14 marzo 1959
Aldo Moro se convierte en líder de la Democracia Cristiana, el primer partido de Italia
Hechos
Aldo Moro fue nombrado secretario general de la DC el 14 de marzo de 1959.
Lecturas
De Gasperi había muerto en 1954.
Aldo Moro ha accedido a la secretaría general de la Democracia Cristiana italiana este 14 de marzo de 1959.
La Democracia Cristiana está considerado el verdadero órgano de poder de Italia y el cargo de secretario general es el más relevante del partido por encima del de presidente del mismo.
Moro, nacido en Maglie (Apulia) en 1916, no es un recién llegado a la política: anteriormente había sido profesor de derecho en Bari, presidente de la Federación de Universitarios Católicos (1939), miembro de la Asamblea Constituyente (1946) y subsecretario de Estado para Asuntos Exteriores (1948-1950).
El histórico líder comunista italiano Togliatti morirá en 1964.
El Análisis
El nombramiento de Aldo Moro como secretario general de la Democracia Cristiana (DC) el 14 de marzo de 1959 marca un nuevo capítulo en la historia política de Italia. Desde la muerte de Alcide De Gasperi en 1954, la DC ha sido el eje indispensable de la vida pública italiana, pero también un partido sometido a tensiones internas, entre corrientes conservadoras, centristas y progresistas, que han dificultado la estabilidad de los gobiernos.
Tras De Gasperi, los gabinetes de Mario Scelba, Antonio Segni, Giuseppe Pella y Adone Zoli mantuvieron a duras penas el equilibrio político, en un país aún en plena reconstrucción y bajo la amenaza constante de un Partido Comunista que es, a día de hoy, el más fuerte de Occidente. En este contexto, figuras como Amintore Fanfani, Giulio Andreotti o el propio Segni han pugnado por definir la línea de la DC: si debía encerrarse en sí misma o abrirse a nuevas alianzas.
La elección de Moro parece señalar una orientación distinta. Católico militante, profesor universitario, hombre de formación jurídica y profunda reflexión, Moro encarna la tendencia más dialogante y progresista dentro de la Democracia Cristiana. Su ascenso supone un posible giro hacia políticas de mayor sensibilidad social, con la vista puesta en una futura apertura a la izquierda, en un país donde la cuestión obrera y sindical no puede seguir siendo monopolio del PCI.
La Democracia Cristiana ha demostrado ser, durante más de una década, la columna vertebral de la República italiana. Pero la pregunta es si el liderazgo de Moro logrará superar la imagen de un partido dividido y a menudo rehén de sus facciones internas. De su capacidad para construir consensos dependerá no solo el futuro de la DC, sino la estabilidad de todo el sistema político italiano.
J. F. Lamata