25 mayo 1981

De Giles trabajó en el pasado en EL ALCÁZAR

Alfonso Guerra insinúa que Fernando de Giles pudo hacer el reportaje de TVE con parados falsos aposta para perjudicar a Iñaki Gabilondo por ser «de extrema derecha»

Hechos

El 22 de mayo de 1981 el vicesecretario del PSOE D. Alfonso Guerra González aludió al periodista de RTVE D. Fernando de Giles y este replicó desde LA HOJA DEL LUNES.

Lecturas

Fernando de Giles y el escándalo de los parados falsos desvelado por el YA. 

La puntilla final a la etapa de Iñaki Gabilondo Pujol como director de Informativos de TVE comenzaría con el reportaje de los ‘parados falsos’. El miércoles 20 y el jueves 21 de mayo de 1981 se emite un reportaje sobre el paro en dos piezas realizados por Fernando de Giles Pacheco, que termina de hartar a los miembros de UCD, convencidos de que Iñaki Gabilondo Pujol trabaja abiertamente contra su partido. En aquel reportaje se presentaban a ciudadanos de pequeños pueblos como Lebrija, Puertoserrano o Teba que aseguraban estar en paro y, prácticamente, muriéndose de hambre por culpa de la gestión del gobierno de la UCD. El problema es que algunas de las personas que aparecieron en TVE asegurando ser parados, no eran tales. En el curso del programa un hombre de Teba, que aseguraba ser un parado y hacía campaña abiertamente a favor de la izquierda diciendo que un gobierno de izquierdas no permitiría ese abandono, y que si las cosas seguían así muchos se pensarían si recurrir a las armas, resultaba ser titular de un comercio junto a su esposa en el citado pueblo y era propietario de una casa valorada en dos millones de pesetas, mientras que su mujer era propietaria de dos pisos en Teba. El hombre de Teba aseguraría que había participado en el programa sobre el paro y había mentido “por solidaridad” con los que sí estaban en paro de verdad.

A Giles Paheco, principal responsable del reportaje de los parados falsos, lo que más le molestó fue que el vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra González, se preguntara, en la emisión de ‘La Clave’ del 22 de mayo de 1981 si tal vez el reportaje de los parados falsos había sido una maniobra de la ultraderecha para dañar la imagen de Iñaki Gabilondo, amparándose en que Giles Pacheco había trabajado en el pasado para El Alcázar y en la participación de Irazazabal, al que Guerra también vinculaba con el derechismo. También a Guerra le dedicó Giles Pacheco una réplica, en este caso en una carta abierta publicada en La Hoja del Lunes del 25 de mayo de 1981 negando esa acusación. En su despedida Gabilondo se preguntaba a sí mismo “hasta qué punto este episodio es un hecho aislado, derivado de mis propios errores y desmesuras, o es la derrota de la independencia profesional frente a las presiones del poder político”. Le quedaría el consuelo de, años después, cuando reinaba en la radio como locutor estrella en la SER, un día en que comía con Leopoldo Calvo Sotelo para proponerle una colaboración el político comenzaba el encuentro con un ‘antes de que digas nada, quiero pedirte disculpas por lo que pasó entonces”, en referencia a su destitución en aquel mayo de 1981.

25 Mayo 1981

Carta abierta a don Alfonso Guerra

Fernando de Giles

Leer

Señor D. Alfonso Guerra:

El viernes pasado en el programa de TVE ‘La Clave’ usted se permitió  una afirmación arbitraria y gratuita: identificó al autor de los reportajes sobre e lparo – detonante, al parecer, del cese de Iñaki Gabilondo – como de extrema derecha y de EL ALCÁZAR. Todo el mundo conoce en este país su estilo pugnaz a la hora de emitir un juicio, generalmente bien respaldado, pero en este caso tengo la impresión de que ha sido usted muy malévolamente informado. Es decir, que ha metido la pata.

Si no fuera usted una relevante personalidad de la política que cualquier día puee llegar a ocupar un puesto importante en la administración de este país, yo me hubiera tomado la cosa a broma. Pero si no se acostumbra usted a hablar con absoluta seguridad de lo que dice puede caer en errores más trascendentales y eso sería malo para la comunidad. En mi profesión acostumbramos a constrastar las informaciones al menos tres veces, según la regla clásica, antes de ofrecerlas a la opinión pública. Usted, que se encuentra dos puntos por encima en la escala de poder, debería contrastarla al menos cuatro veces. Porque la acusación que me hace es grave por lo que tiene de injuriosa, y con respecto a mis ideas, es, además, insultante, ofensiva y ultrajante.

Que yo sepa, nunca he cambiado una palabra con usted y dudo mucho que usted posea un curriculum vitae de mi persona. Tampoco creo que haya usted visto alguno de mis reportajes ni que antes del viernes hubiera usted oído hablar de mí. Como soy persona amable y tolerante, que es lo mejor que he sacado del oficio, le voy a proporcionar unos datos: Desde hace casi siete años trabajo única y exclusivamente en TVE, primero en ‘Los Reporteros’, después en ‘Dossier’, luego, en ‘Primera Página’, y hasta hoy, a las órdenes directas de Iñaki Gabilondo como reportero internacional; lo del paro fue un cambio circunstancial en mi especialidad.

Hace siete años trabajé en EL ALCÁZAR como confeccionador y como enviado especial a temas internacionales. Cualquiera de mis amigos puede decirlo cómo y por qué dimití de ese diario: la necesidad de un sueldo tuvo menos importancia que mi conciencia profesional. Antes estuve en GACETA ILUSTRADA, trabajo que ha ocupado la mayor parte de mi vida de periodista. También estuve en ‘El Ruedo’, revista taurina, o en ‘Trinca’, revista de cómics…, en fin como ve, todo muy variado, para que sólo se acuerde de EL ALCÁZAR.

Cualquiera que me conozca bien – y en su partido hay más de cinco – sabe que no milito en ningún partido del espectro político español y que doy gran importancia a mi independencia de criterio. Tal vez porque desde hace más de diez años mi campo de trabajo ha sido fuera de ls fronteras españolas. De mi honestidad informativa pueden hablarle los archivos de TVE, dese la guerra de Nicaragua hasta Videla y ‘las locas de Plaza de Mayo’, por no hablar de ‘Cuba veinte años después’ – pregunte en la embajada – y las decenas de reportajes que puede visionar cuando le plazca.

Todas estas explicaciones se las doy porque estoy convencido de que le han goleado bien en su buena fe. Yo comprendo que si un relevante miembro de la prensa le ha ce un comentario sobre un eriodista de a pie usted no tiene por qué dudar. La duda suele estar más arraigada en mi profesión que en la suya… ¡imágínase cuándo alguien participa de las dos!

No es casualidad – y voy al caso – que cuando usted hacía esas equivocadas manifestaciones en ‘La Clave’ el cámara nos proporcionaba la otra clave de su información: Juan Luis Cebrián, director de EL PAÍS, subrayaba sus palabras asintiendo con la cabeza, muy sonriente. Esto es imperdonable, señor Guerra, porque Cebrián está más obligado que usted a contrastar la información sobre las personas y las cosas. ¿No es así?

Bien, yo le pediría, señor Guerra, que la próxima vez que se encuentre con Juan Luis Cebrián le sugiera que antes de dar una opinión sobre mi persona – es que ya van dos veces – pregunte. Lo tiene fácil: dos redactores jefes de su periódico, grandes amigos y compañeros desde hace muchos años y un subdirector, también de EL PAÍS, y también amigo de antaño. En fin, que está fácil y sin salir de casa.

En cuanto a usted, señor Guerra, pregunte entre los compañeros de su partido político. No le voy a dar nombres, pero no tendrá dificultades. Después le rogaría me diera una pública satisfacción. Si lo cree a bien. Si no, tampoco tiene mayor importancia, porque, como le dije antes, soy muy comprensivo con los engañados.

Suyo afectísimo y sin rencor.

Fernando de Giles.

El Análisis

Las palabras 'El Alcázar' en el curriculum

JF Lamata

La ejecutoria de Fernando de Giles demostraría de que de derechista tenía poco, pues célebres serían sus reportajes elogiosos a Fidel Castro en Cuba a o a Daniel Ortega en Nicaragua. O sus peleas dialécticas en prensa con figuras como Rafael García Serrano o Federico Jiménez Losantos. Y pese a ello, nunca pudo evitar que para muchos siguiera siendo «el facha». Porque en su curriculum había algo que destacaba mucho para alguien que quisiera presentarse como una figura de izquierdas: haber formado parte de la plantilla de EL ALCÁZAR. Y aunque su presencia en este medio fue anterior a la Transición, y siendo un hecho que un redactor no es responsable de la línea editorial de su medio, fue una estigma que le perseguiría el resto de su carrera.

Durante la controversia de su pieza para TVE de los parados falsos, más que las críticas del YA de José María castaño o de EL ALCÁZAR  de García Serrano, lo que más pareció molestarle a Fernando de Giles es que hasta Alfonso Guerra se refiriera a él como «de la extrema derecha» mientras Juan Luis Cebrián asentía. Le demostraba que aquella mancha no era fácil de borrar.

J. F. Lamata