20 febrero 2025
Acusan al cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero de actitudes machistas y el partido político asegura que las conocía desde 2023 y que ‘por eso le apartó’ de todo cargo
Hechos
El 20 de febrero de 2025 el diario PÚBLICO anunció que prescindía de Juan Carlos Monedero como columnista.
20 Febrero 2025
'Público' suspende la colaboración de Juan Carlos Monedero tras las acusaciones de comportamientos machistas
Las acusaciones conocidas en los últimos días contra Juan Carlos Monedero por comportamientos machistas, y el hecho de que Podemos haya confirmado que lo apartó por este motivo de cualquier espacio cercano a la formación, obligan a hacer una reflexión profunda sobre los límites de las actuaciones privadas de personas que, a pesar de no ostentar actualmente un cargo público o institucional, sí tienen relevancia pública e impacto social.
A la acumulación de casos recogidos en algunas informaciones periodísticas se suma el conocimiento en las últimas horas por parte de Público de otros ocurridos en diferentes ámbitos. Todos ellos revelan una serie de comportamientos machistas por parte de Juan Carlos Monedero, enmarcables en la esfera del abuso de poder y sostenidos en el tiempo, que son incompatibles con los valores y línea editorial de Público.
Público es un medio con perspectiva de género que defiende, a través del periodismo, una sociedad feminista. Por todo ello, hemos comunicado a Juan Carlos Monedero la suspensión de su colaboración con este medio.
22 Febrero 2025
Siempre fue un arma política
EL ESCÁNDALO de las denuncias de acoso sexual contra Juan Carlos Monedero salpica de lleno a la actual cúpula de Podemos, incapaz de ofrecer una explicación convincente sobre su actuación tras conocer las reiteradas acusaciones contra su fundador e ideólogo. Si, como asegura Ione Belarra, le apartaron tras recibir dos quejas en septiembre de 2023, resulta incomprensible que Monedero apareciera después en primera fila en actos de Podemos, no se le suspendiera de militancia, no se le abriera expediente, no se acudiera a la Policía… y ni tan siquiera se le informara de lo ocurrido. De hecho, Monedero permaneció en el Canal Red de Pablo Iglesias hasta enero de 2024, cuando fue apartado tras conceder una entrevista a EL MUNDO, y la propia Belarra le envió un mensaje de ánimo en las redes sociales dando a entender que no había ninguna sospecha contra él.
En espera de la investigación que ha abierto la Universidad Complutense a partir de otra acusación contra Monedero, y siempre con la cautela de que no constan denuncias policiales, el caso revela de forma casi estridente la inmensa hipocresía de Podemos. El partido que en España ha hecho bandera del más tóxico e iliberal feminismo radical, que ha hostigado de forma salvaje a cualquier hombre señalado como agresor o machista, ha optado por el silencio cuando el señalado era uno de los suyos. El hermana, yo sí te creo y el solo sí es sí –que Podemos y el PSOE convirtieron en ley– se revelan ya sin matices como simples armas para la polarización y la exclusión social y política del adversario.
Con independencia de la calificación penal que pudieran llegar a tener, todo apunta a que Podemos ocultó los supuestos tocamientos no consentidos y conductas reprobables de su fundador con un doble rasero asombroso. La cúpula morada no solo tenía conocimiento de las denuncias internas sino que, como se desprende de las confusas excusas de Belarra, las consideró creíbles. Pese a ello, no activó ningún protocolo. Según ha referido una de las denunciantes, ni siquiera le respondieron, a pesar de que el partido conocía su identidad. Los mismos dirigentes que, encabezados por Irene Montero, tachaban de «machistas» a los jueces tapaban las denuncias contra Monedero.
La protección de la igualdad es un objetivo esencial en toda democracia y merece ser tratado con respeto y transparencia, lejos de las dobleces y ocultamientos que se han producido tanto en el caso de Monedero como en el de Íñigo Errejón por parte de Sumar. Las consecuencias para el espacio por el que compiten las dos formaciones son imprevisibles, y añaden aún más inestabilidad al Gobierno, que necesita que la izquierda del PSOE sobreviva electoralmente. Que dos de los fundadores de Podemos fueran objeto de acusaciones de acoso o abuso sexual mientras sus respectivos dirigentes miraban hacia otro lado es una flecha en el corazón de dos proyectos políticos hoy gravemente desautorizados ante sus propios votantes. Hoy sabemos que era lo que parecía: presentándose como únicos defensores de las mujeres, solo las estaban utilizando.
22 Febrero 2025
La nueva izquierda, como la vieja Iglesia
La Iglesia encontró durante décadas la excusa perfecta para no llevar a los tribunales a sus abusadores sexuales: su lascivia y sus violaciones formaban parte del ámbito del pecado, no del delito. El confesionario era el territorio de su tratamiento y el traslado de colegio en colegio, la terapia recetada para acallar las denuncias. A la jerarquía católica no le importó someter a nuevos niños a los mismos seres depravados que habían abusado de otros. El riesgo valía la pena para evitar el escándalo.
Hoy, la actitud de los partidos de la nueva izquierda recuerda a la de la vieja Iglesia. No existe la categoría del pecado en política, pero las investigaciones internas que se abrieron en Podemos o Sumar ante los casos de Monedero y Errejón se parecen bastante a las celosías del confesionario. El partido del que Monedero fue cofundador recibió las primeras denuncias contra él en 2016. Dos mujeres habían sido víctimas de un “episodio grave”, según relata Eldiario.es, cuyas fuentes hablan del propósito de discreción y de no hacer ruido que tuvo la cúpula. Monedero ya había renunciado a sus cargos, pero siguió muy implicado en el partido. Hoy sabemos que las denuncias y rumores de violencia sexual eran conocidos y que se aireaban de tanto en tanto. En la Complutense llegó a haber pintadas.
Algo similar ocurrió con Íñigo Errejón, al que Yolanda Díaz mantuvo como candidato de Sumar en las generales de 2023 a pesar de haber recibido las primeras informaciones sobre tocamientos, aunque desapareciera el tuit que las inició.
La violencia sexual de muchos sacerdotes quedó impune en España, perdida entre sotanas. La que presuntamente han ejercido líderes como Monedero o Errejón también ha pasado un tiempo en la misma niebla espesa mientras seguían disfrutando de su poder. La brillante serie Querer nos ha enseñado la distancia entre la verdad judicial y la de una víctima que no tiene moratones, pero que ha sido amedrentada, abusada y violentada. Es estremecedor comprobar que, en la nueva política de izquierda, la que abanderó Podemos y siguieron Más Madrid o Sumar, las víctimas no encontraron mucho más crédito y reparación que la que encuentran muchas mujeres violadas ante la justicia esquiva o muchachos abusados por miembros de la Iglesia. ¿O será que esa nueva política, la que nos daba lecciones y abría tantos caminos para la igualdad y el consentimiento —que los abrieron— tenía tanta ranciedad e hipocresía como la otra, pero adobada de palabrería? Lamentable.
22 Febrero 2025
Monedero, otro más
Lo de Monedero se empieza a poner interesante. Era un clamor la afición que este fulano y Pablo Iglesias mostraban por trajinarse a sus alumnas. Recordábamos el otro día el testimonio de Fernanda Freire, una consultora en cuya vida estudiantil se cruzaron estos dos pájaros una noche de copas cuando tenía 18 años. Ella contaba que Monedero abusaba del recurso de la mano tonta y que Pablo Iglesias trató de seducirla con requiebros como «eres muy madura para tu edad» y ya con eso le propuso una cita de urgencia en los lavabos.
Ella aprovechó para tomar el olivo, pero al parecer otras debieron aceptar el lance. Total, que la dirección de Podemos recibió dos denuncias contra Monedero en 2023. elDiario.es da noticia de otra en 2016 y la Complutense investiga un presunto acoso sexual a una alumna. Uno ya se lo maliciaba. Juanqui, como le llamaba Iglesias, y este mismo eran cómplices y se explicaban sus respectivos sueños húmedos en las redes sociales. ¿A quién le iba a confesar Iglesias, también llamado Varón Dando lo de «la azotaría hasta que sangrara»? Naturalmente a su cómplice. A mí, de este episodio me llamó la atención del silencio de Irene Montero. Si esta fuera una mujer cabal tendría que haberle dicho: «Mira, imbécil, tú no azotas a nadie más que a mí».
Iglesias no hace distingos. Sobre su dedicación a las alumnas, hace bien poco recordábamos a una de sus preferidas, Dina Bouselham, a quien le robaron el móvil cuya tarjeta le devolvió a él el presidente del Grupo Zeta, Antonio Asensio. ¿Y por qué se la devolvió a él? Porque a ella no la conocía de nada y él salía en las fotos.
Pero volvamos a lo de Monedero que es lo más reciente. Podemos solo se da por enterado de las dos denuncias contra él que recibió el partido en septiembre del 23. Ione Belarra, la inutilidad que Iglesias dejó a su paso como secretaria general, le nombró director de la Fundación Podemos, cargo al que renunció después de recibirse las primeras denuncias por tocamientos e intentos de besos no solicitados. Pese a ello, el partido morado invitó a Monedero y o sentó en primera fila en un acto protagonizado por Montero y Belarra en el Círculo de Bellas Artes y a su carta de dimisión respondió la secretaria general con «un abrazo muy fuerte» y «seguimos peleando juntos».
Ione Belarra ha echado el resto para justificar que no dieran a conocer lo que sabían de Monedero: «Era para proteger a las víctimas (que no querían denunciar). Nosotras no podemos actuar en nombre de las víctimas ni usurpando a las mujeres su capacidad de llevar adelante sus procesos. Pero es que además siempre debe ser así. Hay que respetar a las mujeres». He aquí una muestra sin valor de la inane capacidad de raciocinio de esta zagala. En un delito no solo se lesiona un interés particular, el de la víctima, sino un bien colectivo protegido por la ley. Podemos debió denunciar para defender a otras mujeres. Belarra parece partidaria de la justicia franquista, que reducía el delito de violación a un conflicto entre dos partes, el agresor y la víctima. Los parientes del violador amenazaban a la víctima para que retirase la denuncia y el delito se evaporaba. Salvo que el tipo hubiera aprovechado para robarle el bolso, que eso sí era un delito perseguible de oficio. Tantos años para volver a eso.
23 Febrero 2025
Monedero, boquete del podemismo macho
Cuando Podemos irrumpió en la política española con la potencia del tiburón emergiendo del fondo aprovechó las corrientes generacionales del 15-M y canalizó aquella energía en beneficio propio. Tres profesores de la Universidad Complutense aparecieron con el afán apostólico de poner patas arriba el panorama: Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero. La degradación del PSOE y del PP, colmados de corrupción y por presunto agotamiento del bipartidismo, fue la lanzadera. Había apetito de algo nuevo. A mí me gustó su plan inicial, para qué lo voy a negar. Parecían la encarnación de los primeros versos del poema aquel, No volveré a ser joven, de Jaime Gil de Biedma: «Que la vida iba en serio/ uno lo empieza a comprender más tarde/ -como todos los jóvenes, yo vine/ a llevarme la vida por delante./ Dejar huella quería/ y marcharme entre aplausos/ -envejecer, morir, eran tan sólo/ las dimensiones del teatro».
Venían evangélicos, pletóricos, desatados, proclamándose alternativa irremediable, la generación de la sinceridad, de la ética recobrada, del feminismo, de las sonrisas, del asalto a los cielos, de la casa en Vallecas, de la cultura de barrio. Pero antes de lo esperado asomó el cartón. El feminismo lo dictaban los chicos de la banda. Lo de Vallecas duró lo que tardó en llegar el chaletazo y la gente empezó a dudar por sí misma. De nada sirvió la infamia de la «policía patriótica» con su mandanga para arrasarlos. El Estado dilapidó tiempo y dinero. Podemos no necesitaba asistencia para perder crédito. Basta con dejarles traicionarse en todas direcciones. Ni Irán ni Neurona. Ellos contra ellos nunca fallan. Alcanzaron gloria de Gobierno y ya en los coches oficiales el resto del viaje lo hicieron cuesta abajo.
El proyecto lo jibarizó su Cristo del Corcovado. De aquellos congresos de Vistalegre, los de la socialización de la euforia y el «¡a por ellos!», quedó un rastro de ajustes de cuentas, promesas incumplidas, razzias tumultuosas. Y se jodió el Perú. Uno detrás de otro fueron saliendo por la puerta de atrás y a esta hora dos de los fundadores de aquel tinglado han sido expulsados de sus galpones por lo mismo: acusaciones de acoso, de abuso sexual, de manoseos indebidos. Se les torció el autohalago cuando algunas mujeres decidieron contar que Podemos acumulaba «por arriba» un torrente de testosterona desbocada. El partido más feminista de la historia democrática de España encubrió lobos en su puente de mando y optó por disimular esa otra corrupción de meter mano, de magrear sin consentimiento, de ofender, de humillar, de pasarse de listos.
La última gangrena vinculada al partido es Juan Carlos Monedero. El inconveniente es que los de siempre estaban al tanto, como antes en lo de Errejón. A éste lo dejaron pasar un tiempo largo, por ver si la cosa se disolvía sola y le estalló a Sumar. Así trabaja la hipocresía cofrade. Venían a reeducarnos y esa guerra no admite prisioneros. Exigían deconstrucción, señalaban al patriarcado, pidieron el Ministerio de Igualdad, pero sentaban al demonio en palco VIP para las verbenas del partido. No te puedes fiar de nadie.
Lo feo es que lo sabían. Pasar el día castigando conductas, denunciando micromachismos y reprendiendo al personal exige tiempo. Al final no revisas las cañerías de casa y olvidas aplicar ahí el fungicida. Tiene que venir la prensa o alguna red social a recordarte que el cinismo también delata. La prensa de mierda. La prensa mafiosa. La prensa canalla. Por la prensa de anteayer se enteraron de que Juan Carlos Monedero, presuntamente -olvidaron aplicarle a Errejón la misma presunción, pequeños lapsus constitucionales-, lleva años acumulando denuncias de compañeras de formación y no sé cuántas mujeres más, porque la mano pedagoga se le iba por inercia al culo ajeno. Tantas lecciones de Monedero, vistoso Pepito Grillo, para llegar a la certeza de que carece de la educación feminista elemental para poner otro objetivo en su relación con las mujeres que no sea el broche de follar. Por las declaraciones de quienes le acusan lo imagino asestando a la elegida unas turras conceptuales de no dejarte existir cuando en verdad pensaba en la ficha que iba a echar a la oyente en cuanto alcanzase el próximo punto y aparte. Para algo así no hacía falta tanta Venezuela.
Los alegres compadres de Podemos –el partido entero cabe ya en la Garibaldi– aún le hicieron un carrying de complicidad en enero, tres meses después de apartarlo. La portavoz del desagravio fue Ione Belarra. Le escribió en X un mensaje del tipo «vamoh amigue» cuando al parecer le estaban zurciendo el sudario en el partido: «Es una indecencia lo que hacen. Un abrazo fuerte». El mensaje puede decir todo y no decir nada al mismo tiempo. Estas adhesiones huecas de los camaradas son peligrosísimas porque empeoran lo evidente. En esas nueve palabras de Belarra hay más desgana que otra cosa. Ella duda más que nadie de Monedero porque conoce a Monedero. Extraña manera feminista de liderar el partido feminista esquivando la manteca. La Universidad Complutense también investiga los comportamientos del profesor por la denuncia de una alumna. El podemismo macho, que sigue operando, es la ruina más extasiada de su traicionado feminismo original. Lo explicó con precisión en Canal Red Irene Montero: «Con Podemos siempre todo mal». Este boquete se lo han abierto ellos solos cabalgando con toda su furia contra la realidad. Gil de Biedma no falla: «Ha pasado el tiempo/ y la verdad desagradable asoma».
Después del ‘errejonazo’, protago-nizado por uno de los padres de Podemos, llega el segundo caso de presuntos abusos. Ahora por parte de otro de los cofundadores, al que el partido de Ione Belarra (en verdad Mon-tero e Iglesias) intentó disimular en otra muestra de ‘compromiso feminista’