11 diciembre 1941

Segunda Guerra Mundial

Alemania (Hitler) e Italia (Mussolini) declaran la guerra a Estados Unidos en cumplimiento de su alianza militar con Japón

Hechos

El 11 de diciembre de 1941 los Gobiernos de Alemania e Italia se declararon en Estado de Guerra contra los Estados Unidos de América.

Lecturas

Franklin D. Roosevelt declaró la guerra a Japón:

Franklin_delano_001 «Las fuerzas que tratan de dominar al mundo avanzan ya hacia este hemisferio. Jamás hasta ahora se había lanzado un desafío tan grande a la vida y a la civilización. Todos los pueblos libres deben unirse a la cruzada por la victoria, sin pérdida de tiempo, porque cualquier retraso sólo serviría para aumentar el peligro. Es preciso lograr la unión rápida de todos los recursos del mundo libre para asegurar el triunfo de las fuerzas de la justicia y del derecho. Por ello, y en vista de la situación pido al Congreso que proclame la existencia del estado de guerra entre los Estados Unidos, por una parte, y Alemania e Italia, por otra». (Franklin Delano Roosevelt).

«Compañeros nacional-socialistas. Después de grandes preocupaciones, condenado al silencio desde hace meses, ha llegado el momento de que, por fin, pueda hablar con toda franqueza. cuando el 3 de septiembre de 1939, el Reich alemán recibió la declaración de guerra de Inglaterra, se repitió, una vez más, el intento británico de hacer fracasar, por medio de una lucha contra la potencia más fuerte en aquel momento, todo principio de consolidación de Europa. El resurgimiento de nuestro pueblo después de los años de sufrimientos se realizó exclusivamente en el orden interior. Alemania no amenazó a Inglaterra. Sin embarog, la política de odio contra el Reich se reavivó. En el interior y en el exterior se formó el complot ya conocido entre judíos y demócratas, bolcheviques y reaccionarios, con la única finalidad de impedir la formación del nuevo Estado popular alemán y la de entregar al Reich a la impotencia y a la anarquía». (Adolf Hitler).

«Camaradas. Hoy es otra jornada de decisiones solemnes en la historia de Italia y de los acontecimientos memorables destinados a imprimir un nuevo rumbo a la historia del Continente. Las potencias del Pacto de Acero, la Italia fascista y la Alemania nacional-socialista, cada vez más unidas, se alinean hoy junto al Japón contra los Estados Unidos de América. El pacto tripartido se convierte así en una alianza militar que agrupa en torno a sus banderas 250 millones de hombres dispuestos a todo para vencer. Ni el Eje ni el Japón querían la extensión del conflicto». (Benito Mussolini).

El Análisis

El Eje despierta al gigante americano

JF Lamata

El 7 de diciembre de 1941 ha quedado sellado como un día fatídico en la historia contemporánea: la aviación japonesa ha bombardeado la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawai, dejando tras de sí una estela de destrucción, más de 2.000 muertos y gran parte de la flota del Pacífico neutralizada. Al día siguiente, los Estados Unidos declararon la guerra al Imperio del Japón, abandonando toda neutralidad y sumándose formalmente a la conflagración mundial. El impacto político ha sido inmediato: Alemania e Italia, fieles a su pacto tripartito con Japón, han declarado la guerra a Estados Unidos el 9 de diciembre, arrastrando tras de sí a sus aliados satélites del Eje: Rumanía, Hungría, Bulgaria, Eslovaquia… La Segunda Guerra Mundial se ha convertido ya sin matices en un conflicto de escala planetaria, que une el teatro europeo y africano con el del Pacífico y Asia oriental.

En Japón, aunque todas las decisiones se toman en nombre del emperador Hirohito, considerado aún por muchos como un dios viviente, es evidente que el poder efectivo ha recaído en su camarilla militarista, particularmente en el general Tojo, Ministro de Defensa y figura dominante del gobierno imperial. Ha sido su apuesta por una expansión sin freno la que ha conducido a este ataque sorpresa, militarmente brillante pero políticamente temerario. La maquinaria bélica nipona ha demostrado ser formidable: su aviación ha superado las previsiones y ha conseguido ejecutar un ataque coordinado, eficaz y devastador. Pero lo que Tojo ha ganado en audacia, lo ha perdido en cálculo estratégico: ha despertado al gigante dormido que es Estados Unidos, una potencia con recursos humanos, industriales y financieros que superan con creces a los del Eje.

Así, Adolf Hitler, en una decisión que será juzgada por la historia, repite el error fatal de la Primera Guerra Mundial, al empujar a los Estados Unidos a tomar parte activa en la contienda europea. Si Alemania ya luchaba en dos frentes —contra el Reino Unido y la Unión Soviética— ahora lo hará también contra la mayor potencia industrial del planeta. Es un movimiento de desesperada ambición o de peligrosa arrogancia, cuyas consecuencias apenas empiezan a vislumbrarse. Con los Estados Unidos plenamente movilizados, el equilibrio mundial cambia de forma drástica. Lo que comenzó como una guerra europea, después se convirtió en continental, y ahora ya es una guerra mundial en toda su extensión y gravedad. El Eje ha ganado territorios, pero ha sumado enemigos. Y aunque aún coseche victorias militares, ha encendido fuegos que no será fácil apagar.

J. F. Lamata