15 septiembre 2006
Acusa a los dirigentes del PP Eduardo Zaplana y Ángel Acebes de estar detrás de esos líderes mediáticos
Martín Ferrand asegura en ABC que Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez son ‘falsos liberales’
Hechos
El 15.09.2006 el diario ABC publicó el artículo ‘Los falsos liberales’ firmado por D. Manuel Martín Ferrand.
Lecturas
http://youtu.be/05C6cPvDIhg
LOS FALSOS LIBERALES
Sin quitarle la razón a Jovellanos que, ya en su agonía, definió España como «Nación sin cabeza», lo que hoy le falta a nuestro país es cuerpo. Un cuerpo social que, independientemente de sus sesgos y matices, tenga el mínimo común denominador del amor a España y la inquietud por su futuro. Hoy la cabeza de la Nación se refuerza con los principios y normas de nuestras adhesiones internacionales, empezando por la UE, y eso dificulta el disparate. En ese ambiente, no demasiado sano, conviven, muchas veces en promiscuidad sospechosa, dos realidades a las que, por simplificar, llamaremos sencillamente política y periodismo.
Como el socialismo no es libertad, ni lo ha sido nunca ni pretende serlo, su unión con el periodismo que le corresponde es hipostática. No caben en ella más divergencias que las derivadas de la ambición de sus protagonistas y, en el caso de los medios públicos -en cuyo tratamiento coinciden milimétricamente con los controlados por la derecha-, todo se sustenta en la poda del talento y la servil obediencia de sus beneficiados. Ese es territorio de la propaganda aunque la costumbre nos lo incluya en el de la información.
La derecha, en eso, es felizmente más conflictiva. Más plural. La libertad no admite muchos tratos y resulta más áspera que la sumisión. No es que sean muchos los medios que vibran en esa sintonía, y menos aún en lo audiovisual; pero algunos incitan a la confusión porque sus prédicas y conductas tienen un resultado que repugna a la más tenue idea liberal. Es, por ejemplo, el caso de EL MUNDO y la COPE, curioso matrimonio de hecho en el que Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos, dos magníficas cabezas que no niegan las últimas palabras de Jovellanos, confunden su verdadera condición de testigos y cronistas de lo que pasa para aspirar a un protagonismo que sólo deja de ser legítimo si se compatibiliza con el trabajo periodístico.
No me escandaliza tanto lo que dicen, que también, o como lo dicen, que bastante; sino el hecho de que su conducta es claramente atentatoria contra la libre competencia. Como asegura Baura, los dos quieren ser Jesús Polanco y a eso no se atreve ni Juan Luis Cebrián. Pedro Jota, de quien tiene dicho Losantos que su modelo periodístico no es Larra sino Stájanov, al igual que su ocasional compañero de camino, busca una rara relación con el PP olvidando el sabio principio castellano de que «entre santa y santo, pared de cal y canto». Más revueltos que juntos acaparan, según se tercie, emisoras de televisión y radio concedidas por autonomías populares o producciones estelares en las públicas que dependen de ellas. Eduardo Zaplana y su acólito principal, Ángel Acebes, aparecen siempre en el otro lado del balancín en el que se divierten y prosperan estos dos colegas míos que han renunciado a una excelencia profesional en la que estaban instalados para buscar otras rutas menos gloriosas. Es una lástima.
Manuel Martín Ferrand