar cualquier empresa informativa. EL MUNDO ha tomado un simbólico 1% del capital, un gesto con el que pretende dejar claro su apoyo a esta plataforma en el plano de los conceptos.

Polanco, por el contrario, ya ha dejado claro cuáles van a ser las reglas de juego en «su» plataforma. Sogecable, del grupo Prisa, controlará al menos el 50% de la futura empresa a constituir. Eso sí, invita a repartirse el otro 50% a Telefónica, TVE, Retevisión y el resto de las cadenas públicas y privadas. Polanco, en suma, quiere el monopolio de la televisión de pago en su doble vertiente: de un lado, la producción de programas y espectáculos, con las películas de Canal Plus y los derechos del fútbol en su mano, y de otro, el control de la plataforma emisora, que no es sino una especie de autopista por la que circula la información. Dicho con un ejemplo, es como si General Motors quisiera ser también el dueño de las carreteras en EEUU.

Prisa enmascara su pretensión monopolista en un acuerdo que pretende sustentar en la lógica comercial. Pero Polanco rehuye la libre competencia. No hay más que recordar el trucado concurso de las televisiones privadas, en el que González premió con una de las licencias a Canal Plus, que obtuvo graciosamente el monopolio de la televisión de pago mediante una concesión administrativa, teóricamente basada en el interés público. Canal Plus, favorecido por las sucesivas demoras del Gobierno socialista en regular el cable, ha obtenido pingües beneficios, cobrando mucho por poco, debido a las extraordinarias condiciones económicas con las que se hizo con el partido codificado de los domingos.

No es extraño, pues, que Polanco se haya resistido con todos sus medios a aceptar la iniciativa de Telefónica, en la que podía haberse integrado con una participación y unos derechos similares a los de TVE o Antena 3. El patrón de Prisa no quiere sentarse en una mesa y discutir a título de igualdad con otros socios. Quiere sencillamente mandar.

No es el único con esta vocación en el negocio de los medios de comunicación. El magnate de origen australiano, Rupert Murdoch, ha construido un imperio de mayor tamaño pero similar en su configuración: libros, emisoras de radio, periódicos, cadenas de televisión y operadoras de cable. Murdoch ha reducido recientemente a la mitad el precio de sus periódicos en Gran Bretaña. Sabe que va a perder dinero pero no le importa porque así puede eliminar a sus principales competidores. Tiempo habrá de recuperar lo perdido.

Polanco es el Murdoch español. Va a utilizar los derechos del fútbol por televisión para aumentar su poder y reforzar a los otros medios que controla. En suma, va a convertir el fútbol en un juguete a su servicio con todos los riesgos que ello comporta.

El mayor de ellos es que llegará un momento en que los clubes serán profundamente dependientes de los ingresos que van a obtener por la venta de los derechos televisivos. Si un grupo como el de Polanco se hace con los derechos de los principales equipos, tendría el suficiente poder como para influir en el calendario, las reglas de competición y hasta en los resultados.

Obsérvese que, en función de sus acuerdos secretos con Asensio y TV3, Polanco no sólo obtiene los derechos de todos los grandes equipos de fútbol sino que se propone comercializarlos en exclusiva a través de su propia plataforma. En contra de los más elementales derechos a la libertad de información y en contra de las recomendaciones de la UE, Polanco establecería el peaje a los millones de espectadores que siguen el fútbol por televisión.

Y todavía tiene el descaro de pedir que «no se politice» este asunto cuando fue Felipe González el que declaró hace un mes que haría todo lo posible para cargarse la iniciativa de Telefónica. No sólo eso. González insinuó que, de volver a gobernar, entregaría a Polanco el control de la plataforma, en una demostración palpable de que el PSOE considera este tema en términos de poder político.

Las palabras del líder socialista y el supuesto respaldo de Pujol al bandazo de Antonio Asensio ponen al Gobierno entre la espada y la pared. ¿Aceptará Aznar la política de hechos consumados o aplicará los criterios de cumplimiento de lo pactado, legalidad y respeto a los intereses generales de los que habló en Guatemala? En cualquier caso, el compromiso entre Polanco y Asensio supone una prueba de fuego para el Ejecutivo, que se juega en su respuesta la credibilidad y el respeto.

El Análisis

EL 'CAMBIO' DE ASENSIO Y EL MAL PERDER DEL GOBIERNO

JF Lamata

El pacto entre el Sr. Asensio y el Sr. Polanco era una victoria en toda regla del Grupo PRISA y un jarro de agua fría para el Gobierno Aznar. El Gobierno había escogido al empresario catalán del Grupo Zeta para que encabezara su grupo mediático afín – VÍA DIGITAL, con Televisa, TVE y Telefónica – frente a PRISA y ahora ese empresario iba y se aliaba con PRISA en CANAL SATÉLITE DIGITAL. El contexto no podía ser más divertido de cara a la hemeroteca si se tenía en cuenta lo que los medios de comunicación controlados por el Sr. Asensio habían dicho del Sr. Polanco y lo que los medios controlados por el Sr. Polanco habían dicho del Sr. Asensio durante los meses anteriores en la llamada primera guerra del fútbol. Pero los negocios requieren la necesidad de amnesia.

El Gobierno reconoció un auténtico mal perder: el portavoz del Gobierno, D. Miguel Ángel Rodríguez, llegó a amenazar telefónicamente al Sr. Asensio por aquel pacto. Su siguiente medida sería más visceral: aprobar un decreto-ley para bloquear el nacimiento de CANAL SATÉLITE DIGITAL.

J. F. Lamata

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