11 diciembre 1941
Segunda Guerra Mundial
Alemania (Hitler) e Italia (Mussolini) declaran la guerra a Estados Unidos en cumplimiento de su alianza militar con Japón
Hechos
El 11 de diciembre de 1941 los Gobiernos de Alemania e Italia se declararon en Estado de Guerra contra los Estados Unidos de América.
Lecturas
Franklin D. Roosevelt declaró la guerra a Japón:
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El Análisis
El 7 de diciembre de 1941 ha quedado sellado como un día fatídico en la historia contemporánea: la aviación japonesa ha bombardeado la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawai, dejando tras de sí una estela de destrucción, más de 2.000 muertos y gran parte de la flota del Pacífico neutralizada. Al día siguiente, los Estados Unidos declararon la guerra al Imperio del Japón, abandonando toda neutralidad y sumándose formalmente a la conflagración mundial. El impacto político ha sido inmediato: Alemania e Italia, fieles a su pacto tripartito con Japón, han declarado la guerra a Estados Unidos el 9 de diciembre, arrastrando tras de sí a sus aliados satélites del Eje: Rumanía, Hungría, Bulgaria, Eslovaquia… La Segunda Guerra Mundial se ha convertido ya sin matices en un conflicto de escala planetaria, que une el teatro europeo y africano con el del Pacífico y Asia oriental.
En Japón, aunque todas las decisiones se toman en nombre del emperador Hirohito, considerado aún por muchos como un dios viviente, es evidente que el poder efectivo ha recaído en su camarilla militarista, particularmente en el general Tojo, Ministro de Defensa y figura dominante del gobierno imperial. Ha sido su apuesta por una expansión sin freno la que ha conducido a este ataque sorpresa, militarmente brillante pero políticamente temerario. La maquinaria bélica nipona ha demostrado ser formidable: su aviación ha superado las previsiones y ha conseguido ejecutar un ataque coordinado, eficaz y devastador. Pero lo que Tojo ha ganado en audacia, lo ha perdido en cálculo estratégico: ha despertado al gigante dormido que es Estados Unidos, una potencia con recursos humanos, industriales y financieros que superan con creces a los del Eje.
Así, Adolf Hitler, en una decisión que será juzgada por la historia, repite el error fatal de la Primera Guerra Mundial, al empujar a los Estados Unidos a tomar parte activa en la contienda europea. Si Alemania ya luchaba en dos frentes —contra el Reino Unido y la Unión Soviética— ahora lo hará también contra la mayor potencia industrial del planeta. Es un movimiento de desesperada ambición o de peligrosa arrogancia, cuyas consecuencias apenas empiezan a vislumbrarse. Con los Estados Unidos plenamente movilizados, el equilibrio mundial cambia de forma drástica. Lo que comenzó como una guerra europea, después se convirtió en continental, y ahora ya es una guerra mundial en toda su extensión y gravedad. El Eje ha ganado territorios, pero ha sumado enemigos. Y aunque aún coseche victorias militares, ha encendido fuegos que no será fácil apagar.
J. F. Lamata