15 septiembre 2006
Martín Ferrand desvela que negocian concesiones de licencias radiofónicas y producción de programas en los Gobiernos autonómicos del PP
ABC acusa a Jiménez Losantos y a Pedro J. Ramírez de utilizar el 11-M para hacerse con el control de la derecha
Hechos
El 15.09.2006 el diario ABC dedicó su editorial a repsonder a la actitud de D. Federico Jiménez Losantos y D. Pedro J. Ramírez hacia ese periódico desde el programa ‘La Mañana’ de la COPE.
Lecturas
Desde la Cadena COPE en el programa ‘La Mañana’ dirigido por D. Federico Jiménez Losantos, se ha animado a los suscriptores de ABC a darse de baja incluso facilitándose el número para hacerlo, mientras su director siga siendo D. José Antonio Zarzalejos. El director de EL MUNDO, D. Pedro J. Ramírez participó en esos programas de ‘La Mañana’ e incluso facilitó el número para que los que abandonaran ABC se suscribieran a EL MUNDO.
15 Septiembre 2006
ABC, JIMÉNEZ Y RAMÍREZ
A tenor de la insistencia vitriólica y difamatoria con la que, desde la cadena episcopal, COPE, tanto Federico Jiménez como el director de EL MUNDO, Pedro José Ramírez, se ocupan de los editoriales e informaciones de ABC, como ayer se pudo comprobar, habrá que deducir que atribuyen a nuestro periódico -como no podía ser de otra manera- una extraordinaria importancia en términos de audiencia, difusión e influencia. O en otras palabras: saben -y de ahí la perseverancia en el ataque falsario- que este periódico es el auténtico referente de una serie de valores que ellos están lejos de encarnar por mucho que lo pretendan. Propalan ser lo que no son ni serán nunca -algo así como el guión mediático de la derecha-, haciendo bueno el refrán español según el cual «dime de qué presumes y te diré de lo que careces».
Jiménez y Ramírez, al alimón, han planteado una doble operación de marchamo comercial y político -en ningún caso editorial- que consiste en construir sobre testimonios de delincuentes -pagados o no- y fabulaciones contradictorias con las investigaciones policiales una tesis conspirativa en torno a los atentados terroristas del 11-M. Con esta teoría inverosímil y que la investigación policial y judicial desmiente de manera rotunda, ambos -Jiménez y Ramírez- tratan de capturar la voluntad colectiva del Partido Popular, procurando así restringir su margen de maniobra opositora al Gobierno de Rodríguez Zapatero, al mismo tiempo que, desde un acendrado sensacionalismo, han creado un nuevo sector que en España no existía: el de los periódicos y radios de tonalidad amarilla. Nada podía convenir más a los intereses del socialismo zapaterista, que, como bien es sabido, camufla sus errores y sectarismos en el «ruido» que propician estos falsos divos de la vida pública española.
Sin embargo, toda esta estrategia les falla por un flanco esencial: ABC no se suma -ni se sumará- al debilitamiento de las instituciones del Estado democrático, ni perjudicará la causa del centro derecha -del Partido Popular- restringiendo su autonomía en el ejercicio de la oposición al Ejecutivo. ABC no sólo no descalificará al jefe de la oposición con insultos tales como «maricomplejines», ni acusará al alcalde popular -o de cualquier otro partido- de Madrid de erigir su trayectoria política sobre los 191 cadáveres del 11-M; tampoco motejará de «criptonacionalista» al dirigente del PP en Cataluña; ni atacará a Su Majestad el Rey ni a los Príncipes de Asturias; tampoco regalará su portada a presuntos delincuentes que atribuyen a las Fuerzas de Seguridad del Estado la comisión de «un golpe de Estado».
ABC -como lo ha venido haciendo desde su fundación- reclamará la verdad y la buscará; discrepará y lo hará salvando la dignidad de las personas; se opondrá a muchas de las decisiones del Gobierno socialista, pero sin negarle la legitimidad del ejercicio de sus funciones; mantendrá -como siempre- la defensa de la Nación española y el apoyo sin fisuras a la monarquía parlamentaria; fomentará los valores cristianos en la sociedad y apostará de forma constante y sin sectarismo por la excelencia de la cultura allá donde se encuentre. Por lo tanto, ABC nunca estará con prácticas periodísticas como las de Jiménez y Ramírez por más que desde los micrófonos de uno -cuya propiedad es episcopal- y desde las páginas del otro se urdan estrategias de amedrentamiento que, si efectivas con no pocos políticos, algunos empresarios y, lamentablemente, abundantes colegas en la profesión periodística, en ABC ni han hecho, ni hacen ni harán mella.
Este periódico, editado por Vocento, es depositario de una larga tradición de decencia de la que no vamos a abdicar. Comprendemos que esta firme disposición de autonomía editorial, defensa del Estado y de sus instituciones y promoción de los legítimos intereses del centro y la derecha democrática española irriten a medios y personas para los que ABC se ha convertido en una auténtica obsesión. Lo seguirá siendo porque, apreciando y mucho la leal competencia y el bien entendido compañerismo, cuando una y otra se desprecian, lo que procede es poner pies en pared ante unas prácticas que desfiguran hasta la caricatura el recto ejercicio del periodismo.
Tan grave impostura -que incluye por Jiménez y Ramírez la difamación a este periódico- compromete a ABC a situarse de forma explícita y denunciatoria en el terreno de la defensa del Estado democrático, de los auténticos intereses de la Nación, de la autonomía absoluta del Partido Popular en el respeto a todos sus líderes leales con el proyecto político que esta organización encarna bajo la dirección de Mariano Rajoy y de nuestra independencia editorial e informativa. Así lo decimos -por si tenían alguna duda- y así lo hacemos y lo haremos. Y que cada cual, editores incluidos, asuma sus propias responsabilidades, tanto por lo que dice como por lo que calla y, sobre todo, por lo que manipula.
15 Septiembre 2006
LOS FALSOS LIBERALES
Sin quitarle la razón a Jovellanos que, ya en su agonía, definió España como «Nación sin cabeza», lo que hoy le falta a nuestro país es cuerpo. Un cuerpo social que, independientemente de sus sesgos y matices, tenga el mínimo común denominador del amor a España y la inquietud por su futuro. Hoy la cabeza de la Nación se refuerza con los principios y normas de nuestras adhesiones internacionales, empezando por la UE, y eso dificulta el disparate. En ese ambiente, no demasiado sano, conviven, muchas veces en promiscuidad sospechosa, dos realidades a las que, por simplificar, llamaremos sencillamente política y periodismo.
Como el socialismo no es libertad, ni lo ha sido nunca ni pretende serlo, su unión con el periodismo que le corresponde es hipostática. No caben en ella más divergencias que las derivadas de la ambición de sus protagonistas y, en el caso de los medios públicos -en cuyo tratamiento coinciden milimétricamente con los controlados por la derecha-, todo se sustenta en la poda del talento y la servil obediencia de sus beneficiados. Ese es territorio de la propaganda aunque la costumbre nos lo incluya en el de la información.
La derecha, en eso, es felizmente más conflictiva. Más plural. La libertad no admite muchos tratos y resulta más áspera que la sumisión. No es que sean muchos los medios que vibran en esa sintonía, y menos aún en lo audiovisual; pero algunos incitan a la confusión porque sus prédicas y conductas tienen un resultado que repugna a la más tenue idea liberal. Es, por ejemplo, el caso de EL MUNDO y la COPE, curioso matrimonio de hecho en el que Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos, dos magníficas cabezas que no niegan las últimas palabras de Jovellanos, confunden su verdadera condición de testigos y cronistas de lo que pasa para aspirar a un protagonismo que sólo deja de ser legítimo si se compatibiliza con el trabajo periodístico.
No me escandaliza tanto lo que dicen, que también, o como lo dicen, que bastante; sino el hecho de que su conducta es claramente atentatoria contra la libre competencia. Como asegura Baura, los dos quieren ser Jesús Polanco y a eso no se atreve ni Juan Luis Cebrián. Pedro Jota, de quien tiene dicho Losantos que su modelo periodístico no es Larra sino Stájanov, al igual que su ocasional compañero de camino, busca una rara relación con el PP olvidando el sabio principio castellano de que «entre santa y santo, pared de cal y canto». Más revueltos que juntos acaparan, según se tercie, emisoras de televisión y radio concedidas por autonomías populares o producciones estelares en las públicas que dependen de ellas. Eduardo Zaplana y su acólito principal, Ángel Acebes, aparecen siempre en el otro lado del balancín en el que se divierten y prosperan estos dos colegas míos que han renunciado a una excelencia profesional en la que estaban instalados para buscar otras rutas menos gloriosas. Es una lástima.
Manuel Martín Ferrand
29 Septiembre 2006
DELENDA EST ABC
La serie tronante de incitaciones a la destrucción la inició Marco Poncio Catón aquella tarde en que se hallaba convocado el Senado de Roma, hacia el año 150 antes de Cristo, cuando lanzó su delenda est Cartago. Novecientos años después la continuó José Ortega y Gasset con su artículo El error Berenguer, publicado en el diario EL SOL de Madrid el 14 de noviembre de 1930, cuyo colofón delenda est monarquía tuvo efectos fulminantes para que aflorara la desafección, cundiera el desaliento y se precipitara el advenimiento de la II República. Pero la última aportación en esa línea de llamar a la aniquilación se debe a Federico Jiménez Losantos en la cadena COPE, desde cuyos micrófonos atruena todos los días y a todas las horas con el delenda est ABC.
Impresiona observar cómo desde que amanece arrecia la feroz campaña que ha emprendido desde hace meses la emisora de los obispos contra el diario ABC, al que no se le conocen desviaciones heréticas, ni rupturas con la doctrina del magisterio de la Iglesia y que con mansedumbre franciscana sigue encartando cada jueves el suplemento ALFA Y OMEGA, venido directamente de las bodegas donde se elaboran las uvas de la vendimia del señor arzobispo. Llegados a este punto, los fieles quedamos atónitos porque nuestros pastores sean siempre tan diligentes para cargar con deberes a los demás -periodistas, editores y propietarios de medios de comunicación- en tanto que ellos mismos, con la mitra en la cabeza y el báculo en la mano, se consideran exentos de atenerse a norma alguna.
Asombra que en tan apostólicos micrófonos Losantos, tras enardecer a sus oyentes con cuantas invectivas insidiosas extrae de su caletre, facilite una y otra vez a sus embelesados oyentes el número de teléfono directo para cancelar la suscripción al periódico. El tenor de la campaña de la COPE transgrede de modo descarado las normas más elementales de la competencia y del fair play exigible entre colegas. Además acumula mendacidades sin cuento e incluye zafiedades tan deplorables como la deformación del apellido del director del diario, José Antonio Zarzalejos, al que moteja de modo permanente como Carcalejos. Señalemos que en toda esta campaña miserable Federico Jiménez Losantos cuenta con la colaboración incondicional de Pedro Zola, quien deja decir toda suerte de improperios al director del programa La Mañana sin plantear objeción alguna, para luego, muy fino, señalar que por su parte se abstiene de repetir el teléfono de las cancelaciones aunque se brinda a indicar a los oyentes el número que deben marcar para formalizar la suscripción al diario EL MUNDO, directo beneficiario, pues, del desastre ajeno.
De manera que el adagio latino qui prodest?, ¿a quién aprovecha?, deja el asunto meridianamente claro. Tras la destrucción del ABC está el engorde de EL MUNDO para que rebase a EL PAÍS y se proclame campeón nacional para mayor gloria de Pedro Zola. El maestro de estas operaciones de acoso y derribo con ventaja propia ha sido durante años el mejor de todos nosotros, Luis María Anson. Recordemos cómo aquel ABC verdadero que dirigía Anson logró vaciar de lectores el diario YA a base de exacerbar la militancia católica de sus páginas, en las que llegó a publicar varias veces la misma encíclica, aduciendo las abrumadoras solicitudes de sus lectores.
Esa era la línea en la que trabajaba el diario ARRIBA, cabeza de la Cadena de Prensa del Movimiento de FET y de las JONS y de los grandes expresos europeos, que fue capaz de reiterar hasta seis veces aquel discurso de José Antonio Girón de Velasco que conocimos como el gironazo. Años antes el mismo Anson había logrado trasvasar a los odres de su ABC a los lectores huérfanos del diario EL ALCÁZAR. Si el precio fue vestirlo de caqui tampoco fue inconveniente porque también cuando entonces cantábamos aquello de ‘yo tengo una muñeca/ vestida de azul/ con su camisita/ y su canesú’ y en estas tareas del canesú Luis María tiene acreditada maestría inigualable.
Cuentan últimos viajeros llegados de la redacción del ABC que cunde el desconcierto porque son incapaces de averiguar qué ha hecho el periódico para merecer el anatema del PP hasta el punto de ser estigmatizado por la cúpula de Génova como ‘segunda marca de la PRISA polanquista’. ¿Cuándo se declarará de lectura obligatoria para los obispos de la Conferencia el libro Del Génesis @ internet que recopila la doctrina pontificia sobre los medios de comunicación?
Miguel Ángel Aguilar